El Departamento de Educación abre una investigación contra una universidad por admitir a mujeres trans

En la última medida del Gobierno de Trump para limitar los derechos de las personas trans, el Departamento de Educación ha iniciado una investigación bajo el Título IX contra Smith College, una universidad exclusivamente para mujeres situada en el oeste de Massachusetts, por admitir a mujeres trans.

Al igual que la mayoría de las demás universidades para mujeres en EE.UU., Smith —una pequeña institución de artes liberales— admite a mujeres trans. La institución, con 155 años de historia, afirma que “es una universidad para mujeres y considera para su admisión a cualquier solicitante que se autoidentifique como mujer; las mujeres cisgénero, transgénero y no binarias son elegibles para solicitar su ingreso a Smith”.

En un comunicado emitido el lunes, el Departamento de Educación declaró que estaba investigando a Smith por “admitir a hombres biológicos y concederles acceso a espacios exclusivos para mujeres, incluidos dormitorios, baños, vestuarios y equipos deportivos”.

El término “hombres biológicos”, aunque utilizado con frecuencia por los opositores a los derechos de las personas trans para describir a las mujeres trans, no es de uso común entre las propias personas trans.

Smith College comunicó a CNN que “está plenamente comprometida con sus valores institucionales, incluido el cumplimiento de las leyes de derechos civiles”, y que “no hace comentarios sobre investigaciones gubernamentales en curso”.

El Departamento de Educación señala que está investigando si la política de la universidad viola el Título IX, una ley federal histórica de derechos civiles que prohíbe la discriminación por motivos de sexo en cualquier escuela u otro programa educativo que reciba fondos federales.

“El Título IX contiene una excepción para instituciones de un solo sexo que permite a las universidades matricular a cuerpos estudiantiles compuestos exclusivamente por hombres o por mujeres; sin embargo, dicha excepción se aplica sobre la base de la diferencia biológica de sexo, y no de una identidad de género subjetiva”, reza el comunicado. “Para el Título IX, una universidad exclusivamente para mujeres que matricule a estudiantes varones que profesen una identidad femenina dejaría de calificar como institución de un solo sexo”.

Shannon Minter, abogada del Centro Nacional para los Derechos LGBTQ, calificó la investigación como un ejemplo “ominoso” de extralimitación gubernamental en el ámbito de las instituciones privadas.

“Si ellas (las universidades para mujeres) han optado —como muchas lo han hecho— por admitir a estudiantes transgénero, es algo que deberían poder hacer libremente, sin tener que preocuparse por sufrir persecución por parte del gobierno federal”, afirmó.

“Este Gobierno parece empeñada en eliminar cualquier forma de inclusión de las personas transgénero en cualquier ámbito de nuestra sociedad”, añadió. El presidente Donald Trump ha adoptado medidas de gran alcance para limitar los derechos de las personas trans y para negar, en primer lugar, la existencia misma de la identidad trans. Las nuevas políticas implementadas durante su segundo mandato incluyen la prohibición de que las personas trans sirvan en el ejército, la interposición de demandas contra estados por permitir que atletas trans compitan en equipos deportivos de secundaria, la restricción del acceso de niños y niñas trans y no binarios a la atención de afirmación de género, y un decreto —emitido el primer día de su mandato— que redefinió el género como “sexo” y estableció que los seres humanos son, exclusivamente, hombres o mujeres, según lo determine la biología en el momento de la concepción.

Las personas trans constituyen una fracción minúscula de la población del país. Apenas el 1 % de la población de Estados Unidos mayor de 13 años se identifica como trans, según el Williams Institute, un centro de investigación de políticas públicas adscrito a la Facultad de Derecho de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), centrado en la orientación sexual y la identidad de género.

No está claro cuántos estudiantes trans hay actualmente en Smith. La universidad adaptó sus políticas de admisión en 2015 para incluir explícitamente a las estudiantes trans, tras haber denegado la admisión a Calliope Wong —una mujer trans— en 2013, lo que desencadenó una ola de activismo en los campus de las universidades para mujeres. Si bien la política de admisión de Smith no incluye explícitamente a los hombres trans, la institución sí brinda apoyo a los estudiantes que se identifican como hombres trans.

Smith College afirma que “trabaja activamente para ampliar el apoyo a los estudiantes transgénero” y ofrece recursos que incluyen atención médica “de afirmación trans” y apoyo entre pares. La universidad también señala que en el campus existen baños individuales de uso universal (para todos los géneros), así como un vestuario de uso universal que cuenta con áreas privadas para cambiarse y ducharse.

La investigación se inició en respuesta a una denuncia por violación de derechos civiles presentada por Defending Education, una organización conservadora sin fines de lucro cuya misión declarada es proteger a las escuelas de “activistas que imponen agendas perjudiciales”.

Nicholas Hite, abogado sénior de Lambda Legal —una organización de derechos civiles centrada en los derechos LGBTQ—, señaló que resultaba significativo el hecho de que la denuncia no hubiera sido presentada por ninguna persona vinculada directamente a Smith College.

“Las comunidades a las que sirven estas políticas y estas instituciones están realmente contentas de haber elegido acudir a estos lugares”, afirmó Hite. “A menudo, eligieron ir a estos sitios precisamente debido a sus políticas inclusivas”.

Añadió que considera la admisión de mujeres trans como una extensión natural de las misiones de las universidades para mujeres. “Las universidades para mujeres surgieron a raíz de la opresión infligida por motivos de género”, señaló. “Me parece que la inclusión de las mujeres trans es un paso siguiente perfectamente lógico, en consonancia con el objetivo de crear oportunidades educativas para aquellas personas que sufren opresión por motivos de género”.

Minter, quien ha trabajado en varias demandas para impugnar las políticas antitransgénero del Gobierno de Trump, declaró que el uso del Título IX refleja el “uso indebido y la instrumentalización de las leyes antidiscriminación para lograr precisamente lo contrario de aquello para lo que dichas leyes fueron promulgadas”.

El Título IX, explicó, fue concebido para “proteger a las personas contra toda forma de discriminación basada en el sexo, incluida la discriminación contra las personas transgénero”.

El texto del propio Título IX es conciso y no intenta definir el género ni el sexo. Durante las administraciones de Obama y Biden, se interpretó que el Título IX incluía protecciones para los estudiantes transgénero. Sin embargo, Trump, en ambos mandatos presidenciales, ha revocado dichas protecciones.

Minter advirtió que la investigación sobre el Smith College probablemente generaría temor y ansiedad entre los estudiantes y jóvenes transgénero.

El Gobierno “pretende destruir cada uno de los espacios seguros para los jóvenes transgénero en este país”, afirmó.

“Se trata de una despiadada vendetta contra un grupo pequeño y vulnerable de jóvenes”, declaró. “Y ya es hora —hace mucho que lo es— de que cualquiera que se preocupe por lo que deben estar sintiendo estos jóvenes y sus familias se alce realmente en contra de esto”.

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