Gobierno de Trump espió a corresponsal de CNN

La administración pasada obtuvo los registros telefónicos y de correo electrónico de Barbara Starr

espionaje
(Getty Images)

(NOTICIAS YA).- El Gobierno de Trump solicitó y obtuvo en secreto registros telefónicos y del correo electrónico de una corresponsal de CNN correspondientes al año 2017. Se trata del caso más reciente en el que fiscales federales tomaron medidas agresivas contra periodistas en el marco de investigaciones de filtraciones.

El Departamento de Justicia informó en una carta del 13 de mayo a la corresponsal de CNN en el Pentágono, Barbara Starr, que los fiscales habían obtenido sus registros telefónicos y del correo electrónico correspondientes a entre el 1 de junio y el 31 de julio de 2017.

La carta tenía una lista de los números telefónicos de la extensión de Starr en el Pentágono, el número de teléfono de la cabina de CNN en el Pentágono y el teléfono de su casa y móvil, así como las cuentas de correo electrónico personales y de trabajo de Starr.

No está claro cuándo se abrió la investigación —si fue cuando estaba como secretario de Justicia Jeff Sessions o William Barr— y qué buscaba la administración de Trump en los registros de Starr. El Departamento de Justicia confirmó que solicitó los registros a través de los tribunales el año pasado. Sin embargo, no proporcionó más explicaciones ni contexto.

Por otra parte, un funcionario del departamento confirmó que Starr nunca fue objetivo de ninguna investigación.

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La incautación de los registros de Starr es la tercera divulgación en las últimas semanas en las que la administración Trump utilizó a su Departamento de Justicia para obtener en secreto comunicaciones de periodistas o para exponer la identidad de los críticos de los aliados del expresidente Donald Trump.

CNN condena enérgicamente la recopilación secreta de cualquier aspecto de la correspondencia de un periodista, que está claramente protegida por la Primera Enmienda”, dijo el presidente de CNN, Jeff Zucker. “Estamos solicitando una reunión inmediata con el Departamento de Justicia para obtener una explicación”.

El Gobierno de Obama también fue criticado por aplicar técnicas de mano dura en las investigaciones de filtraciones en las que había periodistas involucrados. Sin embargo, la administración de Trump persiguió agresivamente las investigaciones sobre filtraciones, que el expresidente criticaba de manera frecuente. Estas últimas revelaciones parecen mostrar que el Departamento de Justicia apunta a organizaciones de noticias y compañías de redes sociales particularmente aborrecidas por el expresidente.

Este mes le informaron a tres reporteros del Washington Post que cubrieron la investigación del FBI sobre Rusia que el año pasado el Departamento de Justicia había obtenido sus registros telefónicos de 2017. En 2018, el Departamento de Justicia reveló que también había obtenido comunicaciones telefónicas y por correo electrónico de un reportero que escribía para Buzzfeed, Politico y el New York Times, quien había trabajado historias sobre Rusia.

La semana pasada, archivos judiciales revelaron que, cuando Barr estaba al mando, el Departamento de Justicia también citó a Twitter a fines de noviembre de 2020 para tratar de saber la identidad del usuario que estaba tras una cuenta de parodia que criticaba al representante Devin Nunes, un republicano de California y aliado incondicional de Trump. Twitter sugirió que esto fue parte de un esfuerzo para intentar desenmascarar a los críticos de Nunes.

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Anthony Coley, director de asuntos públicos del departamento y asesor sénior del secretario de Justicia, Merrick Garland, dijo en un comunicado a CNN que la decisión de ir por el camino legal para obtener las comunicaciones de Starr se aprobó en 2020, durante la administración de Trump.

“La dirección del Departamento se reunirá pronto con los reporteros para escuchar sus preocupaciones sobre las notificaciones recientes y seguir transmitiendo el firme apoyo y compromiso del secretario Garland con una prensa libre e independiente”, dijo Coley.

Activistas por la libertad de expresión y la transparencia gubernamental advierten que la incautación de registros de periodistas tiene un impacto paralizador en la recopilación de noticias y desalienta a los denunciantes a informar sobre irregularidades del Gobierno.

“Hemos visto dos veces en la administración anterior que hacia el final del mandato utilizaron esta ruta para inmiscuirse en el corazón mismo de la recopilación de noticias”, dijo Bruce Brown, director ejecutivo del Comité de Reporteros para la Libertad de Prensa.

“Es profundamente desconcertante y el nuevo equipo del Departamento de Justicia tiene el imperativo de explicar muy rápidamente a estas salas de redacción, y a los defensores de la libertad de prensa, qué sucedió y cómo sucedió, y por qué sucedió y lo que pueden hacer para asegurar que no suceda de nuevo en esta administración y en administraciones futuras”, añadió.

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El Departamento de Justicia dijo que informó a Starr en la carta que había obtenido “registros de llamadas” telefónicas, que incluirían las llamadas realizadas desde y hacia los teléfonos a los que apuntaron y su duración. La carta decía que el Departamento de Justicia había recibido “información sin contenido” de las cuentas de correo electrónico de Starr. Esto significa que la información incluye el destinatario, el remitente, la fecha y la hora, pero no el contenido de los correos electrónicos.

El Departamento de Justicia no dijo por qué querían las comunicaciones de Starr. Durante el período de dos meses que figura en la carta, Starr informó sobre las opciones militares de Estados Unidos en Corea del Norte que estaban listas para que le presentaran a Afganistán. También elaboró historias sobre Siria y Afganistán.

*Con información de CNN

 

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