Llega el «Sweet 16» del March Madness: así se definen los clasificados al Final Four de la NCAA

Durante los últimos días, los aficionados de 16 equipos de baloncesto universitario masculino no han podido sacarse una idea de la cabeza: dos victorias más para llegar al Final Four.

Tras sobrevivir al arduo desafío que representan las rondas iniciales del March Madness, alcanzar el Sweet 16 constituye, de por sí, un gran logro. Sin embargo, la oportunidad de luchar por el campeonato nacional ya no se siente como una esperanza lejana: está a tan solo un fin de semana de distancia.

Esto es lo que no debes perderte esta noche, cuando la acción vuelva a ponerse en marcha.

En realidad, los Longhorns no deberían estar aquí. Y, sin embargo, lo están, lo que los convierte en lo más parecido a una “Cenicienta” que tiene el torneo masculino de la NCAA de este año.

Texas figuró entre los últimos cuatro equipos en acceder al cuadro de 68 participantes del torneo y tuvo que disputar el “First Four” contra North Carolina State tan solo para ganarse la oportunidad de entrar en el cuadro principal. Fue necesaria una canasta en suspensión de Tramon Mark —a falta de 1,1 segundos para el final de aquel encuentro contra los Wolfpack— para adjudicarse la victoria en ese partido inaugural celebrado en Dayton, Ohio. Pero ese tiro desató una ola de impulso.

Siguieron las sorpresas ante Gonzaga y BYU, y ahora Texas y su entrenador principal, Sean Miller, se encuentran en California, soñando con prolongar esta racha de marzo tanto como les sea posible. Se enfrentan a un duro desafío frente los Boilermakers de Matt Painter.

Purdue ganó el torneo de la Big Ten en Chicago y superó con holgura sus encuentros ante Queens y Miami, perfilándose como un firme candidato para avanzar al Final Four en el estado natal de los Boilermakers. Si Purdue logra obtener su habitual y sólido desempeño de los guardias Braden Smith y Fletcher Loyer, sumado a la presencia en la pintura de Treu Kaufman-Renn y compañía, podría ser una noche muy larga para los Longhorns.

Se trata de una batalla de la Big Ten y un duelo histórico en el Sweet 16.

Nebraska e Iowa se han convertido en un enfrentamiento contencioso en el campo de fútbol americano desde que los Cornhuskers se unieron a la Big Ten, disputando un partido anual de rivalidad como cierre de la temporada regular de cada equipo. Sin embargo, sus duelos en la cancha de baloncesto no solían conllevar, por lo general, esa misma carga de orgullo.

Hasta ahora.

Nebraska atraviesa un momento de euforia tras lograr las dos primeras victorias de su historia en el torneo masculino de la NCAA, y Fred Hoiberg aspira a llevar a su alma mater aún más lejos, hasta alcanzar su primera “Elite Eight”. Sin embargo, los Hawkeyes no son un rival fácil, pues lograron eliminar al cabeza de serie número uno —Florida— en la segunda ronda, protagonizando una de las mayores sorpresas del torneo hasta la fecha.

Estos equipos se conocen bien —se repartieron las victorias en sus dos enfrentamientos durante la temporada regular—, por lo que este encuentro podría mantenerse reñido hasta los minutos finales.

Esta temporada ha supuesto un regreso a su mejor nivel para los Arizona Wildcats, tras unos años discretos que siguieron a la recuperación experimentada en la temporada 2021-22 bajo la dirección de Tommy Lloyd. Sin embargo, este punto de la temporada ha representado históricamente un obstáculo para “Zona”, pues hace ya más de diez años que los Wildcats no logran superar la ronda del Sweet 16.

En su camino se interpone el equipo de Arkansas, dirigido por John Calipari, que regresa al Sweet 16 por segundo año consecutivo. La ofensiva de alto puntaje de los Razorbacks servirá de excelente contrapunto a la férrea defensa de los Wildcats. Asimismo, se espera que el duelo entre el escolta de los “Hogs”, Darius Acuff Jr., y la estrella de los Wildcats, Brayden Burries, sea el enfrentamiento más destacado de la noche.

Calipari, uno de los miembros más destacados de la vieja guardia de entrenadores que brillan en este Sweet 16, busca lograr algo que nadie ha hecho antes: llevar a Arkansas al Final Four. Sería la cuarta universidad que conduce al fin de semana decisivo de la temporada.

Solo otro hombre tiene la oportunidad de lograrlo, y su equipo juega este viernes: Rick Pitino también aspira a llevar a su cuarto equipo al Final Four.

El último partido de la noche promete ser espectacular.

Los Houston Cougars jugarán prácticamente como locales en el Toyota Center, poniendo el broche de oro a una jornada emocionante para los aficionados al deporte en Houston —el Texas Children’s Houston Open dio inicio el jueves por la mañana, los Astros celebran su día inaugural por la tarde y, por la noche, llega el Sweet 16— con un duelo decisivo por un puesto en el “Elite Eight”.

Los Illini buscarán aguar la fiesta —y ciertamente tienen potencial para lograrlo— lanzando a su escuadrón de hombres grandes contra la asfixiante defensa de Houston.

Ambos equipos están dirigidos por entrenadores veteranos: Kelvin Sampson (Houston) y Brad Underwood (Illinois), quienes buscan llegar al Final Four por motivos personales. En el caso de Sampson, sus Cougars cayeron el año pasado en el partido por el campeonato nacional ante Florida, tras no lograr realizar un tiro en la última posesión del encuentro. Underwood, por su parte, busca poner el broche de oro a un largo y sinuoso camino hacia la cima del baloncesto universitario con su primera participación en el Final Four.

Cabe esperar un partido muy reñido de principio a fin, con una defensa férrea por parte de ambos equipos.

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