Un incendio devastador arrasó un enorme complejo habitacional en Hong Kong a inicios de esta semana y dejó al menos 146 muertos, además de numerosos desaparecidos, en el peor desastre que vive la ciudad en décadas.
Se cree que aún hay unas 40 personas desaparecidas. Las autoridades habían estimado inicialmente unas 150, pero redujeron la cifra después de identificar a varios de los desaparecidos entre los fallecidos y los hospitalizados.
Surgen muchas preguntas sobre cómo un incendio en una ciudad llena de rascacielos, con un historial sólido de seguridad pública y altos estándares de construcción, pudo resultar tan mortal y propagarse de un edificio a otro.
Más de 4.000 personas vivían en el complejo de viviendas públicas del barrio Tai Po, y muchas tenían 65 años o más.
La causa exacta del incendio sigue sin conocerse, pero las autoridades abrieron una investigación criminal.
El complejo se encontraba en remodelación y estaba cubierto por andamios de bambú y mallas de seguridad, una técnica de construcción muy común en Hong Kong y partes de China continental. Las autoridades también investigan si materiales inflamables, como láminas de poliestireno que bloqueaban ventanas en varios apartamentos, pudieron agravar el incendio.
A causa tragedia se emitieron advertencias desde Beijing sobre posibles expresiones de disidencia en Hong Kong —una región semiautónoma de China— y las autoridades locales recibieron instrucciones de actuar contra cualquier persona que intente “generar caos”, con referencias a las protestas prodemocracia de 2019.
Los bomberos recibieron la primera llamada poco antes de las 3 p. m. del miércoles, hora local, informó el Departamento de Bomberos de Hong Kong.
El fuego inició en Wang Cheong House, un edificio residencial de 32 pisos y uno de los ocho bloques que forman el complejo Wang Fuk Court, que estaba en remodelación, según el subdirector de los Servicios de Bomberos, Derek Armstrong Chan.
Cuando los equipos llegaron, los andamios y la malla ya estaban en llamas. Empezaron a combatir el fuego, pero este se propagó con rapidez de un edificio a otro, hasta convertir un incendio vertical en una serie de infiernos simultáneos en varios pisos.
Al menos siete de los ocho bloques del complejo resultaron afectados, lo que obligó a quienes pudieron escapar a trasladarse a alojamientos temporales.
Pronto se supo que muchos residentes seguían atrapados en sus departamentos. Los bomberos no lograban alcanzarlos debido a las temperaturas extremas dentro de los edificios y a la caída constante de escombros.
Los bomberos conocían la ubicación de varias personas atrapadas, dijo Chan, pero el calor impedía que los rescatistas llegaran hasta ellas.
Un hombre fue rescatado con vida desde el piso 16 de una de las torres del complejo Wang Fuk Court el jueves, informó la radiodifusora pública RTHK, citando al departamento de bomberos de Hong Kong.
Una pregunta clave es por qué no evacuaron los otros edificios con mayor rapidez cuando el fuego empezó a propagarse.
La madrugada del jueves, un vocero de la policía anunció la detención de tres hombres —dos directores de empresa y un consultor— bajo sospecha de “negligencia grave”. Los tres quedaron en libertad bajo fianza el viernes.
El organismo anticorrupción de Hong Kong detuvo a 11 personas el viernes como parte de una investigación sobre posibles actos de corrupción relacionados con la remodelación del complejo.
La policía encontró el nombre de la empresa constructora en láminas de poliestireno inflamable que los bomberos hallaron bloqueando ventanas en algunos departamentos. Las autoridades agregaron que sospechan que otros materiales de obra —como redes protectoras, lonas y cubiertas plásticas— no cumplían con los estándares de seguridad.
“Estas láminas de poliestireno son extremadamente inflamables y el fuego se propagó con mucha rapidez”, dijo Andy Yeung, director de los Servicios de Bomberos.
“Su presencia fue inusual, por lo que remitimos el caso a la policía para que continúe las investigaciones”.
Más tarde, el secretario de Seguridad de Hong Kong, Chris Tang, afirmó que las mallas sí cumplían con las normas.
Al menos 146 personas han sido confirmadas muertas hasta ahora, entre ellas un bombero de 37 años que sufrió lesiones mientras intentaba controlar el fuego, señalaron las autoridades. Advirtieron que la cifra podría aumentar.
Al menos siete indonesios y un ciudadano filipino fallecieron. Sus consulados informaron que los ocho trabajaban como empleadas y empleados domésticos extranjeros en Hong Kong, ciudad donde viven 368.000 trabajadores de este sector, en su mayoría mujeres de países asiáticos de bajos ingresos.
Las autoridades identificaron al bombero como Ho Wai-ho. Fue trasladado al hospital, pero murió a causa de sus heridas.
Más de 100 personas resultaron lesionadas, entre ellas al menos 11 bomberos.
El sábado, las autoridades estimaban unas 150 personas desaparecidas, pero el domingo redujeron la cifra a cerca de 40, después de encontrar a varios de los reportados como desaparecidos entre los fallecidos y los heridos hospitalizados. También indicaron que algunos reportes estaban duplicados o eran inválidos.
Las autoridades completaron la búsqueda en cuatro de los siete edificios afectados, informó el jefe de la Unidad de Identificación de Víctimas de Desastres, Cheng Ka-chun. “Durante la búsqueda, encontramos cuerpos en pasillos, departamentos, escaleras e incluso en las azoteas”, dijo.
El comandante regional del Norte de los Nuevos Territorios, Lam Man-han, señaló que las labores de rescate podrían durar entre tres y cuatro semanas.
Cientos de residentes probablemente quedaron sin hogar en una ciudad con una grave escasez de viviendas, especialmente públicas. Muchos de ellos pasaron una tercera noche en refugios temporales el viernes, mientras reciben fondos de emergencia y otros apoyos.
Un residente de 65 años, de apellido Ho, se detuvo tras la cinta policial el jueves por la mañana y observó las torres humeantes mientras pensaba en sus próximos pasos.
Vive en el Bloque 1, en el extremo este del complejo, y dijo que escapó de inmediato cuando sonó la alarma y se considera afortunado porque su edificio sufrió daños menores.
“No dudo que muchos ancianos, gatos y perros siguen ahí adentro”, dijo a CNN.
Este probablemente sea el incendio más mortal en Hong Kong desde la Segunda Guerra Mundial. Antes de esto, el incendio del edificio Garley en 1996, que dejó 41 muertos, se consideraba el peor en tiempos de paz.
Desastres de esta magnitud son extremadamente raros en la ciudad. Hong Kong, una de las zonas más densas del mundo, cuenta con medidas de seguridad estrictas y una larga tradición de construcciones de alta calidad.
El uso de andamios de bambú es muy común, tanto en obras nuevas como en la renovación de miles de edificios antiguos cada año. Sin embargo, la técnica enfrenta cada vez más cuestionamientos por su seguridad y durabilidad. El bambú, aunque flexible, es combustible y se deteriora con el tiempo.
La Oficina de Desarrollo anunció recientemente que el 50 % de los nuevos proyectos públicos que comiencen a partir de marzo deberán usar andamios metálicos para “proteger mejor a los trabajadores” y alinearse con estándares de ciudades avanzadas.
Ese anuncio generó críticas entre residentes que consideran que los andamios de bambú forman parte del patrimonio cultural que debe conservarse.
Un incendio tan mortal probablemente aumente la presión sobre las autoridades de Hong Kong y China.
Hong Kong es una región semiautónoma gobernada por un gobierno local que responde ante Beijing. Pero China ha reforzado su control en los últimos años, sobre todo tras las protestas prodemocracia de 2019. La disidencia ha sido suprimida y las manifestaciones, antes comunes, prácticamente desaparecieron.
El sábado, la oficina de seguridad nacional de Beijing en la ciudad advirtió contra cualquier intento de reactivar expresiones de disidencia y pidió castigar a quienes pretendan usar el incendio como pretexto para “oponerse a China y crear caos en Hong Kong”. Un diario progubernamental informó que un alto mando policial especializado en seguridad nacional también visitó el sitio del incendio.
El líder chino Xi Jinping expresó sus condolencias a las víctimas del desastre, informó la cadena estatal CCTV.
Xi pidió “esfuerzos totales” a los representantes del Comité Central y de la Oficina de Enlace en Hong Kong para hacer “todo lo posible” y reducir víctimas y pérdidas, según CCTV.
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