Cómo impactó el 11 de septiembre los precios del petróleo y cómo lo sigue haciendo

Los atentados dieron paso a un período de fuerte inestabilidad en Medio Oriente que provocó importantes vaivenes en la gasolina.

Michael Foran / CC BY 2.0

A 20 años de los atentados del 11 de septiembre, el impacto sobre el precio del petróleo se sigue manifestando al día de hoy. Si bien el efecto sobre la gasolina no fue inmediato en 2001, el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York dio paso a un período de incremento de la violencia en Medio Oriente que a lo largo de los años subsiguientes golpeó al bolsillo de los consumidores en todo el planeta.

Es que, ante una mayor conflictividad militar en la región con más reservas de petróleo del mundo, la producción suele verse afectada y genera subidas en los precios por la lógica interacción entre oferta y demanda.

Así fue como el precio del galón de gasolina en los Estados Unidos inició un sendero de aumentos ininterrumpidos para pasar de $1.35 a un pico de $3.25 en apenas siete años. Luego de la crisis financiera internacional del 2008, se retrotrajo a $2.35 el galón, pero en dos años volvió a superar los niveles previos al estallido bursátil.

INDEPENDENCIA ENERGÉTICA

El desarrollo del fracking en Texas, Pennsylvania y Nuevo México, entre otros estados, una técnica por entonces novedosa que permitió explotar reservas hasta entonces económicamente inviables, le puso un freno a esta subida y al inundar el mercado de petróleo, incluso provocó una drástica baja del galón hasta los $2 en 2016.

En este caso, una mayor oferta fue la que bajó los precios. De este modo, Estados Unidos pasó de ser el principal importador de petróleo del mundo al productor número uno.

Esta mayor independencia energética otorga sus mejores frutos en el plano del gas natural, donde se da una baja notable en los precios internos.

“Hasta el 2010, la curva del precio del gas era un espejo de la evolución del precio internacional del petróleo. A partir de allí, el precio del gas pasa de $8 el millón de BTU (unidad de medida del gas) a $2. Eso fue una bendición para el usuario residencial y muchas fábricas que se habían deslocalizado volvieron a instalarse en territorio americano por contar con un gas más barato”, agregó, en esa línea, el ingeniero especialista en energía, Gerardo Rabinovich.

No obstante, los cuestionamientos al fracking por parte de grupos ambientalistas comenzaron a poner en discusión este sendero energético y, ante el reflote de la agenda verde con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca, las renovables adquirieron total protagonismo en detrimento de los hidrocarburos.

“Desde el 11 de septiembre, Estados Unidos ha cambiado su postura energética en línea estricta con el tipo de partido que estuvo en el poder. Cada una tuvo sus pros y sus contras. Ahora con Biden, para el medio ambiente es importante que la primera economía del mundo cambie su matriz energética. El problema es que con sólo siete meses de mandato ya sabemos que el país dejó de ser independiente en términos petroleros y ya empieza a importar de otros países o regiones conflictivas. La desventaja de ello es que queda muy expuesto a los vaivenes geopolíticos externos. Y ya hemos visto cómo trepó el precio del combustible este año”, indica Sebastián Maril de Research for Traders, una consultora latinoamericana de análisis de mercados de capitales.

REPERCUSIONES ACTUALES

Como destacó el experto en finanzas y política norteamericana, este incremento del combustible está teniendo importantes repercusiones en la inflación de los Estados Unidos, que con un 5.4% interanual, alcanzó en julio su mayor nivel en 13 años. De acuerdo a la Oficina de Estadísticas Laborales, los productos energéticos subieron un 41.2% en el último año, ocasionando una alza de los precios del transporte local del 17.8% en tan sólo estos primeros siete meses del 2021.

En este marco es que muchos temen que el reciente retiro de tropas de Afganistán, no haga más que acelerar la desestabilización en Medio Oriente y genere un nuevo salto en el precio del barril.

“Hay mucha incertidumbre. Si estos eventos se salen de las fronteras de Afganistán y se trasladan a toda la región, tendría implicaciones para el mercado petrolero mundial y desde luego que precios más altos afectarían la recuperación económica de Estados Unidos. Hay que recordar que algunas instituciones financieras como el JP Morgan han hablado que ante la presencia de algún evento geopolítico, es posible que el precio del crudo se incremente por encima de los 80 dólares el barril”, sostiene el especialista en energía mexicano, Arturo Carranza.

En ese sentido, Maril no tiene dudas sobre los perjuicios que ocasionará el regreso de los talibanes a Kabul.

“El desafío de Occidente y de Estados Unidos es evitar que el terrorismo, que se había prácticamente eliminado, vuelva a resurgir. Y tener a los talibanes que históricamente son conocidos por permitir que el terrorismo se concentre en sus fronteras, en un país que albergó en sus montañas a Bin Laden, donde sabemos que ISIS está activo, donde no hay una fuerza de seguridad centralizada; demuestra que la inestabilidad que va a mostrar Afganistán en los próximos meses va a durar el resto de la administración Biden. El error que cometió lo va a perseguir por el resto de su mandato”, subraya.



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