La Independencia de México fue un proceso político y social que se desarrolló a lo largo de once años

La primera etapa de la independencia inició con el Grito de Dolores, llamado que hizo el sacerdote Miguel Hidalgo y Costilla a sus feligreses para que se rebelaran en contra del Virreinato de Nueva España

(NOTICIAS YA).- La primera etapa de la independencia inició con el Grito de Dolores, llamado que hizo el sacerdote Miguel Hidalgo y Costilla a sus feligreses para que se rebelaran en contra del Virreinato de Nueva España. Once años después, el proceso de independencia finalizó con la firma de los Tratados de Córdoba, documento en el cual se reconocía a México como una nación independiente.

Frank Arellano profesor de historia realizó este breve resumen de la historia independentista pues México estuvo bajo el dominio de la corona española por cerca de 300 años. La Nueva España fue el virreinato más importante de la monarquía hispánica en la época colonial, pero a finales del siglo XVIII su economía y sus instituciones de gobierno se hallaban en declive. Entonces fue notable que otras naciones se desarrollaban más rápidamente.

Causas de la independencia
Destitución del rey Fernando VII tras la toma de España por parte de las tropas napoleónicas en 1808.
Desigualdad de privilegios existente entre las castas sociales; solo se beneficiaban los aristócratas españoles, mientras el resto de la población era excluida o incluso despreciada.
Las reformas borbónicas de la corona española, pues modificaban la administración de las colonias.
Influencia de los ideales de la Ilustración, la revolución francesa y la independencia de Estados Unidos; ya que en estas se pregona la defensa de la libertad, la igualdad, la crítica a las monarquías y la división de poderes políticos.

Desarrollo de la independencia de México
El proceso de lucha independentista se puede dividir en varias etapas a fin de comprender mejor los hechos durante este largo proceso.

Primera etapa (1810-1811): Conspiración de Querétaro y Grito de Dolores
En las poblaciones de Nueva España se protestó contra la ocupación del ejército francés en España. Para desplazar a los colaboradores del nuevo orden se organizaron conjuras y conspiraciones. Entre estas, la conjura de Valladolid, que fue descubierta en 1809 y fracasó.

Luego, la Conspiración de Querétaro de 1810 fue un movimiento organizado por Miguel Domínguez, Miguel Hidalgo, Juan Aldama e Ignacio Allende. Estos apoyaban la vuelta al poder del rey Fernando VII, pues era el heredero legítimo del trono español. Pensaban erróneamente que el rey le concedería más autonomía a las provincias americanas si volvía al mando.

Los planes de rebelión que preparaban los conspiradores fueron descubiertos el 10 de septiembre de 1810. Como respuesta, el día 16 de septiembre Hidalgo convocó al pueblo de Dolores a llevar a cabo un enfrentamiento armado en contra del gobierno, promulgando el famoso Grito de Dolores: “¡Viva la Virgen de Guadalupe! ¡Abajo el mal gobierno! ¡Viva Fernando VII!”.

Hidalgo contaba con multitudes que querían tomar tierras, confiscar bienes españoles y redistribuirlos. Sin embargo, hubo diferencias entre los líderes de la rebelión y nunca llegaron atacar la capital virreinal.

El movimiento armado fue vencido en enero de 1811 en el Puente de Calderón, cerca de Guadalajara. Sus líderes: Hidalgo, Allende y Aldama fueron capturados en su huida hacia el norte, en Coahuila. Los tres fueron fusilados meses más tarde en la ciudad de Chihuahua.

Segunda etapa (1811-1815): Congreso de Anáhuac y la constitución de Apatzingán
Tras la muerte de Hidalgo, los líderes encargados de continuar la rebelión fueron el sacerdote José María Morelos e Ignacio López Rayón. Morelos fue un líder que se caracterizó por su sentimiento nacionalista y por haber organizado un ejército más disciplinado que el de Hidalgo.

En 1812, las fuerzas de Morelos ocuparon provincias en el centro y sur de México. Los insurgentes promulgaron decretos que favorecían el autogobierno y le entregaban tierras a los pueblos para su cultivo. Luego Morelos convocó el Congreso de Anáhuac en 1813.

En este congreso se leyeron los Sentimientos de la Nación. Entre otras cosas, este documento establecía que la soberanía de la nación provenía de su pueblo. Abolía la esclavitud y se eliminaba la distinción de castas. Además, se dividía los poderes en ejecutivo, legislativo y judicial.

Para octubre de 1814, el Congreso de Anáhuac concluyó la redacción del Decreto Constitucional para la libertad de la América Mexicana, o Constitución de Apatzingán. Este documento recogió el espíritu de los Sentimientos de la Nación y es señalado por diversos historiadores como la primera constitución del México independiente.

No obstante estos logros, los insurgentes continuaron siendo perseguidos por el General español Félix María Calleja. Las tropas realistas al mando de Agustín de Iturbide capturaron a Morelos a finales de 1815 y lo fusilaron el 22 de diciembre del mismo año en Ecatepec. Los rebeldes que sobrevivieron se dispersaron y buscaron refugio en la Sierra Madre del Sur.

Tercera etapa (1815-1820): resistencia de las guerrillas
En España el rey Fernando VII había vuelto a tomar el poder en 1814, pero se manifestó como un monarca absolutista. Él suprimió la Constitución de Cádiz y no reconoció el Decreto Constitucional para la libertad de la América Mexicana. Así, después de la muerte de Morelos, vinieron años difíciles para la causa de la independencia.

Los insurgentes se dispersaron y lucharon separados, formando guerrillas. El ejército realista tuvo ventajas, por lo que recuperó y ocupó pueblos y ciudades antes controladas por las fuerzas independentistas. No obstante, la resistencia continuaba ahora bajo el liderazgo de personajes como Vicente Guerrero, Guadalupe Victoria y Nicolás Bravo.

Ante la dificultad de acabar con la rebelión, el virrey novohispano Juan Ruiz de Apodaca le ofreció indulto a los jefes insurgentes. El indulto significaba el perdón por sus acciones y por su pretensión de separarse de la corona española. Los líderes no hicieron caso y continuaron con la guerra de guerrillas, que se mantuvo por más de cinco años en regiones del sur y de Veracruz.

El panorama no cambió hasta 1820, cuando el militar realista Agustín de Iturbide vio con desagrado lo que acontecía en España. En el viejo continente el rey Fernando VII se vio obligado a admitir y respetar la Constitución de Cádiz debido a la inestabilidad política de su país. La independencia tomaría otro rumbo.

Iturbide consiguió el apoyo de los sectores conservadores de Nueva España. La iglesia, el ejército y los criollos de la alta sociedad querían mantener los valores tradicionales. Para ello incluso estuvieron dispuestos a negociar con los insurgentes. Así comenzó el contacto y el intercambio de correspondencia entre Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero.

Cuarta etapa (1821): el Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba
Aunque fueron adversarios durante años, Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero convinieron terminar su lucha. En febrero de 1821 tuvo lugar el Abrazo de Acatempan, cuando estas dos figuras sellaron la reconciliación del ejército de la Nueva España con las tropas insurgentes.

El 24 de febrero Iturbide expuso su Plan de Iguala para la independencia de México. Quedaba claro que se unirían las fuerzas de ambos bandos y que pasarían a formar el Ejército Trigarante, o ejército de las tres garantías. Las garantías eran la defensa de la independencia, la religión católica y la unidad.

El Plan de Iguala contenía ideas que se distanciaban de los propósitos expuestos en los Sentimientos de la Nación de José María Morelos años atrás. Sin embargo, se tenía que detener la confrontación y con el pacto de varios sectores por fin se abrió paso a una independencia sostenible en el tiempo.

Al llegar al país, Juan O' Donojú (el último virrey enviado por la corona), notó que el plan de Iturbide era ampliamente aceptado por la sociedad novohispana. En agosto de 1821, los ejércitos ratificaban su alianza y firmaron los Tratados de Córdoba. Mediante estos se estableció el retiro de las tropas españolas de Ciudad de México. O' Donojú había decidido renunciar a su cargo.

Finalmente, el 27 de septiembre de 1821, el Ejército Trigarante entró a la ciudad de México con Iturbide al frente y con Vicente Guerrero en la retaguardia. Pronto se firmó el Acta de la Independencia y con esta se selló el proceso que dio nacimiento al Primer Imperio Mexicano (1821-1823).

Consecuencias
-Pérdida del poder político de la corona española en México.
-Abolición de la esclavitud.
-Crisis económica a causa de la falta de mano de obra, pues muchos jóvenes se habían alistado en los movimientos armados.
-Inestabilidad política por causa de las diferencias entre los líderes del nuevo país.
-Fin de las leyes que permitían el sistema de castas sociales.

 



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