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(Foto: Charles McQuillan/Getty Images)
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“Buen hombre católico” niega medicamento a mujer que sufrió aborto

El empleado utilizó su religión como excusa para negarle a Rachel Peterson la sustancia que necesitaba tras un aborto involuntario

(NOTICIAS YA).- El trabajador de una farmacia de Michigan se rehusó a surtir la receta de una mujer que acababa de tener un aborto involuntario por cuestiones religiosas.

De acuerdo con MLive, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) de dicho estado informó que el farmaceuta de la cadena de tiendas Meijer creyó que la mujer utilizaría la píldora para provocarse un aborto, y que él no podía permitir eso “como un buen hombre católico”.

Rachel Peterson necesitaba misoprostol, utilizado normalmente para atender abortos involuntarios, inducir el parto y tratar úlceras.

Cuando estás en uno de los peores momentos de tu vida, no esperas este tipo de tratamiento denigrante. Una farmacia no debería negarles a los pacientes medicamento recetado por sus doctores basándose en las creencias personales de un empleado”, expresó la mujer.

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Peterson y su familia estaban de vacaciones en julio pasado cuando la mujer trató de conseguir el medicamento en una sucursal de Petoskey. Una hora después, recibió la llamada del farmaceuta, quien utilizó su religión como excusa y aseguró que no podía surtir la receta debido a que ella planeaba usarla para terminar su embarazo.

La mujer explicó que su doctor determinó que el feto no era viable y había confirmado el fin del embarazo. A pesar de lo anterior, el trabajador se rehusó a que otro empleado surtiera la receta e incluso a que esta fuera surtida en otra sucursal, además de reprender a la clienta y acusarla de mentir.

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La paciente tuvo que conducir por tres horas para obtener el medicamento en Ionia. Cabe destacar que era importante que lo tomara cuanto antes para evitar una cirugía.

“Pero porque la señorita Peterson es mujer, el farmaceuta automática y erróneamente asumió que el medicamento era para terminar un embarazo. Sus acciones humillaron a la señorita Peterson y le causaron gran angustia cuando ya estaba sufriendo física y emocionalmente por un aborto involuntario”, indica un comunicado de la ACLU.

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Por su parte, la compañía Meijer indicó que trata de mantener un balance entre la seguridad de sus pacientes y las creencias religiosas de sus trabajadores, las cuales permiten a un empleado rehusarse a surtir una receta.

Sin embargo, en su defecto el trabajador debe permitir que otro empleado surta la receta o bien trabajar con el cliente para que la receta sea surtida en otra farmacia. De esta forma, el farmaceuta habría violado las políticas de la empresa.







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