La Copa del Mundo de la FIFA tendrá cuatro selecciones debutantes (Cabo Verde, Curazao, Jordania y Uzbekistán), y a pesar de que se trata del Mundial más grande de la historia, con casi medio centenar de países participantes, habrá algunos seleccionados históricos ausentes.
El caso más emblemático es el de Italia. Los cuatro veces campeones se quedaron afuera de la máxima cita por tercera vez consecutiva. Antes de que comenzara esta seguidilla de pesadilla, solo se habían perdido dos veces el Mundial: el primero de todos, el de Uruguay 1930, donde hubo un boicot de las selecciones europeas (enojadas por no tener la sede), y el de Suecia 1958.
La “Azzurri”, campeona del mundo por última vez en 2006, tuvo un grupo complicado en las eliminatorias, donde padeció en carne propia a la generación de oro de Noruega, con Erling Haaland a la cabeza. Los italianos perdieron los dos duelos directos y quedaron condenados al repechaje.
Allí apareció primero Irlanda del Norte, a la que venció sin problemas por 2 a 0 como local, pero el desafío final le tocaba fuera de casa, en Bosnia. Allí, todo iba de maravillas en la primera parte: ganaba cómodamente 1-0 con gol de Kean y no pasaba sobresaltos, pero entonces llegó el error defensivo, la roja a Bastoni antes del descanso y el empate en el final. En los penales erró dos de sus tres remates y se volvió a casa con las manos vacías.
Puede sorprender a muchos, pero de entre las selecciones ausentes, la segunda con más presencias a nivel histórico es la de Serbia. Bueno, no como tal, técnicamente. Los balcánicos participaron bajo la bandera de Yugoslavia en las ediciones de 1930, 1950, 1954, 1958, 1962, 1974, 1982 y 1990. En 1998 se presentó como RF de Yugoslavia, en 2006 como Serbia y Montenegro, y en 2010, 2018 y 2022 como Serbia.
Es un conjunto nacional que viene en constante declive, muy lejos de los primeros planos que se ganó en 1962, cuando fue cuarta (también en 1930). Como en otros deportes, como el básquet, la disolución de Yugoslavia afectó notoriamente su capacidad competitiva.
En las Eliminatorias de la UEFA no llegaron ni siquiera al repechaje: quedaron terceros en el grupo, por detrás de Inglaterra y Albania.
Ausente con aviso, y por segunda vez consecutiva. El seleccionado ruso fue prohibido por la UEFA y la FIFA de toda competición afiliada a raíz de la invasión que desató en febrero de 2022 en Ucrania. El inicio del conflicto motivó su descalificación del repechaje para el Mundial de Qatar de ese año (hubiese jugado como local semis y una hipotética final) y de todo el proceso clasificatorio para la Copa Mundial que estamos a punto de presenciar.
Antes de eso, había sido organizadora de la edición de 2018, donde logró llegar a cuartos de final, y eliminó a España en el camino.
Aun así, lo mejor suyo a nivel histórico ocurrió como Unión Soviética, pero a nivel juvenil: ganó la Copa Mundial de Fútbol Sub-20 en 1977, la Copa Mundial de Fútbol Sub-17 en 1987 y dos medallas olímpicas de oro.
A los más jóvenes podrá resultarles poco creíble, pero este país supo ser una potencia del fútbol de Europa, donde peleó mano a mano con gigantes históricos como Italia o Alemania. Su época dorada abarcó las décadas de 1930, 1940 y 1950, cuando ganó tres medallas de oro en los Juegos Olímpicos y fue subcampeón mundial en dos ocasiones, 1938 y 1954 (en esta edición le hizo ocho goles a Alemania Federal, cuatro a Brasil y otros cuatro a Uruguay, vigente campeón).
Tierra de próceres como Flórián Albert, Ferenc Puskás, Gyula Grosics y Zoltán Czibor, entre muchos otros, hace rato que no dice presente en la Copa del Mundo: participó por última vez en México 1986, cuando no marcó ni un solo gol y se volvió rápido a casa.
Parecía que la mala racha se cortaba en estas Eliminatorias, cuando llegaba a la última jornada en la segunda posición, por detrás de Portugal. Le bastaba con un empate de local ante Irlanda, tercera, pero a pesar de ir al frente 1-0 y 2-1, terminó perdiendo 2-3 en el minuto 90+6. Cruel final.
No estará en el Mundial 2026 porque fue segunda en el grupo de las Eliminatorias, detrás de Países Bajos, y luego perdió la final del repechaje en un partido electrizante en Suecia.
Pero hubo Polonia antes de Lewandowski, y —créannos— que fue bonita. Los polacos empezaron a aparecer de manera constante en el Mundial en el último tercio del siglo pasado, cuando hilvanaron presencias en 1974, 1978, 1982 y 1986.
Fue tan bueno lo de Polonia en aquellos años que se subió al podio dos veces: fue tercera en 1974 y 1982. En España le sacó la última medalla a Francia, pero lo que hizo en 1974 fue más espectacular: triunfos ante Argentina e Italia en primera fase, y ante Suecia y Yugoslavia en la segunda. Una derrota ante Alemania la privó de la final, pero acabó desquitándose con la selección Brasil de Zagallo, a la que dejó sin tercer puesto.
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