Entró a EE.UU. oculto en auto y hoy es obispo en un bastión republicano: «No creo que esto sea un mensaje del papa a Trump»

Predicar en tierras extrañas, en un idioma ajeno y con acento inmigrante puede ser un gran desafío en estos tiempos turbulentos en la política migratoria estadounidense. Y es precisamente ese desafío el que asumirá el padre salvadoreño Evelio Menjívar Ayala, tras ser nombrado obispo único de la diócesis de Wheeling-Charleston por el papa León XIV.

Este inmigrante que llegó indocumentado a Estados Unidos en 1990 tendrá la misión de realizar su labor pastoral en West Virginia, un estado altamente republicano y en el que Donald Trump ganó abrumadoramente las elecciones en 2024.

Su designación se produce en medio los cruces entre el papa y Trump sobre la guerra en Irán. Aunque Menjívar asegura que su nombramiento no es un mensaje de León para la Casa Blanca, sino una coincidencia. A su vez, reconoce que la relación entre ambos “es difícil”.

“No creo que el papa le esté mandando un mensaje a Trump. Yo creo que el mensaje que está mandando es precisamente que los inmigrantes estamos listos para ir a donde nos manden y desarrollar trabajos no únicamente con la gente nuestra, sino que estamos listos a llevar a cabo un trabajo donde sea. No hay límites para nosotros como inmigrantes”, dijo monseñor Menjívar en entrevista con CNN desde Hyattsville, Maryland.

Menjívar recibió a CNN en el Centro Pastoral de la Archidiócesis de Washington a la que ha estado vinculado en los últimos años y donde se ubica una de las comunidades con mayor concentración y crecimiento hispano en las cercanías de Washington DC. Cree que su nombramiento busca más inclusión para romper las barreras que los prejuicios puedan imponer.

“Yo creo que el papa entiende muy bien y también entiende por su propia experiencia cómo la gente se abre a un extranjero cuando tú les abres el corazón. La gente de Perú ama al papa porque él se dio de una manera total a ellos. Y eso es lo que yo quiero hacer con la gente de West Virginia”, precisó.

El obispo Menjívar llegó a Estados Unidos a los 18 años sin documentos y escondido en un auto. Adoptó la ciudadanía estadounidense hace dos décadas. En 2023 se convirtió en el primer obispo auxiliar de la Arquidiócesis y hoy, a sus 56 años, es el primer obispo salvadoreño de Estados Unidos.

Menjívar no es indiferente a las redadas migratorias que se han desplegado en Estados Unidos bajo la administración Trump y cuenta que ha sentido mucho dolor al ver cómo varias familias se han separado.

“Muchos inmigrantes están experimentando que muchas puertas se les están cerrando y no hay manera de salir de ese limbo. Eso llena de mucho miedo, ansiedad y desesperanza, porque no sabes qué te depara el futuro”, dice.

Además, opina que nunca ha sido fácil ser inmigrante indocumentado, pero que en estos momentos la preocupación se ha incrementado en las calles, escuelas y barrios.

“La gente vive en carne propia la persecución, el arresto, la deportación. Y cuando te das cuenta de que alguien cercano de tu familia lo está experimentando, todos sufren, aunque tú tengas documentos”, añade.

En los pasillos del Centro Pastoral el padre Menjívar tiene una imagen de San Óscar Arnulfo Romero, el santo salvadoreño y mártir que luchó por la justicia social. Consultado sobre qué significa la justicia social en esta coyuntura en Estados Unidos, Menjívar responde con un largo suspiro: “Redescubrir la humanidad de todos y la dignidad de toda persona humana. Sin esa base no puedes hacer otra cosa”.

A pesar de que monseñor Menjívar adoptó la ciudadanía estadounidense hace más de 20 años, dice que el hecho de haber ingresado años atrás de forma irregular a EE.UU., no ha dejado de ser un estigma, el mismo que viven miles de inmigrantes que han ingresado en esa situación al país.

“El solo hecho de cruzar la frontera indocumentado no debería definir toda tu historia como inmigrante. Porque está la fuerza, está el sueño, está la resiliencia, están las ganas que le echas a la vida. El inmigrante no puede ser definido por una sola parte de ese camino y esa experiencia”, enfatiza.

Cree que existe una revictimización del inmigrante, que no hay compasión con su historia personal o su esfuerzo por buscar una vida mejor. “Hay que preguntarnos qué los hizo moverse, arriesgar su propia vida al salir de su país y dejar la familia, experimentar el desarraigo”.

Menjívar dice que ha sido más tiempo ciudadano estadounidense que el periodo en que vivió en El Salvador, país del que tuvo que salir en plena guerra civil en la década del 80.

Desatenderse de la política y de los temas que preocupan a la sociedad no es una opción que contempla monseñor Menjívar Ayala. Si bien considera que los sacerdotes no necesitan hacer campaña por un candidato o político, cree que sí pueden ser una guía para sus fieles.

“La política es inevitable en la vida, porque la cuestión política tiene que ver con la realidad en que vive la gente. Lo que no podemos es hacer política partidaria. La Iglesia tiene la oportunidad de traer luz a la problemática, a la vida de la gente. No puedes predicar el evangelio en el vacío”, precisa.

Por esta razón, monseñor Evelio Menjívar dice que no dejará de expresar su opinión si las políticas migratorias socavan la dignidad de las personas. “Voy a seguir levantando la voz por un trato humanitario para los inmigrantes, porque esa es parte de mi propia historia. Para mí, hablar de estas cosas es personal, es la historia de mi gente. Voy a seguir levantando la voz sin olvidarme de las realidades en las cuales voy a seguir ejerciendo mi ministerio”, agrega.

Como salvadoreño que vivió la época más desgarradora de la violencia en su país, el padre Menjívar reconoce que en El Salvador se han sentado las bases para fomentar una sociedad más segura. Pero, a la vez, considera que los problemas que en el pasado crearon inseguridad se mantienen y siguen latentes.

“Se debe trabajar en la prevención, en la creación de oportunidades para los jóvenes, mejor educación y apoyo a las familias. Ahora es la oportunidad para el país. Para poner bases firmes, duraderas, para crear una sociedad verdaderamente pacífica. Se ha hecho mucho, pero hay mucho que hacer todavía”, afirma.

Menjívar cree que la fórmula que se ha aplicado para contener la violencia en su país no es el único camino. “No se pueden solucionar los problemas de una sola manera, hay que buscar diferentes formas de cómo crear una sociedad justa, con oportunidades para todos”, dice.

Al cierer de la entrevista, el nuevo obispo de West Virginia explica cómo será el nuevo escudo de armas que lo representará: usará los colores azul y blancos, correspondientes a la bandera de El Salvador. Mientras, ordena una serie de documentos personales que llevará a su nueva misión en un estado en el que promoverá un mensaje de inclusión junto a su frase elegida: “Camina con ellos”.

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