El restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Venezuela después de siete años implica que ambos países vuelven a reconocer formalmente sus canales oficiales de diálogo y cooperación, lo que puede incluir el intercambio de representantes diplomáticos, la reapertura de embajadas y la coordinación en asuntos políticos, económicos y consulares. El objetivo desde Washington ha sido claro: abrir todos los espacios para aprovechar al máximo el petróleo venezolano.
Para los venezolanos en EE.UU. tendría efectos directos en materia de servicios consulares.
El paso marca el inicio de una nueva etapa de comunicación entre Washington y Caracas tras años de ruptura y tensiones.
El Departamento de Estado anunció que este restablecimiento busca facilitar esfuerzos conjuntos para promover la estabilidad, apoyar la recuperación económica y avanzar en la reconciliación política en Venezuela.
El anuncio se produjo después de la visita de dos días a Venezuela del secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, y en medio de contactos diplomáticos iniciados tras una operación militar estadounidense en enero en la que fue capturado el expresidente Nicolás Maduro.
Las relaciones diplomáticas entre Washington y Caracas estaban rotas desde 2019, durante el primer mandato del presidente Donald Trump. En ese momento, Estados Unidos reconoció al entonces presidente de la Asamblea Nacional venezolana, Juan Guaidó, como presidente interino del país.
En respuesta, el Gobierno de Maduro rompió relaciones con Estados Unidos y ambos países cerraron sus embajadas. El personal diplomático estadounidense se trasladó entonces a la vecina Colombia.
Tras la ruptura en 2019 y el cierre de embajadas, muchos venezolanos en la diáspora quedaron sin acceso directo a trámites como renovación de pasaportes, registros civiles o asistencia legal.
Con la reanudación de los vínculos, puede haber tener la reapertura de las misiones diplomáticas y consulares, lo que permitiría restablecer esos servicios para la comunidad venezolana en Estados Unidos.
La eventual reapertura de embajadas y consulados también permitiría que Caracas vuelva a tener funcionarios diplomáticos en territorio estadounidense capaces de brindar asistencia a sus ciudadanos, algo que ha estado limitado durante años por la ausencia de representación oficial, en un contexto en el que hasta ahora muchos trámites han debido realizarse a través de otros países.
Según el Departamento de Estado, las conversaciones entre ambos países se centran en “ayudar al pueblo venezolano a avanzar mediante un proceso gradual que cree las condiciones para una transición pacífica hacia un gobierno elegido democráticamente”.
La administración Trump también ha intensificado la presión sobre los leales a Maduro que siguen en el poder para que acepten su visión para el futuro del país.
El Gobierno encargado de Venezuela, encabezado por Delcy Rodríguez, confirmó el restablecimiento formal de las relaciones diplomáticas y consulares y expresó su disposición a avanzar en “una nueva etapa de diálogo constructivo”.
“El Gobierno Bolivariano reafirma su disposición de avanzar en una nueva etapa de diálogo constructivo, basada en el respeto mutuo, la igualdad soberana de los Estados y la cooperación entre nuestros pueblos”, indicó el Gobierno venezolano en un comunicado.
Rodríguez afirmó en la televisión estatal que estas medidas “fortalecerán las relaciones entre nuestros dos países”.
El restablecimiento de relaciones viene tras un proceso de acercamiento tras la deposición de Maduro. A finales de enero fue designada la diplomática estadounidense Laura Dogu como encargada de negocios en Caracas, mientras que el venezolano Félix Plasencia fue designado representante diplomático ante Estados Unidos.
Desde entonces, Rodríguez ha recibido a varios altos funcionarios estadounidenses, entre ellos Burgum y el secretario de Energía, Chris Wright.
Las visitas se centraron principalmente en el potencial petrolero y minero de Venezuela y en impulsar la inversión extranjera como parte del plan gradual del Gobierno para recuperar la estabilidad del país.
Trump ha elogiado en varias oportunidades a Delcy Rodríguez y esta semana la definió como “presidenta electa” (que no lo es) y la describió como una “persona maravillosa”.
Delcy Rodríguez, por su parte, ha llamado a Trump “amigo y socio” y ha celebrado la nueva agenda de cooperación entre ambos países.
Trump afirmó que Venezuela generará más ingresos gracias al petróleo que se extrae y se refina en partes de Estados Unidos.
“Estamos extrayendo cientos de millones de barriles de petróleo. Están yendo a Houston y a varios otros lugares donde se están refinando, y les estamos enviando de vuelta mucho más dinero del que han ganado en muchos años”, dijo Trump.
La empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) anunció a principios de marzo nuevos contratos para suministrar petróleo a Estados Unidos. Venezuela, con una de las mayores reservas de crudo del mundo, aprobó en enero una reforma a la Ley de Hidrocarburos para atraer inversionistas extranjeros.
En el contexto de la guerra con Irán y las afectaciones al suministro de petróleo en el mundo, contar con el influjo venezolano es una ventaja para EE.UU.
El jueves la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo en X —al respecto de la crisis energética por la guerra— que el Gobierno de Trump “continuará impulsando el dominio energético estadounidense y aprovechando el petróleo recién descubierto en Venezuela”.
En paralelo, Washington explora cooperación con Venezuela en el sector minero.
Burgum dijo que el Gobierno encargado de Rodríguez aseguró garantizar la seguridad de las empresas mineras interesadas en invertir o regresar al país.
Según el funcionario, compañías estadounidenses —incluidas algunas que operaron en el país hace décadas— podrían evaluar reabrir proyectos mineros si avanzan cambios regulatorios impulsados por el Gobierno venezolano.
El secretario del Interior destacó además una reforma reciente a la legislación de hidrocarburos en Venezuela que, según dijo, busca mejorar la transparencia, reducir la burocracia y crear condiciones para el retorno del capital extranjero.
A pesar del potencial económico, expertos advierten que el sector minero venezolano enfrenta desafíos importantes. Entre ellos mencionan la falta de datos geológicos suficientes, la escasez de mano de obra calificada, la presencia de crimen organizado, la falta de inversiones y un entorno político volátil.
Desde la ofensiva militar estadounidense, el Gobierno de Trump ha presionado al Gobierno venezolano para que implemente cambios estructurales, incluida la apertura del sector petrolero a empresas extranjeras. Pero un panorama electoral para un cambio de régimen no ha estado hasta ahora sobre la mesa.
El Gobierno encargado de Rodríguez aprobó una ley de amnistía que ha permitido la liberación de políticos, activistas y abogados, reconociendo que la administración ha mantenido a cientos de personas en prisión por motivos políticos.
El presidente Trump ha sorprendido a muchos venezolanos al decidir colaborar con Rodríguez, exvicepresidenta de Maduro, en lugar de con la oposición política tras el derrocamiento del exmandatario.
Mientras tanto, la principal líder de la oposición venezolana y ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, anunció que regresará a Venezuela en las próximas semanas y que se celebrarán elecciones en el país.
En medio de esta etapa de cambios políticos, el exfiscal general Tarek William Saab presentó su renuncia tras casi una década en el cargo y fue nombrado de inmediato defensor del pueblo encargado. Según analistas consultados por CNN, el movimiento representa un cambio significativo dentro de la estructura de poder: aunque el nuevo cargo tiene menor visibilidad política, le otorga inmunidad mientras ejerza sus funciones, de acuerdo con la Constitución venezolana.
Su salida del Ministerio Público ocurre en medio de una reconfiguración institucional impulsada por la presidenta encargada Delcy Rodríguez y ha sido interpretada por algunos expertos como parte de una disputa por el control de instituciones clave del Estado.
El restablecimiento de relaciones diplomáticas es un cambio significativo en una relación históricamente adversa entre Washington y Caracas y abre un nuevo capítulo en el vínculo entre ambos países mientras el petróleo sigue siendo el eje de la relación. Los cambios políticos profundos que muchos en Venezuela esperan aún están por verse.
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