La dramática historia olímpica del papá de "Jimmy" Lozano, entrenador de la selección mexicana de futbol que obtuvo bronce en Tokio 2020

Jaime Lozano padre tiene 73 años, nació en una pequeña vecindad de la calle Mozart ubicada en la colonia Ex-Hipódromo de Peralvillo en la Ciudad de México.

Selección de México en Tokyo 2020
Masashi Hara - FIFA/FIFA via Getty Images)

(NOTICIAS YA).- Jaime Lozano padre se sienta en la sala de su hogar al sur de la Ciudad de México. Alza la mirada en busca de una de tantas fotografías colgadas en marcos por todas las paredes de su casa. Recordar es una de sus actividades favoritas y cada foto clavada en los muros le recuerdan momentos únicos a lo largo de su vida. Uno de esos instantes fueron los Juegos Olímpicos de México 68, donde participó como boxeador.

A pesar de no ganar medalla fue en ese lapso cuando su vida cambió y sin saberlo sembró una semilla olímpica que daría sus frutos 53 años después, con el bronce obtenido por su hijo Jaime "Jimmy" Lozano entrenador de la selección mexicana  de futbol varonil sub-23 en Tokio 2020.      

"El sueño de llegar a una olimpiada me lo enseñaste tú y ese sueño también se volvió mío; gracias a ti y al amor al deporte que me inculcaste, ahora sé lo que es llegar a unos Juegos Olímpicos y ganar una medalla", fueron la palabras de Jimmy a su papá tras la victoria del conjunto tricolor frente la selección japonesa por marcador de 3 a 1. El acto les valió la tercera posición y la última presea de la delegación mexicana en Tokio 2020. Es la segunda medalla histórica en futbol varonil para México, luego del oro obtenido en Londres 2012.

"Absolutamente todo lo que tiene se lo ha merecido, es una persona que nunca se ha rendido. Esa medalla es tuya hijo. ¡Goza el momento! Porque viene el pasado y te arrebata todo, lo convierte en un recuerdo nada más" externa con sentimiento para NoticiasYa  Jaime Lozano padre pues ha compartido con Jimmy los recuerdos de sangre, sudor y lágrimas que se necesitan para ser un deportista de alto rendimiento.

Una medalla que tardó 53 años    

Jaime Lozano padre tiene 73 años, nació en una pequeña vecindad de la calle Mozart ubicada en la colonia Ex-Hipódromo de Peralvillo en la Ciudad de México. Recuerda sus orígenes con cariño pero también rememora esos años como los primeros en enseñarle que si quería algo iba a tener que pelear por ello.

"Nací en un barrio donde la violencia y la agresividad estaba fuerte. Eran pleitos cada semana en la calle y mejor dije voy a a aprender a boxear. Me metí al antiguo gimnasio "Jordan" en el centro de la ciudad a la altura de Arcos de Belén, donde entrenaban peleadores profesionales de la época como "Mantequilla" Nápoles. Primero me metí nada más para aprender a boxear pero ya después comencé a pelear y a nadie le avisé que ya estaba boxeando."

Jaime Lozano
Foto: Karen Hernández Villegas

A los 20 años se le presentó la oportunidad única con los Juegos Olímpicos del 68 en casa. Ser medallista en tu país es uno los sueños más codiciados para los deportistas olímpicos.

"Se acercaban los Juegos y yo me preparé como loco. Fui al Campeonato Nacional de Box y salí vencedor en la categoría welter ligero, lo que me daba automáticamente un lugar como uno de los 11 representantes que tendría México en box para los Juegos durante ese verano", revive Jaime en la estancia de su hogar mientras hace guardia con la manos y tira algunos cuantos jabs como lo hizo en aquellos años.

Sin embargo, los puños del destino tendrían una decisión diferente para Jaime Lozano padre y en la tercera ronda del torneo olímpico perdería sorpresivamente 5-0 a manos del pugilista Peter Tiepold de Alemania del Este. La fantasía olímpica había terminado, los golpes lo regresaron a la realidad y fue tan dura la desilusión que ni a la clausura de los Juegos Olímpicos en su propio país quiso asistir.

"No pude ganar medalla, me ganaron en una decisión muy controversial que para mí fue un robo...cuando terminaron los Juegos yo me quedé amargado terriblemente, me retiré del boxeo como peleador pero la amargura me duró 20 años", recuerda con tristeza Jaime Lozano.

El deporte siempre ha corrido por la venas de la familia Lozano y cuatro años después buscó la revancha olímpica ahora con su hermano Sergio Lozano, quien era uno de los boxeadores candidatos a ganar medalla en el peso welter de los Juegos en Munich 72. Aparte del deporte, el drama también ha acompañado la historia de los Lozano y nuevamente la vida tenía trompadas para darles.

"Mis segundos Juegos ya no fueron como deportista sino como entrenador, estuve en la esquina de mi hermano que compitió en Munich 72. Mi hermano pierde la pelea dramáticamente, se descuida y lo terminan knockeando. Regresamos de nuevo sin medalla y yo ya mejor preferí dedicarme a otras cosas; estudié arte dramático porque además de boxear me gustaba mucho escribir."

Jaime Lozano
Foto: Karen Hernández Villegas

La tercera es la vencida 

A pesar de las decepciones deportivas, para Jaime Lozano padre la dicha de realizar deporte de alto rendimiento le dio la fortaleza para continuar con su vida. Trabajó en la compañía de Luz y Fuerza del Centro y además cuenta con una carrera en el mundo de la actuación y la dramaturgia de más de 40 años. Acompañó a su hijo "Jimmy" Lozano desde sus primeros goles, la estafeta de ser un atleta ahora estaba en las manos de su primogénito.

"Desde chiquillo siempre con su balón jugando. Al igual que yo, desde muy pequeño lo llevé a entrenar y lo metí a la escuelita del Club América. Era muy bueno, campeón goleador, campeón de liga en verdad muy bueno desde chavito, el futbol siempre ha sido todo lo que le importaba. Lo quise meter de boxeador y no le gustó pero la verdad que bueno", confiesa con honestidad el actor y ex-pugilista Jaime Lozano.

Durante estos Juegos en Tokio 2020 vivió cada partido del equipo de su hijo con drama, al igual que como ha vivido toda su vida. No importó la hora, su alarma estaba lista para despertarlo, prender el televisor y de nuevo a sufrir por 90 minutos o más.

"Soy muy aprehensivo y también muy sensible por lo que no me desvelé, simplemente no pude dormir y hasta me enfermé del estómago. Estaba con la lágrima en el ojo, porque lógicamente es una continuidad familiar de algo que yo empecé hace mucho tiempo" dice el ex-olímpico en charla para NoticiasYa. 

Son los padres de muchos deportistas los que al final se vuelven ese lejano lugar al que siempre se regresa, ese refugio donde cobijarse ante la duda y esa voz firme que inspira a nunca rendirse. Unos versos de poesía escritos por Jaime Lozano para su hijo Jimmy justo después de la derrota contra Brasil en la semifinales, parecieron ser la terapia para que los Lozano sanaran su pasado y se ubicaran en su presente.

Jaime Lozano
Foto: Karen Hernández Villegas

"Yo le inculqué mucho a Jaime hacer proyectos para hoy. Y cuando perdieron contra Brasil le dije que haber perdido en penales es parte de la suerte del deporte y jugaron muy bien, quizá no tuvieron el temple para definir el partido antes. Lo animé y le recordé lo única que era esta oportunidad por la medalla de bronce, para que sus jugadores salieran al 150% de entrega y corazón. No hay otros Juegos Olímpicos, para muchos deportistas es como la vida misma, solo se vive una vez y no hay más, sino aprovechan este momento se van a llenar de amargura, de melancolía, de tristeza, y de arrepentimiento toda su vida", afirma el papá del entrenador ganador del bronce.

Para los Lozano la medalla es una de la mayores alegrías en la carrera futbolística de Jimmy, que a sus 42 años también ha experimentado el drama deportivo en un par de ocasiones. Ambas sucedieron bajo el mandato que el entrenador argentino Ricardo Lavolpe tuvo con la selección mexicana de futbol. Primero para los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 Jimmy Lozano quedaba fuera de la lista final del equipo que viajaba a Grecia y posteriormente para el Mundial de Alemania 2006 el estratega pampero volvía a cortar a Jaime de los 23 jugadores que participarían en la justa mundialista.

La oportunidad que Jaime "Jimmy" Lozano tuvo con la selección olímpica sub-23 fue la revancha final de la familia Lozano. Desde marzo pasado cuando México ganó contundentemente el Preolímpico de la Concacaf y consiguió su boleto a Tokio 2020 se volvieron a encender los focos de la esperanza y para los Lozano como en el box, "la esperanza muere al último".

"Me siento muy contento por él, por sus logros por todo lo que ha padecido, por la entrega que desde siempre nunca faltó a un entrenamiento. Me da gusto que haya madurado y se haya vuelto viejo, no viejo de edad viejo de experiencias y maduro por todo lo que ha vivido, experiencias que lo han marcado como por ejemplo acompañar el autismo que tiene su hija. Ser campeón con Pumas en el 2004 y crear la famosa frase "Hecho en C. U.". Estoy en verdad muy feliz por todo lo que ha logrado en la vida, es un buen hombre", culminó con una sonrisa el ex-atleta olímpico Jaime Lozano padre.

Texto original de Alejandro Piña Godoy junto a Perros Libres MX en colaboración con NoticiasYa y el Centro Internacional de Periodistas ICFJ.  

 

 

 

 



La dramática historia olímpica del papá de "Jimmy" Lozano, entrenador de la selección mexicana de futbol que obtuvo bronce en Tokio 2020

Jaime Lozano padre tiene 73 años, nació en una pequeña vecindad de la calle Mozart ubicada en la colonia Ex-Hipódromo de Peralvillo en la Ciudad de México.