El presidente de EE.UU., Donald Trump, amenaza con bloquear el estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial que él mismo ha dicho repetidamente que Irán debe reabrir sin condiciones.
“Con efecto inmediato, la Marina de Estados Unidos, la mejor del mundo, comenzará el proceso de BLOQUEAR todos y cada uno de los barcos que intenten entrar o salir del estrecho de Ormuz”, escribió Trump este domingo por la mañana en un posteo en Truth Social. “En algún momento llegaremos a una situación en la que TODOS PODRÁN ENTRAR Y TODOS PODRÁN SALIR, pero Irán no ha permitido que eso ocurra”.
La decisión de Irán de restringir el paso de petroleros por el estrecho ha causado graves daños económicos a algunos países que dependen del crudo de Medio Oriente y ha disparado los precios en todo el mundo, incluido Estados Unidos.
Entonces, ¿por qué Trump querría bloquear un estrecho que dice querer reabrir?
En términos técnicos, el estrecho no está completamente cerrado: Irán ha permitido gradualmente el paso de algunos petroleros a cambio de un peaje de hasta US$ 2 millones por barco. Y, sobre todo, Irán ha permitido que su propio petróleo siga entrando y saliendo de la región durante la guerra: el país logró exportar en promedio 1,85 millones de barriles de crudo al día hasta marzo —unos 100.000 barriles diarios más que en los tres meses anteriores—, según la firma de análisis Kpler.
Al cerrar el estrecho, Trump podría cortar una fuente clave de financiamiento para el Gobierno iraní y sus operaciones militares.
Es una herramienta que Washington no había querido usar: si bloquea el estrecho —incluso para el petróleo iraní—, el precio del crudo podría dispararse en todo el mundo.
Por eso la Marina de EE.UU. ha permitido el paso de petroleros iraníes por la región. Cualquier petróleo que salga ahora de la zona puede ayudar a contener, al menos en parte, los precios del crudo.
De hecho, en marzo, Estados Unidos otorgó una licencia temporal para que Irán vendiera petróleo que permanecía almacenado en petroleros.
Estados Unidos ha sancionado de forma intermitente el petróleo iraní durante décadas, y el Gobierno de Trump bloqueó las ventas de crudo iraní desde que abandonó el acuerdo nuclear con Irán, en 2018. La decisión de Trump de levantar sanciones, el mes pasado, liberó una gran cantidad de crudo: 140 millones de barriles, suficiente para cubrir la demanda mundial de petróleo durante aproximadamente un día y medio, según la Administración de Información Energética de EE.UU.
Pero el costo político de esa exención temporal de un mes fue alto: la licencia permitió que Irán vendiera petróleo sancionado para ayudar a financiar su guerra contra EE.UU. y sus aliados. Además, Irán estaba obteniendo grandes ganancias, al vender su crudo con una prima de varios dólares por encima del Brent, la referencia internacional.
El enojo por el alza de los precios de la gasolina presionó al Gobierno de Trump a buscar un cierre de la guerra, y liberar cientos de millones de barriles quizás le dio algo de margen. Como Irán de todos modos estaba vendiendo su petróleo, levantar las sanciones abrió esas ventas a países occidentales en lugar de que fueran casi exclusivas para China, su principal comprador.
El Gobierno ha tratado de usar cualquier herramienta disponible para contener los precios del petróleo mientras libra la guerra. Coordinó una liberación de emergencia de reservas de petróleo a nivel mundial y, además, el mes pasado el Gobierno de Trump levantó sanciones sobre cientos de millones de barriles de petróleo ruso.
Ahora, Trump se arriesga a disparar aún más los precios del petróleo y del gas para maximizar la presión sobre Irán y poner fin a la guerra.
The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.