La migración también separa familias
La migración también separa familias

La migración también separa familias

Uno de los efectos que tienen los movimientos migratorios y del que poco escuchamos; una experta lo explica

(ENTRAVISION).- Millones de personas en situación económica precaria alrededor del mundo migran para asegurar la supervivencia de su familia, y cada vez más de estas personas son madres. De acuerdo con el estudio “Migración, separación y supervivencia familiar” de la doctora Leah Schmalzbauer, de la Universidad Estatal de Montana, las mujeres solían migrar para reunirse con familiares, pero ahora lo hacen buscando salarios que las ayuden a mantener a sus hijos.

De acuerdo con el reporte publicado por el Consejo Nacional de Relaciones Familiares (NCFR, por sus siglas en inglés), esto se debe a que cada vez más mujeres pobres del hemisferio sur no pueden conseguir sueldos dignos en sus lugares de origen y a una “feminización” de la industria del cuidado en los Estados Unidos y Europa, principalmente.

Es decir, existe una gran demanda de mujeres que limpien hogares, hospitales y hoteles y que cuiden niños, lo que origina un problema especial: las mujeres que no pueden quedarse con sus propios hijos debido a la situación económica están migrando en grandes cantidades para cuidar a niños ajenos, entre otras actividades.

Conforme las oportunidades se concentran hacia el norte y crece la inequidad global, dice el estudio de Schmalzbauer, las familias deciden enviar a uno o más miembros hacia Estados Unidos u otra potencia a trabajar, lo que resulta en familias divididas.

Esto impacta con especial fuerza a las madres que migran, pues usualmente se les culpa de la desintegración familiar y de los problemas de los hijos que han dejado atrás. La mayoría de las madres migrantes que llegan a los Estados Unidos, dice la investigadora, no saben cuándo volverán a ver a sus hijos, y el teléfono es la vía por la que conservan su relación a larga distancia.

La científica refiere que esta comunicación tiene gran impacto, pues los hijos de las migrantes reciben por este medio valores y lecciones de vida que los van forjando como personas. Sin embargo, las madres que dejan atrás a sus hijos también tienen que ceder su cuidado a otras mujeres que no necesariamente son sus parientes, las que la socióloga Patricia Hill Collins llama “other-mothers” (otras madres). Estas “suplentes” aseguran la salud y bienestar de los más jóvenes, ayudan a mantener la unidad familiar y a reducir la ansiedad o efectos emocionales que tienen los hijos separados de sus padres, un rol sumamente importante para las familias trasnacionales.

La autora se refiere a las “otras madres” como un pilar invisible de las familias divididas por la migración, así como una estructura de apoyo para el capitalismo, pues evitan el colapso de familias pobres cuando su separación es forzada por motivos económicos.

Schmalzbauer refiere que las madres se preocupan gravemente por mantener el contacto con sus hijos en otro país. Los más pequeños no suelen entender la razón de la separación, y en ocasiones no las recuerdan bien. Otro problema surge cuando los pequeños les preguntan cuándo regresarán.

Al respecto, la autora comenta que los sueños compartidos de reunificación ayudan a la fortaleza de los pequeños. Sin embargo, debido a las barreras económicas y políticas, esto es cada vez más difícil. Para hacerlo por la vía legal, se deben tener suficientes recursos económicos, además de documentos, mientras que la reunificación “ilegal” conlleva riesgos y también implica los gastos para cruzar la frontera de forma indocumentada.

La militarización de la frontera ha hecho que la migración sea algo más permanente que antes. El riesgo que significa cruzar a los Estados Unidos hace que los inmigrantes se asienten por largos periodos, si no es que para siempre, y casi no se arriesguen a regresar a su país para una visita. Esto también significa que las madres rara vez “traen” a sus hijos, a menos que les consigan una visa legal.

Sintoniza Noticias DC este miércoles 17 de febrero a las 6 p.m. para ver el reportaje especial “Trayecto hacia un futuro”, de Rafael Sánchez Cruz.







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