A sus 60 años, Rixi Moncada se autodefine con todos los oficios que tuvo a lo largo de su vida: maestra rural, profesora universitaria, abogada y funcionaria pública. A su próxima tarea la tiene clara. Dice que es una mujer dispuesta a “entregar su vida” para ser electa presidenta de Honduras en las elecciones de este domingo 30 de noviembre.
Moncada es la candidata del oficialismo con el partido Libertad y Refundación (Libre) y busca continuar con la línea del Gobierno de la actual presidenta de Honduras, Xiomara Castro, de quien fue funcionaria hasta enero de 2024 cuando dejó su cargo como ministra de Finanzas.
La consigna estructural de su propuesta es democratizar la economía y refundar el Estado.
Su objetivo, dice, es “romper los cimientos” de un modelo económico que ha empobrecido al pueblo de Honduras. Pide “salvar lo público” y rechaza la concentración de la riqueza: “Todos debemos pagar impuestos, y el que más tiene, debe pagar más”.
Su modelo de país, ligado a las ideas de la izquierda y al círculo cercano de Castro, se enfrenta al de sus dos principales oponentes: el conservador Nasry “Tito” Asfura, candidato del Partido Nacional de Honduras, y el también conservador Salvador Nasralla, del Partido Liberal.
Rixi Moncada creció en el pueblo de Talanga, ubicado a unos 50 kilómetros de la capital hondureña, Tegucigalpa, según su biografía oficial.
Su historia de compromiso social comenzó a sus 18 años cuando ejerció durante siete años como maestra rural, según cuenta.
Años más tarde se recibió y ejerció como abogada, también como notaria pública y jueza, especializada en Derecho Penal y Procesal Penal. Con ese conocimiento, desde 1999 asesoró al Ministerio Público de Honduras y en distintas comisiones del Congreso Nacional en la redacción de proyectos de ley, al tiempo que ejercía la docencia en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras.
En 2008 durante el Gobierno del presidente Manuel Zelaya, Moncada asumió la gerencia de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) y también fue secretaria de Trabajo y Seguridad Social. Y en 2009, con el golpe de Estado que destituyó a Zelaya, tomó un rol clave al coordinar acciones políticas desde el exilio. Formó parte de la fundación del partido que coordina Zelaya, que hoy representa a Castro y con el que ella buscará continuar su legado: el partido Libre.
En 2019 fue elegida por el Congreso para presidir el Consejo Nacional Electoral (CNE) y fue la primera mujer en llegar a ese cargo. Cuando Xiomara Castro, esposa de Zelaya, ganó las elecciones en 2021 y asumió como presidenta de Honduras en 2022, Moncada asumió como su ministra de Finanzas.
Para un mandato 2026-2030, la exfuncionaria propone como eje central democratizar la economía para revertir lo que considera un “modelo neoliberal” que llevó adelante el Gobierno tras el golpe de Estado de 2009.
Entre otras medidas, quiere impulsar créditos para la industria, fortalecer las actividades productivas en las áreas rurales, dar apoyo a pequeñas y medianas empresas y al sector informal para generar empleos.
Moncada tiene un discurso confrontativo frente a los grandes grupos económicos y busca revertirlo con su propuesta de Ley de Justicia Tributaria. “Grupos de poder, tienen que pagar impuestos”, dijo en un acto público de campaña.
La candidata de Libre impulsa reformas estructurales a la Constitución de Honduras y leyes que, considera, propiciaron el golpe de Estado que luego desencadenó una crisis institucional en el país. “Aspiro a un proyecto de reforma constitucional para que la justicia se aplique con rigor y termine con el régimen de corrupción e impunidad”, dice Moncada.
La corrupción, uno de los temas que más preocupa a los hondureños, está muy presente en la campaña electoral de los candidatos. Moncada dice que será “implacable contra la corrupción público-privada” y que en un eventual gobierno del Partido Libre “no habrá intocables ni pactos de impunidad”.
En términos de justicia social, promueve programas sociales de vivienda, planes para integrar la cobertura de salud mental al sistema público y becas para la educación, entre otras iniciativas.
En la tensa relación que hay entre algunos países de América Latina, el Caribe y Estados Unidos, Moncada evitó pronunciarse sobre Venezuela durante la campaña, pero en algunas publicaciones hace referencia al “fantasma del comunismo” que rodea a su postulación.
“Rixi tiene el plan Venezuela”, dice uno de los anuncios de campaña en el que una ciudadana conversa con dos “fantasmas” que le hablan sobre el comunismo y le dicen que no vote por la candidata oficialista. “El fantasma del comunismo vuelve con los mismos cuentos de siempre, pero la realidad habla más fuerte”, escribió Moncada al difundir la publicación.
En los últimos días, el presidente de EE.UU. Donald Trump habló sobre el tema al dar su apoyo a uno de los candidatos de la oposición, Nasry Asfura, para “luchar” contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Allí también se refirió a Moncada como “cercana al comunismo”.
“Me llaman comunista para esconder la verdad: le temen a la democratización de la economía, les aterra la Ley de Justicia Tributaria; y quieren que el dinero siga siendo un privilegio para las diez familias (más acaudaladas del país) y no un derecho a favor del Pueblo”, indicó Moncada en sus redes sociales, sin mencionar a Trump.
No todo es política en la vida de Rixi Moncada. Colecciona discos, le gusta cantar y dice que admira la vida que llevan los músicos, entre escenarios y giras. Así lo contó en “El cancionero de Rixi”, un video que publicó en sus redes sociales donde entona fragmentos de canciones de José Luis Perales y José José.
Si tuviera que elegir hacer algo que no fuese ligado a la política, no tiene dudas: “Si tuviera que cambiar mi vida, elegiría la música. La cambiaría por bailar y cantar”.
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