Trabajadores de fábrica destruída en Kentucky acusan amenazas de despido previo al tornado

Alrededor de 15 personas pidieron abandonar su puesto e irse a casa durante el turno nocturno tras la primera alarma.

JOHN AMIS/AFP via Getty Images

(NOTICIAS YA).-El pasado viernes mientras un catastrófico tornado se aproximaba a Mayfield, Kentucky, los empleados de una fábrica de velas pidieron retirarse a su casa al escuchar las sirenas de alarma, sin embargo al menos 5 de ellos afirman que sus supervisores les advirtieron que serían despedidos si decidían abandonar sus puestos antes de su hora de salida.

En las horas previas a la tormenta, hasta quince empleados le imploraron a sus superiores que los dejaran refugiarse en sus propias casas, pero de acuerdo a los trabajadores, su petición fue denegada.

Temiendo por su seguridad, algunos optaron por irse sin importar las potenciales consecuencias.

Al menos ocho personas perdieron la vida en la fábrica Mayfield Consumer Products, la cual se especializaba en velas aromáticas, ahora solo quedan escombros, muestra del poder destructivo de los tornados que se vivieron el viernes por la noche.

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El gobernador de Kentucky, Andy Beshear dijo este martes que la cifra de muertes en el estado se mantiene en 74, de los cuales 12 eran niños. La víctima más joven tenía dos meses de edad y el más viejo 98 años.

Mkayla Emery de 21 años y empleada de la fábrica, dijo que los empleados empezaron a solicitar permiso para irse poco después de que las alarmas sonaran a las afueras de la fábrica alrededor de las 5:30 p.m.

Los empleados fueron reunidos en baños y pasillos, pero el devastador tornado no llegaría sino hasta más tarde. Una vez que los trabajadores decidieron que el peligro inminente había pasado, empezaron a solicitar irse a casa, afirmaron los empleados.

"La gente ya había preguntado si se podía retirar", dijo Emery, al afirmar que ella prefirió quedarse y ganar un poco de dinero extra, había tiempo extra disponible pero no estaba claro si quienes eligieran quedarse, ganarían una paga adicional.

"Si te vas, seguramente te despedirán", afirma Emery haber escuchado a los supervisores decirle a cuatro empleados que querían irse. "Lo escuché con mis propios oídos".

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Alrededor de 15 personas pidieron abandonar su puesto e irse a casa durante el turno nocturno tras la primera alarma, comenta Haley Conde, otra empleada de la fábrica.

Al tiempo de comentar que hubo un periodo de entre tres y cuatro horas entre alarmas, tiempo en el que se le debió permitir a los empleados ir a resguardarse a casa.

En un principio a Conder le dijeron los supervisores que no podían salir de la fábrica por cuestiones de seguridad, por lo que fueron llevados a resguardarse en los baños y pasillos. Una vez que pensaron que el tornado ya no era un peligro, mandaron a todos de vuelta a trabajar, continuó.

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Elijah Johnson estaba trabajando en la parte trasera del edificio, cuando vio a varios compañeros que buscaban hablar con los supervisores para irse a casa, se les unió.

"Pregunté si podía irme y me dijeron que me despedirían, yo les pregunté, ¿Aún con este clima me vas a despedir?", recordó.

Johnson dice que los supervisores incluso tomaron lista para averiguar quienes habían dejado su puesto e ido a casa.

La compañía rechaza categóricamente estas acusaciones.

"Es totalmente falso, tenemos una política implementada desde que inició la pandemia, cualquier empleado se puede ir en cualquier momento que lo desee y regresar al día siguiente", dijo Bob Ferguson, vocero de Mayfield Consumer Products.

Además negó que los supervisores amenazaran a los empleados con perder su trabajo, aseguró que fueron ellos junto con los líderes de equipo quienes actuaron de acuerdo a lo establecido por la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA por sus siglas en inglés) y la Administración de Salud y Seguridad en el Trabajo (OSHA por sus siglas en inglés).

"Los protocolos existen y fueron aplicados", afirmó.

Una línea telefónica de apoyo está disponible desde el lunes para que los empleados puedan hablar a tratar temas de pagos, terapia de duelo y varios servicios más.

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Autumn Kirks, quien es líder de equipo y estaba trabajando ese turno en la fábrica, negó que se amenazara a los empleados con perder su empleo si se iban.

Cuando sonó la segunda alarma los empleados empezaron a resguardarse mientras las luces del edificio parpadeaban.

Unos momentos más tarde, un pedazo grande de concreto le cayó a Mkayla Emery en la cabeza.

"No te miento, escuché un fuerte ruido y lo próximo que supe era que estaba atorada bajo una pared de cemento. No podía mover nada, no podía empujar nada, estaba atorada", recordó.

Emery estuvo atrapada por seis horas, sufrió quemaduras en sus piernas y frente por la cera, sufrió daño en los riñones y ahora su orina es color negro, mientras aún no puede mover sus piernas debido a la hinchazón y por haber estado tanto tiempo inmóvil bajo los escombros.

Los empleados que se quisieron retirar antes de la tragedia sienten que no fueron tratados correctamente.

"Duele, porque siento que fue una negligencia", mencionó Mark Saxton, un operador de grúa que afirma no se les dio la opción de retirarse al sonar las alarmas, de lo contrario él lo hubiera hecho.



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