Mientras se acerca la próxima audiencia judicial en Nueva York, el hijo de Nicolás Maduro proyecta una imagen optimista y desafiante sobre la vida de su padre y su esposa, Cilia Flores, tras las rejas. Sin embargo, personas con acceso a esa prisión, entrevistadas por CNN, dan cuenta de un panorama diferente.
El diputado Nicolás Maduro Guerra, conocido como “Nicolasito”, afirmó este lunes que su padre se mantiene “con mucho ánimo” y “mucha fuerza”, que incluso se ejercita a diario, y que podría reaparecer en corte “más delgado, más atlético”.
También se refirió a Flores como una “primera combatiente, firme y alerta” frente al proceso judicial que ambos enfrentan.
Pero dentro de la cárcel federal donde ambos permanecen detenidos, podría estarse desarrollando una realidad muy distinta.
Maduro y Flores, quienes se declararon inocentes tras ser trasladados a Nueva York en enero, enfrentan cargos relacionados con narcotráfico, lavado de dinero y corrupción. Ambos están recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.
El Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, o MDC por sus siglas en inglés, ha sido criticado durante años por condiciones descritas como peligrosas e inhumanas.
Algunos abogados y detenidos hasta han llegado a describir el centro como un “infierno en la tierra” en medio de acusaciones de condiciones insalubres, inseguridad y aislamientos prolongados.
Para alguien como Maduro, la experiencia podría ser aún más restrictiva. Expertos señalan que figuras de alto perfil suelen ser mantenidas separadas de la población general, por razones de seguridad.
“Esperaría que su rutina sea de 23 horas al día en encierro”, explicó Cameron Lindsay, exdirector del centro. Eso implica confinamiento casi total en una celda, comidas entregadas por una ranura en la puerta, poco o ningún contacto con otros internos y recreación limitada, generalmente en solitario.
Aunque el Buró Federal de Prisiones (BOP) no confirmó en qué unidad específica se encuentra ni dio detalles sobre las condiciones de su detención, expertos y abogados coinciden en que personas de su perfil suelen estar recluidas probablemente en la Unidad de Vivienda Especial, conocida como SHU.
“Es el nivel más restrictivo dentro de la instalación”, explicó a CNN el abogado penalista y de derechos civiles Daniel McGuinness. Allí, los detenidos pasan casi todo el día solos en sus celdas y, cuando salen, lo hacen bajo estricta supervisión y con comunicación limitada, según reportes del Departamento de Justicia.
Aunque puede parecer un castigo, este tipo de confinamiento no siempre lo es, según los expertos consultados. De acuerdo con el BOP, en muchos casos se trata de detención administrativa, una medida no punitiva utilizada para proteger al detenido, al personal o al propio proceso judicial aunque eso implique condiciones restrictivas y limitaciones significativas en su rutina diaria.
A esto se suma otro factor clave: la distancia entre Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
En el MDC, hombres y mujeres se alojan en unidades completamente distintas, incluso si están casados. Además, en casos federales como este, los coacusados generalmente tienen prohibido comunicarse entre sí.
Según prácticas establecidas en el sistema federal, los tribunales pueden imponer órdenes de “no contacto” para evitar colusión, manipulación de testigos o interferencias en el proceso judicial.
Esto significa que, incluso dentro del mismo centro de detención, Maduro y Flores probablemente no pueden verse ni comunicarse directamente, más allá de posibles encuentros controlados en presencia de sus abogados.
Cualquier otro contacto con el exterior es posible, pero está limitado, monitoreado y sujeto a reglas estrictas. Las visitas deben ser preaprobadas, las llamadas son breves- y en condiciones más restrictivas pueden reducirse a una al mes- y no hay acceso libre a internet, de acuerdo con normas del sistema penitenciario federal.
Nicolás Maduro Guerra atribuye la aparente pérdida de peso de su padre a la disciplina y al ejercicio.
Pero denuncias legales e incluso imágenes recientes apuntan a otra posible explicación: la calidad de los alimentos dentro del centro.
Durante años, abogados han alegado que los reclusos reciben alimentos vencidos, mal cocidos o contaminados, incluyendo carne en mal estado y productos lácteos deteriorados.
En una denuncia presentada en 2024 ante una corte federal, un detenido aseguró haber recibido alimentos, incluidos frijoles, “infestados de gusanos”. Ese mismo documento indica que, tras la queja, personal del MDC identificó la presencia de gorgojos en una bolsa de granos.
En otra presentación judicial el año pasado, el abogado del productor musical y empresario Sean “Diddy” Combs, también detenido de alto perfil en el MDC, afirmó que el centro “rutinariamente sirve comida vencida o infestada de gusanos”, señalando que no se trataría de casos aislados sino de un patrón dentro de la instalación.
“Desde la falta de atención médica hasta graves problemas de salubridad, incluso gusanos en la comida… todo lo que puede estar mal, está mal en el MDC”, asegura David Patton, exdirector de de la organización Defensores Federales de Nueva York.
Las autoridades federales han rechazado algunas de estas acusaciones, asegurando que en ciertos casos “no hay evidencia” de alimentos contaminados. Aun así, las constantes denuncias apuntan a un problema persistente.
Maduro Guerra aseguró que su padre hace ejercicios todos los días. Esa versión, aunque posible, probablemente ocurre dentro de límites muy estrictos.
Según reportes del Departamento de Justicia, en condiciones restrictivas, los movimientos de los detenidos son limitados y la interacción humana es mínima.
En algunos casos, los detenidos pueden salir hasta una hora al día para recreación, pero esas actividades suelen realizarse en espacios cerrados o áreas altamente controladas que algunos abogados y detenidos han descrito como “jaulas al aire libre”.
En muchos casos, el ejercicio ocurre dentro de la propia celda: flexiones, abdominales o simplemente caminar en círculos.
Abogados que representan a detenidos en el MDC explican que estas rutinas físicas no solo sirven para mantenerse en forma, sino que se convierten en una de las pocas formas de preservar el control en un entorno donde casi todo está determinado por otros. Es, dicen, una manera de estructurar el día cuando el tiempo parece no avanzar.
Reportes y testimonios recopilados por The Marshall Project señalan que, ante la falta de atención médica y de salud mental adecuada, el ejercicio se convierte en una de las pocas herramientas disponibles para manejar el estrés, la ansiedad y el aislamiento.
El Centro de Detención Metropolitano es una instalación federal de gran tamaño y diseño industrial que según el Buró de Prisiones alberga a más de 1.300 detenidos, y que durante años ha sido objeto de escándalos y críticas por sus condiciones.
Es oscura, superpoblada y ruidosa, según Elie Honig, analista legal sénior de CNN, quien ha estado dentro del edificio en numerosas ocasiones. Aunque todas las prisiones son lugares miserables, dijo Honig, “el MDC es quizá el más miserable” de todos los que ha visitado
Reportes del Departamento de Justicia han documentado problemas de violencia, contrabando de armas y confinamientos frecuentes. Algunos detenidos han descrito el entorno como peligroso, con incidentes de agresión y condiciones que ponen en riesgo su seguridad.
También han identificado fallas concretas, incluyendo problemas prolongados con la calefacción y el control de temperatura, celdas con condiciones extremas de frío o calor, dificultades para garantizar atención médica adecuada y limitaciones en el acceso a visitas y comunicación con abogados durante periodos críticos.
“La calidad de los servicios médicos y de salud mental sigue siendo profundamente deficiente”, dijo la abogada de derechos civiles Katie Rosenfeld, quien calificó el entorno como realmente horrible y difícil.
Frente a estas denuncias, las autoridades federales aseguran que la situación ha mejorado. En un informe de 2024, el Buró de Prisiones anunció la implementación de un “Equipo de Acción Urgente” para atender condiciones preocupantes dentro del centro. Además, destacó aumentos en el personal correccional y médico, así como reducciones en la violencia.
Sin embargo, abogados y organizaciones de derechos civiles sostienen que estas mejoras no han cambiado de fondo la realidad dentro del centro que sigue bajo presión por la falta de personal suficiente para operar de manera segura y consistente.
El Buró Federal de Prisiones no respondió a una solicitud de comentarios de CNN sobre las condiciones en el MDC.
La próxima audiencia en el caso contra Nicolas Maduro y Cilia Flores prevista para este jueves 26 de marzo, forma parte del proceso judicial en su contra.
Se espera que sea una audiencia de estatus, aunque aún hay temas pendientes que el juez podría abordar antes o durante esa instancia, incluyendo la disputa sobre cómo se financiará la defensa legal de los acusados en medio de restricciones por sanciones y la decisión sobre una orden de protección para el manejo de la evidencia presentada por la fiscalía.
Desde Caracas, su hijo la define como una “audiencia procesal”, en la que esperan “seguir elevando la verdad de Venezuela y la inocencia de Maduro y Cilia”.
En general, los traslados desde la prisión en Brooklyn hasta el tribunal en Manhattan son los únicos momentos en que Maduro y Flores salen del centro de detención y la única oportunidad para que el público vuelva a verlos.
Será entonces, en su próxima audiencia, cuando se tenga una nueva imagen del exmandatario.
Y, como ocurre con muchos detenidos tras semanas o meses en prisión, no sería inusual que su apariencia haya cambiado: quizá más delgado, incluso más atlético, o, por el contrario, más deteriorado y desgastado, reflejando el impacto físico y emocional de su encierro.
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