La representante Sheila Cherfilus-McCormick renunció a su banca en la Cámara de Representantes de los EE.UU. este martes, poco antes de que la Comisión de Ética de la Cámara emitiera su trascendental decisión, tras haberla declarado culpable de violar varias leyes y regulaciones sobre la financiación de campañas.
En el comunicado publicado en las redes sociales, Cherfilus-McCormick denunció lo que describió como una “caza de brujas” en su contra.
“Simplemente no puedo quedarme de brazos cruzados y permitir que se pisoteen mis derechos al debido proceso y que se manche mi buen nombre. En lugar de prestarme a estos juegos políticos, elijo dar un paso al costado”, escribió.
Apenas unos instantes después de que la comisión de ética diera inicio a la sesión —golpe de mazo mediante— para determinar formalmente la sanción recomendada, el secretario de la Cámara leyó la renuncia de Cherfilus-McCormick para que constara en el acta oficial.
“Tras una cuidadosa reflexión y oración, he llegado a la conclusión de que, en este momento, lo que más conviene a mis electores y a la institución es que me retire”, escribió en su carta de renuncia.
El presidente de la Comisión de Ética de la Cámara, Michael Guest, señaló que, dado que la congresista había dimitido, la comisión había perdido su jurisdicción y ya no consideraría la imposición de sanciones en su contra.
La comisión había declarado a la congresista culpable de múltiples cargos por incumplimiento de las regulaciones de la Comisión Federal Electoral y por no haber respetado el Código de Ética para el Servicio Gubernamental. El veredicto de culpabilidad se produjo un día después de que Cherfilus-McCormick compareciera ante el comité en una inusual audiencia pública para responder a las acusaciones de haber sustraído US$ 5 millones en fondos federales para desastres y haberlos utilizado para impulsar su campaña electoral de 2021.
La comisión bipartidista, encargada de supervisar la conducta de los miembros de la Cámara, tenía a su disposición seis tipos de sanciones, entre las que se incluían la expulsión de la Cámara y la imposición de una multa. Según datos de la propia comisión, este organismo solo ha recomendado la expulsión en cuatro ocasiones desde su creación hace más de 50 años.
A lo largo de su investigación, la comisión envió 30 solicitudes de información, emitió 59 citaciones, realizó 28 entrevistas a testigos y revisó más de 33.000 páginas de documentos.
El abogado de Cherfilus-McCormick también criticó la investigación parlamentaria, argumentando que la comisión había colocado a la congresista —quien enfrenta cargos penales federales independientes— en una situación injusta. “Creo que es… es algo muy triste. La Comisión de Ética la colocó en una situación absolutamente terrible. Este no fue un proceso justo. Ella tiene un caso penal pendiente en el Distrito Sur de Florida. No tuvo la oportunidad de defenderse”, declaró el abogado William Barzee.
“No se me concedió tiempo alguno para preparar una defensa, y a ella no le quedó otra opción. Podía ceder y permitir que simplemente pisotearan sus derechos constitucionales y sus derechos al debido proceso. Y, en lugar de permitir que eso sucediera, decidió apartarse; respaldo esa decisión al 100 %”, continuó.
En noviembre de 2025, Cherfilus-McCormick fue imputada bajo cargos de malversación de fondos federales destinados a desastres. La congresista se ha declarado no culpable de dichos cargos.
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