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Ley les impide casarse por tener síndrome de Down pero no la iglesia

Eso no los detendrá a unir sus vidas

(NOTICIAS YA).-Una tierna historia de amor en el norte de México tiene a la ley civil en su contra, pero no la de la iglesia ni el apoyo de su familia. Legalmente, no se pueden casar por tener síndrome de Down.

Carmelita y Alejandro tienen 19 y 27 años cada uno, y los últimos 4 los han pasado como un noviazgo lleno de romance, detalles y mucho amor.

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Su relación comenzó poco antes de la quinceañera de Carmelita, relata El Universal, celebración en la cual Alejandro fue chambelán y que al terminar fue el momento en que ambos decidieron comenzar su noviazgo.

La familia de Alejandro dice que, en un comienzo, pensaban que el noviazgo era algo como “una ilusión” para ellos, pero que tras tantos años y luego de ver el amor que sienten, se dieron cuenta que es una relación formal y verdadera.

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Se acercaban los 19 años de Carmelita y familiares y amigos se reunieron para celebrar con ella. Acudieron a un restaurante y entre muchos le cantaron las mañanitas. Tras terminar, Alejandro se puso de rodillas y le preguntó si quería casarse con él.

“Le dije que sí”, dice Carmelita sonriente.

Sin embargo, la unión de los dos solo podrá llevarse a cabo a través de la iglesia, ya que el Código Familiar del estado de Sonora, donde se encuentra Guaymas, la ciudad donde radican, no contempla la unión entre personas que tienen síndrome de Down.

El Universal destaca que Sonora es de hecho uno de los pocos estados en México que permite el matrimonio con menores de edad, pero no con y entre personas con síndrome de Down.

Para la familia este no será un impedimento, pues la boda religiosa se realizará en noviembre de 2019, en un templo católico cercano a la casa de ambos.

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No obstante, el tema civil y legal queda abierto y se presta a debate, pues actualmente, de acuerdo a código familiar del estado, si una o las dos personas interesadas tienen síndrome de Down, deben realizar un proceso ante un juez para poder casarse.

El juez determinará si pueden casarse o no, y este proceso puede tomar meses, entre 8 y 12, para llevarse a cabo con el riesgo de que no resulte a favor de la pareja.

La historia de Carmelita y Alejandro podría ser un parteaguas en la lucha por una ley familiar más inclusiva. 







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