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“Desperté y él me estaba abusando”, hablan víctimas de sacerdotes

Serie especial: Primera parte

(NOTICIAS YA).-  Las acusaciones de abuso sexual en la iglesia católica han surgido a lo largo y ancho del país, posicionando al estado de Nuevo México como uno de los epicentros  de estas acusaciones.

Nuevo México, ubicado al oeste del país, un estadio conocido por su alto porcentaje de habitantes de origen hispano y por contar con uno de los porcentajes más altos de nativos americanos en el país.  Con una gran cantidad de atracciones y áreas paisajísticas, que últimamente se han visto manchas con el escándalo que rodea a la iglesia católica.

 “Yo fui a su casa, el rectory, la casa conectada con la iglesia y me dijo ‘porque no te echas un trago’.  Sacó un vaso azul y me acuerdo que llenó el vaso de vino… No sé si había otro tipo de licor, alguna pastilla, todavía no se… pero lo que sí sé es que desperté y él me estaba abusando”, dijo Brian Gutiérrez, una de las víctimas.

Un abuso que Brian prometió y guardó en silencio durante décadas.

Las acusaciones de abuso sexual a menores por parte de sacerdotes, se remontan hasta el año 1940, marcando así décadas que nadie supo que había detrás de una institución sagrada y cientos de crímenes sin contar.

Víctimas de estos crímenes, relatan cómo vivían atemorizados en silencio sin poder decir nada a sus padres, ya que tanto ellos como sus padres habían crecido idolatrando a los sacerdotes y no querían ser castigados al manchar la imagen de estos líderes de la iglesia.

Muchos de los abusos ocurrieron durante el mandato de Robert Sánchez, el primer arzobispo hispano de los Estados Unidos.  Después de 20 años en este cargo, Sánchez se vio a renunciar a su cargo en 1993, luego de que un escándalo de abuso sexual se hizo público en los medios.

Según documentos judiciales, Sánchez no solo había mantenido relaciones con tres adolescentes, sino que también conocía de los abusos a menores que realizaban otros sacerdotes en su arquidiócesis.

Tras una investigación y un viaje a la ciudad de Albuquerque, Belén Smole, investigó y descubrió que las acusaciones de abuso sexual contra la iglesia superan las 350 víctimas y que la mayoría eran hispanas.

“Hay muchos sacerdotes que vinieron, vieron esta fe y tomaron ventaja de esta fe… nos hicieron creer que el sacerdote no era humano, y que no podía hacer nada malo… la representación humana de Jesucristo en la tierra”, agregó Gutiérrez.

Pero no fue solo en la ciudad de Albuquerque donde los niños sufrieron estos abusos, en la ciudad de Las Vegas, una pequeña ciudad cuenta con una historia obscura en dos de sus principales parroquias donde estos abusos se repetían uno detrás de otro.

 

SEGUNDA PARTE:

“Iba a hacer mi primera comunión y teníamos que hablar con el padre.  Él me llamó para la oficina y mi mamá y mi papá se quedaron afuera.  En el “hall” (pasillo) me hizo que me bajara los pantalones, ahí comenzó se hinco, me tocó… estuvo jugando conmigo un rato, eso es lo que sucedió”, alega una víctima anónima.

En octubre del 2017, la arquidiócesis de Santa Fe publicó el listado de 74 sacerdotes, diáconos, religiosos y seminaristas acusados de abuso sexual de menores.

¿Por qué Nuevo México? muchos lo atribuyen a las profundas raíces católicas del estado, que hacían imposible el cuestionamiento de la autoridad eclesial.

Otra víctima y ahora activista, describió como su agresor la amenazaba con hacerle daño a su familia y hasta quemar su casa.

Héctor Balderas, Procurador General de Nuevo México, explica como las autoridades nunca investigaron los casos como se está haciendo ahora ya que la iglesia era muy respetada, confiada y se aprovechaba de las relaciones legales y políticas en la pequeña comunidad de Nuevo México.

Para un psicólogo especializado, el machismo dentro de la cultura hispana fue una de las razones principales para que muchas víctimas sufrieran en silencio.

Pero aún hay más.  No suficiente con no reportara a estos abusadores que se aprovechaban de su poder en la iglesia católica, en Jemez, Nuevo México, un “centro de rehabilitación” se encargaba de “curar” a los sacerdotes pedófilos del mundo. 

 

 

TERCERA PARTE:

Nuestro equipo de Noticias Univision, viajó hasta el interior de Nuevo México, donde en algún momento existió un centro de rehabilitación para curas pedófilos de toda la nación.

A poco más de una hora de distancia de Alquerque y entre una carretera perdida entre las montañas, se estableció el “centro de rehabilitación” Fitzgerald, que estuvo activo durante casi 20 años para supuestamente “curar” a sacerdotes pedófilos de toda la nación.

El programa de rehabilitación comenzó en 1976 por la iniciativa de dos jóvenes curas de la orden religiosa “Servants of the Paraclete” o “servidores del espíritu santo” en español.  Ellos creían que los sacerdotes con problemas sexuales, alcoholismo y drogadicción podían curarse con rezos y tratamiento psiquiátrico.

Una vez que los curas eran descubiertos en posibles actos de pedofilia, eran enviados al centro de rehabilitación.  Una vez finalizada su rehabilitación, como parte de su graduación del programa, los enviaban a otras parroquias alrededor del estado de Nuevo México.

Expedientes judiciales que se dieron a conocer públicamente en octubre del 2017, muestran a tres sacerdotes que abusaron de casi 60, 40 y 30 víctimas.

Dos de ellos fueron enviados a este centro, donde en sus expedientes describirán las razones como “lo que usted ya conoce” o literalmente “por avances homosexuales a algunos de los jóvenes que trabajaban con él”, para solo meses después ser reubicados en otras parroquias o incluso escuelas donde tenían contacto con menores.

Hasta la fecha, una firma de abogados ya ha iniciado 17 demandas contra esta orden religiosa.

Después de 19 años y más de 500 curas que asistieron al centro de rehabilitación, las múltiples demandas que enfrentaron, hicieron que el centro tuviera que cerrar sus puertas.  Actualmente, el centro se dedica a los retiros y convenciones.

A pesar de que el día de hoy estos casos han salió a la luz con la intención de frenar los abusos por parte de la iglesia, no sabremos cuanto tiempo le tome a los niños de hoy romper su secreto eclesial, tal vez los 30 años que le tomó a los niños del silencio.

Investigación por Belén Smole.







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