Mientras muchos viajeros enfrentan largas y serpenteantes filas de seguridad en todo Estados Unidos durante el cierre parcial del gobierno, muchos quizá no se den cuenta del complicado recorrido que sigue el dinero hasta llegar a los cheques de pago de los agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, por sus siglas en inglés).
Hay alrededor de 61.000 empleados de la TSA que actualmente están atrapados en medio, mientras el Congreso sigue estancado en un punto muerto sobre la financiación del Departamento de Seguridad Nacional, que supervisa a la TSA. Considerados trabajadores esenciales, deben permanecer en sus puestos en los más de 430 aeropuertos comerciales del país durante el cierre, aunque no cobrarán hasta que termine la interrupción de la financiación.
El presidente Donald Trump dijo que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) se dirigirán el lunes a los aeropuertos de Estados Unidos para ayudar a aliviar la presión sobre los trabajadores de la TSA si los legisladores no llegan a un acuerdo para financiar el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés).
Muchos pasajeros realmente no saben quién paga a los agentes de la TSA —si es el gobierno federal, los aeropuertos o las aerolíneas—, según grupos focales realizados por la US Travel Association, una organización sin fines de lucro y no partidista que aboga por la industria de viajes de Estados Unidos.
El presupuesto de la TSA se financia en parte con una tarifa que usted paga al reservar su boleto de avión. Esa tarifa para pasajeros, también conocida como la Tarifa de Seguridad del 11 de Septiembre, fue establecida por el Congreso tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. Actualmente es de 5,60 dólares por viaje de ida y está limitada a US$ 11,20 por viaje de ida y vuelta.
La tarifa la recauda la aerolínea con la que usted reserva y aparece desglosada junto con los impuestos y las tarifas impuestas por la aerolínea en su recibo. Luego, las aerolíneas transfieren a la TSA los ingresos recaudados por esa tarifa.
“La idea de la tarifa de seguridad de la aviación, la tarifa del 11 de septiembre, era que cubriera la mayor parte, si no la totalidad, de los salarios y beneficios y de todas las demás cosas asociadas con el presupuesto de la TSA”, dijo el exadministrador de la TSA John Pistole. Su objetivo era “que los usuarios de los servicios —es decir, los pasajeros— pagaran por esos servicios, en lugar de que fuera simplemente un regalo del gobierno”, añadió Pistole.
La tarifa es clave para cubrir los costos de la seguridad de los pasajeros en los viajes aéreos, incluidos los beneficios y salarios de los agentes federales de control, junto con programas como el Servicio Federal de Alguaciles Aéreos, según la US Travel Association.
De los más de US$ 4.000 millones recaudados cada año por tarifas de seguridad de pasajeros, casi todos los ingresos se depositan en el fondo general del Departamento del Tesoro. Solo US$ 250 millones pueden ser utilizados directamente por la TSA para gastar en un número limitado de costos de seguridad.
Y en 2013, la Ley de Presupuesto Bipartidista dispuso que una parte de los ingresos de la tarifa de seguridad se desviara para reducir el déficit presupuestario federal, en lugar de financiar las operaciones de la TSA.
La cantidad anual utilizada para la reducción del déficit suele ser aproximadamente un tercio de las tarifas recaudadas a los pasajeros, dijo Pistole. En el año fiscal 2023, por ejemplo, el total de la recaudación por tarifas de seguridad alcanzó los US$ 4.600 millones, de los cuales aproximadamente US$ 1.600 millones fueron desviados, según DWU Consulting, una firma que realiza consultoría independiente para aeropuertos de Estados Unidos.
“Así que cada vez que compras un boleto y pasas por la fila de la TSA, el Congreso está… tomando un tercio del dinero… US$ 1.000 millones al año, y destinándolo a algo que no tiene nada que ver con la seguridad de la aviación”, dijo Erik Hansen, vicepresidente sénior y jefe de relaciones gubernamentales de la US Travel Association.
Al final, las operaciones de la TSA se financian cada año con aproximadamente dos tercios de las tarifas de seguridad recaudadas. Esa cantidad no es suficiente para cubrir todo el presupuesto de la TSA, por lo que el Congreso asigna dinero adicional del fondo general “según sea necesario”, dijo Pistole.
Entonces, ¿por qué la mayor parte de las tarifas de seguridad para pasajeros —que se siguen recaudando durante el cierre— no puede usarse para pagar a los trabajadores de la TSA?
Porque los ingresos de esa tarifa son asignados por el Congreso y la mayor parte no se considera gasto obligatorio, la TSA no tiene control sobre ese dinero. Su presupuesto depende del DHS y se considera gasto discrecional que debe aprobarse anualmente mediante leyes de financiación del Gobierno, que proporcionan a las agencias federales dinero para gastar en sus programas.
La financiación del DHS ha quedado en suspenso, lo que llevó al cierre parcial del gobierno que comenzó hace más de un mes.
“Así que cuando hay una interrupción en la financiación, (los agentes de seguridad en el transporte) no cobran”, dijo Hansen.
En otras partes del Gobierno federal, tasas como el impuesto federal a la gasolina no pasan por un proceso de asignaciones presupuestarias, sino que se depositan directamente en el Fondo Fiduciario de Carreteras. La Administración Federal de Carreteras tiene acceso directo a ese dinero para financiar sus actividades, incluido el pago a empleados, incluso durante un cierre, según Hansen.
La US Travel Association ha instado al Congreso a tratar los ingresos de impuestos especiales como la tarifa de seguridad para pasajeros como una tarifa de usuario, lo que permitiría a la TSA seguir utilizándola —incluido para pagar a los trabajadores—, añadió.
Pero los expertos dicen que el problema forma parte de una lucha de poder político más amplia.
Los responsables de asignaciones presupuestarias en el Congreso, dijo Hansen, se han opuesto a propuestas para seguir pagando a la TSA y a los controladores de tráfico aéreo durante los cierres. “Creen que si se sigue pagando a los agentes de la TSA y a los controladores de tráfico aéreo durante el cierre, entonces no habrá presión sobre el Congreso para encontrar una salida a la disputa política en la que estén”, afirmó.
El actual estancamiento de financiación se centra en la exigencia de los demócratas del Senado de que la administración Trump reforme primero sus políticas de control migratorio. Ambas partes han estado intercambiando propuestas, y las conversaciones se intensificaron a finales de la semana pasada tras semanas de bloqueo.
Mientras tanto, la administración y los legisladores republicanos se han opuesto a la oferta de los demócratas de proporcionar dinero para algunas partes del DHS —incluida la TSA— mientras continúan las negociaciones.
“Podríamos financiar hoy mismo a la TSA y otras partes importantes del DHS —mientras avanzamos con las negociaciones sobre ICE y la Patrulla Fronteriza— si los republicanos dejaran de obstaculizarlo”, dijo el sábado la senadora Patty Murray, vicepresidenta del Comité de Asignaciones Presupuestarias del Senado, después de que los republicanos del Senado votaran en contra de otra medida presentada por los demócratas del Senado para pagar a los trabajadores de la TSA mientras continúan las negociaciones sobre la financiación del DHS.
El administrador adjunto interino de la TSA, Adam Stahl, dice que la responsabilidad recae en los demócratas para que “por favor vuelvan a poner dinero en los bolsillos de nuestros agentes de la TSA”.
Una legislación que permitiría usar la tarifa de seguridad para pasajeros para los salarios de los trabajadores de la TSA durante un cierre y que pondría fin de forma permanente al desvío de un tercio de esas tarifas “cambiaría enormemente la composición” de la agencia, dijo Hansen, incluso liberando fondos para actualizar la tecnología de seguridad.
“El problema es que los pasajeros no son conscientes de que les están metiendo la mano en el bolsillo cada vez que pasan por seguridad”, dijo.
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