Como artista, Bad Bunny tiene un poder actual innegable: acaba de ganar tres premios Grammy (uno de ellos por Álbum del Año, la primera vez que un disco en español obtiene la categoría más prestigiosa de estos galardones); suma 107 millones de seguidores en Spotify y fue el artista más reproducido de esa plataforma en 2025, destronando a Taylor Swift del primer lugar; y, como (enorme) cereza en el pastel, este domingo encabeza el show de medio tiempo del Super Bowl LX, uno de los eventos deportivos más importantes a nivel mundial, antes de continuar con su tour global que lleva el nombre del multipremiado álbum “Debí Tirar Más Fotos”.
Pero, detrás de “la estrella del pop más importante del mundo”, también hay una fuerza económica arrasadora.
El Conejo Malo ya lo mostró primero en su casa, en Puerto Rico, donde de julio a septiembre de 2025 llevó a cabo una residencia de 30 conciertos en el Coliseo, la sala de conciertos más grande de la isla. Según estimaciones locales, estas presentaciones habrían dejado una derrama económica entre los US$ 200 millones y US$ 700 millones, impulsando significativamente la economía de Puerto Rico luego de años sombríos por el huracán María en 2017 y la pandemia de covid-19 a partir de 2020.
Esa fuerza económica se ha visto reflejada en otros países latinoamericanos donde Bad Bunny ha parado con su gira. Y una cosa queda clara: el nacido en Bayamón realmente es un artista de escala mundial, y su paso deja un rastro de millones de dólares.
Colombia fue la más reciente parada de Bad Bunny en la gira “Debí Tirar Más Fotos”. Durante tres noches consecutivas, del 23 al 25 de enero de 2026, el reguetonero puertorriqueño dio conciertos en el Estadio Atanasio Girardot, ubicado en la ciudad de Medellín.
El impacto económico fue, una vez más, notable: “más de 160.000 millones de pesos (es decir, poco más de US$ 43 millones) por consumos en restaurantes, comercio y bares”, anunció Federico Gutiérrez Zuluaga, alcalde de Medellín, luego del último concierto de Bad Bunny en la ciudad.
Uno de los negocios beneficiados por esta derrama económica fue Cholao Peters Medellín, que se encuentra a unos pasos caminando, menos de 100 metros, de la entrada del Estadio Atanasio Girardot.
La llegada de Bad Bunny a la ciudad “nos pareció una oportunidad de negocio muy grande porque llegó gente de muchos lados, era tanta la gente que se veía alrededor del estadio con maletas, buscando dónde quedarse (…) Nos gustó mucho porque se vio mucha diversidad de gente, desde los mismos colombianos hasta de otros lugares, de otros países que probaron nuestros productos”, contó Manuela Pineda, propietaria del negocio, en entrevista con CNN.
Según el alcalde de Medellín, hubo unos 100.000 turistas durante los tres conciertos de Bad Bunny en la ciudad. “El 77 % eran personas de otras ciudades de Colombia y el 23 % personas que venían de otros países, especialmente Panamá, República Dominicana, Costa Rica Guatemala, Ecuador y, por supuesto, Puerto Rico”, añadió Gutiérrez Zuluaga.
El cholao es una bebida oriunda de Cali que consiste en hielo granizado, frutas, jarabe dulce, leche condensada, entre otros ingredientes.
Pineda dijo que su padrastro se dedica a los cholaos desde hace 30 años. Y ella, con la experiencia adquirida gracias a su familia, abrió su negocio de cholaos en Medellín —de donde es originaria—, a un lado del Estadio Atanasio Girardot, hace 11 años.
La comerciante paisa comentó que, desde entonces, Cholao Peters ha registrado buenas ventas en épocas de conciertos o partidos de fútbol, pero eventos como los de Bad Bunny, que incluyen a un artista muy reconocido y que viene con más de un concierto en la agenda, son aún mejores para sus ingresos.
¿Pero qué tanto aumentaron las ventas por Bad Bunny? Pineda dice que, en promedio, un enero común suele dejar unos 30 millones de pesos colombianos (alrededor de US$ 8.000) en ventas. Tras los conciertos de Bad Bunny, el negocio tuvo un repunte de 7 millones de pesos colombianos (cerca de US$ 2.000), para llegar a ventas de 37 millones de pesos (unos US$ 10.000) en enero de este año, un aumento de 23 % respecto a lo que venden usualmente en ese mes.
“Esa venta hizo la diferencia, y fueron tres días seguidos (…) Después del concierto, se vio la soledad. El cuarto día, después de que (Bad Bunny) se fue, ya la gente estaba analizando su bolsillo y no le preocupaba comer el producto, entonces pues bajó (la venta)”, explicó Pineda.
Pese a la soledad del cuarto día, la visita ya había hecho su trabajo. Bad Bunny logró, según las cifras de Pineda, que se vendieran casi 600 vasos extra de cholaos en enero (cada uno con precio cercano a los US$ 3,5 o 12.000 pesos colombianos).
Para la dueña de Cholao Peters, este fenómeno de impulso a la economía local se vio también en eventos similares, como el del grupo mexicano RBD, que en noviembre de 2023 llevó a cabo cuatro conciertos en el Estadio Atanasio Girardot de Medellín y dejó una derrama económica de más de US$ 27 millones.
La diferencia principal, dijo Pineda, fue la gente que asistió a los conciertos en cada grupo.
“Bad Bunny influye mucho más en gente joven. Yo en RBD veía más gente de 30 años para arriba, mientras que en Bad Bunny era mucho niño”, agregó.
También destacó el impacto económico de los dos conciertos que dio la artista colombiana Karol G en Medellín en diciembre de 2023, en el mismo estadio cerca de Cholao Peters, solo que en ese caso la derrama económica fue menor, de unos US$ 11 millones.
El impulso económico de Bad Bunny también se notó en la Ciudad de México, luego de llevar a cabo una serie de ocho conciertos en el Estadio GNP de la capital mexicana en diciembre del año pasado.
La Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de la Ciudad de México (Canaco CDMX) dijo a CNN que la visita del Conejo Malo a la capital dejó una derrama económica de 3.228 millones de pesos mexicanos (unos US$ 187 millones), en línea con sus estimaciones iniciales.
“Fue un fenómeno, sin duda alguna (…) Tuvimos asistentes de 77 países, viajaron (a Ciudad de México) exclusivamente para los conciertos de Bad Bunny”, declaró Vicente Gutiérrez Camposeco, presidente de la Canaco CDMX, en entrevista.
Del total de asistencia a los ocho conciertos, que se estima entre 500.000 y 520.000 personas, Gutiérrez Camposeco indicó que el 45 % fueron asistentes que viajaron desde otros estados del país, mientras que el 55 % restante se divide entre asistentes de los 77 países referidos y habitantes de la capital mexicana.
El líder de la Canaco CDMX señaló que la derrama económica de Bad Bunny en la Ciudad de México se repartió de la siguiente manera:
- 2.262 millones de pesos mexicanos (US$ 131 millones) por venta de boletos
- 550,3 millones de pesos (US$ 32 millones) por consumo de alimentos y bebidas
- 416 millones de pesos (US$ 24 millones) por hospedaje, con una ocupación hotelera entre 80 % y 90 % en zonas aledañas al Estadio GNP
Si bien catalogó a Bad Bunny como un “fenómeno”, Gutiérrez Camposeco señaló que otros eventos de la Ciudad de México, como los conciertos de Shakira el año pasado, también lo son.
El presidente de la Canaco CDMX explicó que, luego de sus 12 conciertos en el Estadio GNP entre marzo y septiembre de 2025, Shakira dejó una derrama económica de 4.377 millones de pesos (unos US$ 253 millones), una cifra superior a la de Bad Bunny, aunque la compositora colombiana tuvo más presentaciones en la agenda.
Gutiérrez Camposeco dio cifras de derrama económica de otros conciertos importantes en 2025 en la capital de México:
- Tras sus dos conciertos, la banda británica Oasis dejó una derrama de hasta 1.000 millones de pesos (unos US$ 58 millones) en su regreso a tierras mexicanas luego de casi 17 años de ausencia.
- Lady Gaga dejó una derrama de 939 millones de pesos con dos conciertos (poco más de US$ 54 millones).
- Y en tres conciertos, la cantante británica Dua Lipa dejó una derrama económica de 628 millones de pesos mexicanos (alrededor de US$ 36 millones).
El líder de la Canaco CDMX consideró que tener múltiples conciertos en la Ciudad de México —tanto gratuitos como con costo— es una “estrategia deliberada” del Gobierno capitalino para impulsar la economía.
Aunque en primera instancia los más beneficiados del impulso económico de los conciertos son las empresas que venden boletos, los consumos le siguen como “lo más destacado”, dijo Gutiérrez Camposeco, por lo que dichos eventos benefician directamente a negocios locales y familias.
“Creemos aquí en la Cámara de Comercio que los conciertos de artistas reconocidos generan un alto impacto económico en la Ciudad de México. Al activar una amplia cadena de valor, impulsan el consumo de sectores como hoteles, restaurantes, transporte, turismo. Aumenta la ocupación hotelera y el gasto de los asistentes, se genera actividad económica adicional a la que ya se tiene”, finalizó el presidente de la Canaco CDMX.
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