La espera de mi familia por la reapertura de la frontera

Mi única manera de ingresar a Estados Unidos es por medio de una visa de turista, igual que mi hijo, entonces de 8 años, así que el anunció fue impactante

Familia Pineda

(NOTICIAS YA).-/ Blog - Desde que tengo memoria mi vida ha transcurrido entre Tijuana y California, y no es porque sea una gran turista en el famoso “Estado Dorado” sino porque ahí ha residido parte de mi familia con el paso del tiempo; ahora mi madre, su esposo y mi hermano.

Las largas horas de fila para cruzar la frontera desde México hacia Estados Unidos pueden espantar a muchos, pero para los fronterizos no parece ser la gran cosa; al menos para mí no lo es. 

Nuestra rutina, la de mi hijo y la mía, antes de la pandemia, era cruzar la garita de San Ysidro hacia San Diego puntualmente cada viernes por la noche o sábados por la mañana para pasar el día, o incluso el fin de semana completo, conviviendo en familia. 

Mi hermano, de 21 años, es ciudadano y su vida comenzó a desarrollarse en Estados Unidos desde High School. Mi madre se enamoró, se casó y ahora está en espera de que su trámite migratorio concluya favorablemente para convertirse en residente, mientras tanto no puede salir del país. 

Familia Pineda

La boda que llenó de alegría a nuestra pequeña familia se registró en marzo de 2020 en Chula Vista, en el condado de San Diego, justo a inicios de la pandemia y antes del cierre de la frontera. 

Los motivos del júbilo fueron muchos, pero esencialmente para mí representaba la felicidad plena de mi madre, quien siempre trabajó y sacrificó parte de su vida por sus hijos, y el inicio de una nueva etapa al lado de su esposo, un buen hombre que no deja pasar oportunidad para demostrarle su amor. 

Lamentablemente, esa felicidad se fue transformando en incertidumbre apenas un par de semanas después, cuando se anunció el cierre de las fronteras para viajes no esenciales como medida de protección ante el virus de la pandemia. 

Familia Pineda

Mi única manera de ingresar a Estados Unidos es por medio de una visa de turista, igual que mi hijo, entonces de 8 años, así que el anunció fue impactante. Jamás antes habíamos visto un cierre de tal magnitud y sinceramente, tomando en cuenta la dinámica transfronteriza, no imaginamos que fuera a prolongarse por tanto tiempo. 

Como buen mexicano, los primeros días bromeamos sobre el caos y claro que buscamos alternativas para que la comunicación no faltara. 

Sin embargo, cada mes se fue volviendo más difícil. Seguimos bromeando, pero para aguantar las lágrimas que provocaba ese sentimiento de nostalgia, ese deseo de sentir un abrazo de un ser amado. 

Familia Pineda

Mi madre terminó en una nueva casa con su esposo, pero muy lejos de lo consideraba su hogar y sin poder tenernos. Mi hijo y yo nos quedamos aislados en ese hogar, él estudiando y yo trabajando, formando una nueva vida en familia y esperando cada mes para poder cruzar. 

Afortunadamente, durante ese tiempo la COVID-19 solo tocó una vez a nuestra familia y no fue algo grave. Físicamente estamos bien, no sé si pueda decir lo mismo sobre nuestra salud mental, porque además de la separación familiar enfrentamos pérdidas de seres queridos.

Ahora, casi 20 meses después, la frontera por fin está abierta y en unos días, el sábado 13 de noviembre, cruzaremos para de nuevo pasar un fin de semana en familia y recuperar el tiempo perdido, con el deseo de que las fronteras no se vuelvan a cerrar de tal manera. 



La espera de mi familia por la reapertura de la frontera

Mi única manera de ingresar a Estados Unidos es por medio de una visa de turista, igual que mi hijo, entonces de 8 años, así que el anunció fue impactante