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(Wikimedia Commons)
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Muere trabajador social y deja fortuna a organizaciones de caridad

Sin que nadie lo supiera, Alan Naiman amasó una fortuna de 11 millones de dólares con el propósito de ayudar a los niños

(NOTICIAS YA).- Un trabajador social que era conocido por vivir una vida libre de gastos y ser extremadamente ahorrativo amasó en silencio una fortuna de 11 millones de dólares, y al morir la donó casi en su totalidad a diversas organizaciones en pro de la niñez.

De acuerdo con un reporte de la agencia Associated Press, Alan Naiman falleció de cáncer este año, a los 63 de edad, y destinó la impresionante cantidad a diversos grupos de beneficencia. Ni siquiera sus amigos sabían que contaba con esa cifra de dinero.

Naiman, cuyo primer aniversario luctuoso se conmemorará el próximo enero, reparaba sus zapatos viejos con cinta adhesiva, buscaba descuentos en sus compras y solía comer en restaurantes de comida rápida.

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El originario de Seattle, Washington, no tuvo hijos y tampoco se casó. Su vida era privada y el dinero que ganaba por sus varios empleos prácticamente no era para él, pues incluso compraba ropa en el supermercado.

Sus allegados creen que el espíritu altruista de Naiman fue inspirado por su hermano, quien nació con una discapacidad del desarrollo y falleció en 2013.

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El exbanquero laboró por 20 años en el Departamento de Salud y Servicio Social de su estado, atendiendo llamadas por la noche, empleo que le garantizaba un sueldo de poco más de 67 mil dólares, el cual complementaba con hasta dos empleos más a la vez.

Ahorrando, invirtiendo y guardando parte de la herencia que recibió de sus padres, Alan logró la impresionante cantidad que al morir donó a grupos de ayuda.

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Uno de los beneficiarios fue el Pediatric Interim Care Center, una organización de Washington que cuida a bebés nacidos de madres adictas a las drogas. Con los 2 millones y medio de dólares que recibieron, lograron pagar su hipoteca y comprar un nuevo vehículo para trasladar a los 200 bebés que recibe cada año de hospitales locales.

“No habíamos siquiera soñado que algo así nos sucedería. Desearía haberlo conocido. Me hubiese encantado que él viera a los bebés que está protegiendo”, expresó su fundadora Barbara Drennen.

Naiman también donó 900 mil dólares a la organización Treehouse, que apoya a niños de acogida, dinero con el que ampliarán su programa de consejería educativa y laboral.

“La austeridad con la que vivía, a la cual se comprometió toda su vida, fue para esto. Es realmente un regalo para todos nosotros ver esa demostración tan pura de filantropía y amor”, dijo por su parte Jessica Ross, uno de los directivos de Treehouse.







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