Así fue la verdadera muerte de Jesús, de acuerdo con la ciencia

Los Evangelios relatan las últimas horas de Jesús ofreciendo detalles de su sufrimiento. Pero, ¿qué dice la ciencia sobre su muerte?

(NOTICIAS YA).- Los Evangelios relatan las últimas horas de Jesús ofreciendo detalles de su sufrimiento al ser condenado, torturado y humillado durante su camino a la crucifixión, en donde finalmente murió para luego resucitar. Pero, ¿qué dice la ciencia sobre su muerte?

Jesús vivió hace alrededor 2 mil años en parte de lo que hoy se conoce como Israel y pocos dudan sobre su existencia, incluso dejando de lado la religión.

El hombre fue un judío disidente que lideró a un grupo de seguidores, ofreciendo un “nuevo reino” (el Reino de los Cielos) e incomodando al gran Imperio romano.

“Se refirió a Dios como su padre, su padre celestial. Esta justicia equilibrada, por supuesto, se oponía a otro reino, el que ya estaba instalado y que dominaba Judea: el de los romanos”, explica el historiador André Leonardo Chevitarese, autor de libros y profesor en la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) a la BBC.

Ofreciendo un reino completamente opuesto al de los romanos, Jesús expresó cuatro pilares básicos en su discurso: justicia, incluyendo la divina; paz, en oposición al Estado bélico de los romanos; comensalidad, sobre todo en abundancia en la mesa de los pobres; y por último, igualdad para todos, hombres y mujeres.

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“No estaba claro dónde comenzaba la política y terminaba la religión, ni dónde terminaba la religión y comenzaban los problemas sociales. Todo estaba interconectado”, destaca Chevitarese sobre el poderoso discurso de Jesús.

De acuerdo con el historiador, las autoridades romanas ya estaban siguiendo los pasos de Jesús y encontraron la oportunidad perfecta para capturarlo y asesinarlo cuando él decidió entrar a Jerusalén, lo que en la Sagradas Escrituras se describe como el Domingo de Ramos.

Sin embargo, para Chevitarese, no puede ser cierto todo lo que se describe en los Evangelios sobre lo que ocurrió desde que Jesús fue arrestado hasta su crucifixión, al menos no de manera histórica.

Tras la muerte de Jesús, sus seguidores se encargaron de difundir su palabra, es entonces cuando terminó la historia y comenzó el mito.

Más allá de lo religioso, Jesús en realidad fue un condenado político y los romanos no hubieran logrado llevar a cabo la serie de vejaciones descritas en la Biblia, porque hubiera sido “una invitación a la rebelión” en una ciudad llena de judíos.

“Con una persona como Jesús nadie podría haber perdido tiempo. Fue capturado y crucificado inmediatamente”, señala el historiador.

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De acuerdo con los relatos, Jesús fue asesinado en la víspera de la Pascua judía, una fiesta que celebra el paso de la esclavitud a la libertad, el equivalente al 7 de abril del año 30, según dedujo con el sacerdote y arqueólogo bíblico italiano Giuseppe Ricciotti.

La crucifixión era una de las salvajes penas de muerte en la antigua Roma, esta estaba destinada a los esclavos que atentaban contra sus amos, o eran parte de rebeliones, y para quienes no eran romanos; así que fue la condena de Jesús.

LA MUERTE DE JESÚS EN LA CRUZ

Varios expertos han coincidido en que hubiera sido imposible una larga caminata con la cruz completa a cuestas. Para el doctor Zugibe, Jesús solo habría cargado la parte horizontal de la cruz.

También se ha llegado a una conclusión casi unánime sobre los clavos que ataron a Jesús a la cruz. Habrían sido colocados en las muñecas y no en las palmas de sus manos, porque en ese caso se hubieran “desgarrado” por el peso del cuerpo.

Los investigadores también coinciden en que la causa de muerte en Jesús pudo ser un shock hemorrágico, tras las torturas y pasar horas clavado en la cruz. No se cree que haya durado más de un par de horas debido a la gran pérdida de sangre.

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La tortura que recibió Jesús pudo ser hecha en parte con un látigo llamado azorrague, que está conformado por bolas de metal con puntas de hueso, lo suficiente para desgarrar trozos de carne, detalla el mismo medio británico.

Chevitarese sostiene que la crucifixión fue hecha con rapidez y lejos del público. De hecho, destaca que no hubo un entierro, ni restos.

“Los crucificados no eran enterrados. Se quedaban en la cruz y, aún con vida, las aves de rapiña ya sabían que no podían moverse. Y se comían sus ojos, la nariz y la mejilla, atestada de aves rapaces comiéndose el cuerpo aún vivo”, explica.

Para el historiador la prueba de esta tesis es que miles de esclavos fueron crucificados en esta época, pero no hay registros de cementerios o huesos descubiertos en la zona.

“Históricamente, los crucificados no eran enterrados”, asegura. “Teológicamente, está claro que Jesús necesitaba ser enterrado, para luego resucitar”, concluye el historiador para la BBC.




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