Una “fuga masiva” tuvo lugar el mes pasado en el campamento de al-Hol en Siria, donde están detenidas familias vinculadas a ISIS, tras la retirada de las fuerzas kurdas, informó la televisión estatal siria en medio de reportes de que miles de personas podrían haber huido.
Nureddin Baba, portavoz del Ministerio del Interior, fue citado diciendo que las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF, por sus siglas en inglés) se retiraron del campamento sin coordinación con el Gobierno de Siria ni con la coalición liderada por Estados Unidos contra ISIS.
En enero, las SDF dijeron que se retiraron del campamento de al-Hol debido a la “indiferencia internacional” frente a ISIS y al “fracaso de la comunidad internacional para asumir sus responsabilidades en abordar este grave asunto”.
Baba dijo que las autoridades sirias “identificaron más de 100 brechas en el muro perimetral del campamento, lo que facilitó operaciones de contrabando”, y añadió que el número de fugitivos aún debe verificarse.
Un memorando interno enviado a los Estados miembros de la Unión Europea planteó preocupaciones de seguridad ante la posibilidad de que miles de personas —la mayoría de quienes vivían en el campamento— hayan escapado, informó Reuters y confirmó a CNN un funcionario de la UE.
El memorando señaló que el estatus de los ciudadanos de terceros países que huyeron del campamento de al-Hol “seguía sin estar claro”.
The Wall Street Journal informó que entre 15.000 y 20.000 personas, incluidos afiliados a ISIS, se encuentran ahora en libertad dentro del país tras el éxodo del campamento de al-Hol, citando a agencias de inteligencia de Estados Unidos. CNN no ha verificado esa cifra.
La Organización de las Naciones Unidas dice que el campamento de al-Hol alberga a más de 30.000 personas.
Han surgido interrogantes sobre el destino de miles de prisioneros del Estado Islámico y sus familias en el noreste de Siria después de que fuerzas gubernamentales tomaran el mes pasado extensas zonas de territorio que durante mucho tiempo habían estado bajo control de fuerzas kurdas que custodiaban las prisiones.
En ese momento, detenidos también habían escapado previamente de la prisión de al-Shaddadi, que las SDF dijeron que albergaba a “miles” de prisioneros de ISIS.
Las SDF habían sido socias de Washington en Siria, pero la reducción de tropas de Estados Unidos en el país en 2019 dejó al grupo kurdo en una posición vulnerable, particularmente tras la caída del régimen de Bashar al-Assad a finales de 2024 y el ascenso al poder del presidente Ahmad al-Sharaa. La coalición liderada por Estados Unidos que combate a ISIS en Siria había dependido durante mucho tiempo de las SDF para custodiar las prisiones de ISIS.
Las SDF acusaron a la coalición de no intervenir para frenar el avance de fuerzas aliadas al Gobierno.
ISIS surgió de los remanentes de Al Qaeda en Iraq. En el apogeo de su poder, controló cerca de un tercio de Siria, con Raqqa como su capital. En 2017, las SDF declararon la “liberación total” de Raqqa, trabajando junto a fuerzas de la coalición liderada por Estados Unidos para recuperar territorio de manos de ISIS.
El grupo fue en gran medida derrotado en 2019, pero algunos elementos aún operan de forma clandestina en Siria e Iraq. Cuando cayó el régimen de Assad, varios países de Medio Oriente y sus aliados occidentales advirtieron que ISIS podría aprovechar el caos y orquestar un resurgimiento.
En noviembre, al-Sharaa se unió a la coalición contra ISIS liderada por Estados Unidos, y sus fuerzas continúan persiguiendo a elementos del grupo.
Mientras tanto, ha ido en aumento la presión sobre Australia, Estados Unidos, Reino Unido y otros países para que repatríen a miles de sus ciudadanos, en su mayoría mujeres y niños, que han permanecido atrapados en campamentos de detención en Siria desde la caída del califato hace más de cinco años.
CNN informó previamente que más de la mitad de la población del campamento de al-Hol son niños, la mayoría menores de 12 años.
El primer ministro de Australia, Anthony Albanese, dijo la semana pasada que su país no repatriará a sus ciudadanos con vínculos con miembros del Estado Islámico. Sus comentarios siguieron a reportes de que 34 mujeres y niños australianos fueron rechazados por autoridades sirias después de haber salido del campamento de detención de Al-Roj, que alberga a combatientes de ISIS y sus familias.
Muchos gobiernos se han mostrado reacios a repatriar a sus ciudadanos debido a preocupaciones de seguridad nacional y a la oposición interna. El campamento de Al-Roj también alberga a Shamima Begum, la estudiante londinense que huyó a los 15 años para unirse a ISIS en 2015 y posteriormente fue despojada de su ciudadanía británica.
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