Tras bambalinas y frente a las cámaras, Hegseth actúa como el porrista del poder de las Fuerzas Armadas en la guerra con Irán

En los días previos al lanzamiento de las primeras bombas sobre Irán el mes pasado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió con un pequeño grupo de asesores para discutir opciones. Allí dejó claro que quería lanzar una campaña militar junto a Israel, dijeron a CNN múltiples fuentes familiarizadas con el asunto.

En ese momento, antes de una operación, los anteriores secretarios de Defensa solían advertir al presidente sobre los posibles inconvenientes de una medida así. En el caso de ataques contra Irán, estos incluirían el probable impacto económico si Teherán respondía cerrando el estrecho de Ormuz y las limitaciones de una campaña aérea para destruir las reservas de uranio altamente enriquecido del país o provocar un cambio de régimen.

Pero el secretario de Defensa, Pete Hegseth, no solo respaldó la idea del presidente de avanzar, sino que también restó importancia a los riesgos inherentes de que el conflicto se saliera de control, según tres fuentes familiarizadas con el tema. Nadie en la sala durante esa reunión clave destacó los posibles riesgos de iniciar la guerra.

Las fuentes insistieron en que Hegseth no impulsó la guerra ante Trump, pero una vez que quedó claro cuál sería la decisión del presidente, se convirtió en uno de sus mayores porristas.

“Una vez que el presidente tomó la decisión, (Hegseth) fue su principal defensor, como debe ser”, dijo a CNN un alto funcionario de la Casa Blanca. “Sigue siendo responsable de asegurarse de que sea un éxito”.

Tanto tras bambalinas como frente a las cámaras, Hegseth se ha mostrado consistentemente entusiasta con la ejecución de la guerra. La mayor parte de la planificación y estrategia militar discutida en reuniones con Trump proviene del jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, según las fuentes, mientras que Hegseth se ha limitado en gran medida a expresar su confianza en el poder militar.

Trump ha recurrido a Hegseth para trasladar esa evaluación positiva al público, convirtiéndolo en uno de los rostros de la campaña en una serie de conferencias de prensa en las que el secretario de Defensa ha adoptado un tono confrontativo con los reporteros mientras declara repetidamente éxitos militares. Ha criticado la cobertura que sugiere que algo tomó por sorpresa a los planificadores militares o que señala los costos de la campaña, llegando incluso a afirmar que la cobertura sobre militares muertos en combate tenía como principal objetivo hacer “quedar mal al presidente”.

Un mes después del inicio de la guerra, múltiples fuentes dijeron a CNN que el papel más importante de Hegseth durante el conflicto ha sido desempeñar eficazmente la función para la que Trump lo nombró: ser el rostro del Pentágono.

“Si CNN está escribiendo un artículo sobre el secretario Hegseth como porrista de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, entonces absolutamente sí. Y el presidente Trump está igualmente orgulloso de servir como comandante en jefe”, dijo a CNN la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.

El Pentágono no respondió a una solicitud de comentarios para este artículo.

Trump eligió a Hegseth como secretario de Defensa en parte por su imagen y su capacidad para desenvolverse en televisión, dijeron a CNN varias fuentes en su momento. Muchas personas en el entorno de Trump se sorprendieron por la decisión, especialmente por la falta de experiencia de Hegseth en conducción militar, añadieron las fuentes.

Cuando Trump decidió lanzar operaciones de combate, la Casa Blanca quiso que el Pentágono fuera el principal canal de comunicación del Gobierno, una decisión basada, en parte, en la experiencia de Hegseth como expresentador de Fox News y en su estilo habitualmente enérgico al defender las acciones del presidente. Hegseth ha seguido muy involucrado desde el punto de vista militar, junto con Caine, pero ha sido menos activo que otros en la promoción de políticas, dijo otra fuente a CNN.

“El presidente quiere que Pete sea quien es: combativo, patriótico y directo”, dijo un alto funcionario de la Casa Blanca a CNN. “El presidente valora eso de él y quiere que continúe así”.

La imagen del antiguo presentador de televisión, de lealtad inquebrantable, junto a Caine en una serie de conferencias de prensa, relatando la guerra a los contribuyentes estadounidenses, ha sido una constante durante las primeras cuatro semanas del conflicto. En esas comparecencias ha criticado a medios de comunicación, destacado los avances de las Fuerzas Armadas en la destrucción del equipamiento iraní y ha hecho referencias a su fe cristiana, incluso ofreciendo oraciones.

Ambos hombres tienen estilos muy distintos: mientras Hegseth es estridente, Caine es reservado.

“Han hecho esas conferencias de prensa juntos, lo que consideramos ha sido muy positivo para construir el relato y difundir los hechos sobre las operaciones militares”, dijo un funcionario de la Casa Blanca.

Pero, en última instancia, justificar el conflicto ha resultado cada vez más difícil, según dos fuentes familiarizadas con la situación.

Un mes después del inicio de la guerra, la campaña militar de Estados Unidos se encuentra en una encrucijada crítica. Irán ha cerrado de facto el estrecho de Ormuz, y Trump enfrenta un margen cada vez menor antes de que los mercados energéticos globales alcancen un nivel de “crisis”, según un alto corredor de transporte de petróleo. Trump continúa evaluando el uso de tropas terrestres, ya sea para presionar al régimen iraní o para tomar el control de su uranio altamente enriquecido, pese al riesgo de un alto número de bajas estadounidenses y la posibilidad de involucrar al país en otra guerra prolongada en Medio Oriente. Las conversaciones diplomáticas para poner fin a las operaciones militares parecen estar en una fase inicial.

En términos relativos, actuar como principal portavoz público de una guerra con Irán ha beneficiado a Hegseth, quien, según múltiples fuentes, anteriormente había sido relegado a un papel secundario dentro del gabinete de Trump en algunos momentos.

Desde el inicio del conflicto, Hegseth ha ofrecido más conferencias de prensa en el Pentágono que en todo su tiempo previo en el cargo, haciendo en gran medida aquello para lo que fue contratado: actuar ante una audiencia de uno.

Esto ha contribuido a reforzar su posición, pese a que su gestión ha incluido varios errores propios, como el uso de Signal para discutir planes de guerra, que han generado constantes problemas para la Casa Blanca, dijeron varios funcionarios estadounidenses.

Esa turbulencia ha contribuido a lo que varias fuentes describen como la evolución de Hegseth: de crítico firme de las guerras en el extranjero a promotor de la campaña en Irán, con un punto álgido en las semanas previas al inicio de los bombardeos estadounidenses.

“Es muy propenso a recurrir a la fuerza”, dijo a CNN una fuente familiarizada con la mentalidad actual de Hegseth, y añadió que cree que “hacer volar cosas” es la mejor manera de mantener su puesto.

El alto funcionario de la Casa Blanca rechazó la idea de que Hegseth esté preocupado por su empleo.

“El presidente está muy satisfecho con él, y lo estaba incluso antes de la situación con Irán”, dijo la fuente.

El propio Trump ha sugerido que Hegseth estaba interesado en prolongar la guerra con Irán.

“Ya saben, las únicas dos personas que estaban bastante decepcionadas, no quiero decir esto, pero tengo que hacerlo”, dijo Trump durante un evento en la Oficina Oval el 24 de marzo. “Les dije: ‘Pete y el general ‘Razin’ Caine, creo que esto se va a resolver muy pronto’. Y ellos respondieron: ‘Oh, qué lástima, ¿no?’. Pete no quería que se resolviera”.

El estilo seguro de Hegseth ante la prensa y en reuniones con Trump contrasta con su actitud frente a los legisladores.

Durante sesiones informativas clasificadas en el Capitolio sobre la guerra, Hegseth ha evitado en gran medida desviarse de lo que múltiples fuentes, tanto republicanas como demócratas, describieron como un guion preparado. Otros altos funcionarios de la administración que han informado a los legisladores junto a Hegseth, incluidos el secretario de Estado, Marco Rubio, y el director de la CIA, John Ratcliffe, han respondido de forma más directa a las preguntas sobre el conflicto y los objetivos del Gobierno.

En sus conferencias de prensa públicas, Hegseth ha evitado ofrecer detalles sobre los planes de guerra, citando la necesidad de proteger la seguridad operativa, y ha desestimado preguntas sobre la estrategia a largo plazo. Pero ha sido constante al transmitir un mensaje que el propio Trump ha repetido sobre los éxitos, pese a la cobertura mediática que apunta a posibles problemas.

“A los miembros patrióticos de la prensa, nadie puede ofrecer perfección en tiempos de guerra”, dijo el 19 de marzo. “Este edificio lo sabe mejor que nadie, pero informen sobre la realidad. Estamos ganando de forma decisiva y en nuestros propios términos”.

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