¿Qué daños podrían ocasionar los ataques al yacimiento de gas más grande del mundo a la economía global?

La guerra con Irán ha disparado los precios del petróleo a sus niveles más altos en años. Ahora, una oleada de ataques en las últimas 24 horas contra instalaciones de producción de energía en todo Medio Oriente ha puesto el foco en otro combustible fósil crucial: el gas natural licuado (GNL).

Este miércoles, QatarEnergy, el mayor productor mundial de este combustible, anunció que su centro de GNL en Ras Laffan había sufrido “daños considerables” tras ser alcanzado por misiles iraníes en dos ocasiones en 12 horas.

QatarEnergy ya había suspendido la producción de GNL el 2 de marzo, tras un ataque iraní anterior contra sus instalaciones, lo que redujo el suministro mundial de GNL en casi una quinta parte.

Incluso antes de los últimos bombardeos, los países de Asia y Europa, que dependen de las importaciones de gas natural, se apresuraban a responder ante el fuerte aumento de los precios del GNL, lo que elevaba los costos de generación de electricidad, calefacción de hogares y fabricación de fertilizantes.

Los precios de referencia del gas natural en Asia y Europa ya habían aumentado entre un 60 % y un 70 % desde que comenzó la guerra, el 28 de febrero, según cálculos basados ​​en la evolución de los precios de los contratos de futuros. Hasta este jueves, los futuros del gas natural neerlandés, la referencia europea, se habían duplicado.

El impacto de la pérdida del suministro de GNL de Qatar ha sido “abrupto” y “las alternativas de suministro son escasas”, escribieron los analistas de materias primas de JP Morgan en una nota, a principios de marzo. Reemplazar un volumen tan grande de GNL con otros suministros “simplemente no es realista”.

Poco después de que QatarEnergy detuviera la producción de GNL, la India redujo el suministro de gas natural a los fabricantes, mientras que la Unión Europea anunció que estaba considerando la posibilidad de limitar los precios del gas natural para frenar el aumento de los costos de la electricidad.

Sin embargo, los recientes ataques en Ras Laffan alteran radicalmente las perspectivas del mercado mundial del gas natural, según Wood Mackenzie, una empresa de datos y análisis. En un informe publicado este jueves, la compañía indicó que es probable que la interrupción del suministro mundial de gas natural se prolongue más de dos meses.

Y una prolongada escasez de suministro mantendría los precios elevados durante más tiempo, comentó Kristy Kramer, jefa de Estrategia de GNL de Wood Mackenzie.

El alza de los precios del GNL y una mayor reducción de la oferta podrían tener graves repercusiones en las economías asiáticas y europeas. (Estados Unidos, como mayor exportador mundial de GNL, está en gran medida protegido).

Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), casi el 90 % del GNL procedente de Qatar y Emiratos Árabes Unidos se entregó a Asia el año pasado, siendo Bangladesh, la India y Pakistán los países que más dependen de estos envíos.

La semana pasada, la India comenzó a racionar el suministro de gas natural para los fabricantes, y las plantas de fertilizantes recibirán un máximo del 70 % de su demanda, según el Ministerio de Petróleo y Gas Natural del país. Mientras tanto, las ventas de cocinas de inducción eléctricas en la India se han disparado, y en la ciudad de Pune, los crematorios que funcionan con gas han cerrado temporalmente, según informó News18, afiliada de CNN.

El vecino Pakistán ha cerrado las escuelas durante dos semanas, ha implementado una semana laboral de cuatro días para los empleados públicos y ha ordenado a los funcionarios que trabajen desde casa. Según la AIE, el gas natural representa casi una cuarta parte del suministro eléctrico del país, que también depende en gran medida del petróleo de Medio Oriente.

Bangladesh podría ser aún más vulnerable, ya que la generación de electricidad a partir de gas natural representa la mitad del suministro, según la AIE. “La interrupción del suministro ha causado un racionamiento generalizado de gas en toda la economía”, según Wood Mackenzie, y los fabricantes de ropa se enfrentan a una “reducción significativa de la producción”.

La carrera de las economías asiáticas por asegurar el suministro de GNL está ejerciendo presión al alza sobre los precios europeos y aumentando la competencia por los cargamentos de productores fuera de Medio Oriente, incluido Estados Unidos, el mayor proveedor de Europa.

Once buques cisterna que originalmente tenían como destino Europa han cambiado su ruta hacia Asia desde que comenzó la guerra, según Gillian Boccara, directora sénior de Gas y Energía de Kpler, proveedor de información sobre materias primas.

También podría surgir competencia por parte de Turquía, tras los ataques israelíes de esta semana contra South Pars, parte del yacimiento de gas natural más grande del mundo. South Pars no solo es fundamental para el suministro eléctrico interno de Irán, sino que también abastece a Turquía a través de un gasoducto. Si ese suministro se ve afectado, Turquía podría intentar comprar GNL en otros países, lo que podría ejercer una mayor presión alcista sobre los precios a nivel mundial, según Boccara.

Para Europa, la crisis del GNL llega en un momento inoportuno. Un invierno particularmente frío agotó gran parte de las reservas de gas de la región. Y, a diferencia del petróleo, no existen reservas estratégicas que puedan utilizarse para paliar la escasez de suministro y ayudar a contener los precios.

“No existe una solución inmediata a esta crisis en el sector del gas”, afirmó Anne-Sophie Corbeau, investigadora del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia.

Según Corbeau, las plantas de GNL existentes en todo el mundo operan a su máxima capacidad o cerca de ella, y el nuevo suministro de GNL previsto para este año, procedente de Estados Unidos, Canadá y Australia, podría no llegar a tiempo para paliar la crisis actual. Tampoco será suficiente para reemplazar los volúmenes perdidos de Qatar, declaró a CNN.

Es más, cuando cesen los combates en Medio Oriente, podrían pasar varias semanas antes de que la producción de GNL de Qatar se reactive. “No es como si se pulsara un botón y todo volviera a funcionar”, dijo Corbeau.

Antes de los últimos ataques, Wood Mackenzie pronosticó que se necesitarían entre cuatro y seis semanas para aumentar la producción de GNL de Qatar hasta su plena capacidad.

Corbeau sugirió que los responsables políticos europeos animen a las empresas y a los hogares a ahorrar energía y reducir la demanda desde ahora. “Estamos desaprovechando una oportunidad, porque si empezamos a hacerlo en abril o mayo, será demasiado tarde”, afirmó.

La crisis actual ha causado que algunos pidan a la Unión Europea que reconsidere la prohibición total de las importaciones de gas natural procedente de Rusia, que entraría en vigor el próximo año. Sin embargo, tal medida parece poco probable. El bloque ya ha criticado la decisión de Washington de levantar las sanciones al petróleo ruso, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, declaró la semana pasada que volver a depender de los combustibles fósiles rusos sería un “error estratégico”.

Según Corbeau, aumentar el suministro de gas por un gasoducto procedente de Rusia es “políticamente inaceptable por el momento”.

Sin embargo, con la guerra ya en su tercera semana, es probable que el estrecho de Ormuz no se reabra en un futuro inmediato. Incluso una interrupción relativamente breve del estrecho, de cuatro semanas de duración, podría mantener los precios del gas natural europeo un 20 % por encima de los niveles previos a la guerra durante meses, según Independent Commodity Intelligence Services (ICIS), una empresa de análisis de datos.

Según un informe reciente del ICIS, una interrupción prolongada, de unos tres meses de duración, generaría un aumento de los precios de alrededor del 165 % con respecto a los niveles anteriores a la guerra, hasta situarse en torno a los 85 euros (US$ 98) por megavatio hora (MWh).

Si el bloqueo del estrecho de Ormuz se prolonga durante un año, el impacto en los precios del gas natural en Europa podría ser “igual o mayor que en 2022”, cuando Rusia lanzó una invasión a gran escala de Ucrania, según Boccara, de Kpler. En aquel entonces, los precios de referencia del gas natural alcanzaron un máximo de alrededor de 340 euros por MWh (US$ 392 por MWh). Actualmente se cotizan en torno a los 63 euros por MWh (US$ 75), lo que indica que los mercados no prevén lo peor.

Al menos por ahora, la energía nuclear y las energías renovables están ayudando a amortiguar el impacto en Europa, afirmó Boccara. Sin embargo, advirtió que el aumento de los precios de la energía aún podría perjudicar a los grandes consumidores, como los fabricantes. Esto limitaría su capacidad para competir justo cuando se están recuperando de la anterior crisis energética.

“Existía la expectativa de que los precios bajarían considerablemente este año”, dijo.

Días después de que QatarEnergy detuviera la producción, el ministro de Energía del país advirtió sobre las graves consecuencias que la guerra en Medio Oriente tendría para la economía mundial.

“Si esta guerra se prolonga unas semanas, el crecimiento económico mundial se verá afectado”, declaró Saad al-Kaabi al Financial Times en una entrevista. “El precio de la energía subirá para todos. Habrá escasez de algunos productos y se producirá una reacción en cadena de fábricas que no podrán abastecerse”.

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