Claves del día en que María Corina Machado y Delcy Rodríguez compitieron por la atención de Trump y el futuro de Venezuela

Venezuela vivió este jueves, otra vez, una jornada intensa y potencialmente histórica. A menos de dos semanas del derrocamiento del presidente Nicolás Maduro en un ataque militar de EE.UU., su flamante reemplazo, Delcy Rodríguez, ofreció su primer discurso del estado de la nación ante la Asamblea Nacional y mientras intenta liderar un país sacudido hasta los cimientos.

Casi al mismo tiempo, la líder opositora y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, se reunió con el presidente de EE.UU., Donald Trump, en Washington, para mantener conversaciones decisivas sobre el futuro de Venezuela y su propio rol en ese futuro.

Parecía natural que Machado, líder del movimiento opositor Vente Venezuela que fue inhabilitada para participar en las elecciones de 2024 y que se ha enfrentado al chavismo casi desde sus inicios, jugara un papel clave en la transición tras la salida de Maduro impulsada por Washington.

Pero Trump sorprendió a todos al señalar en el mismo día del ataque que Machado “no cuenta con el respaldo necesario para gobernar el país” y permitir luego que Delcy Rodríguez, una referente del gobierno de Maduro, asumiera como presidenta encargada. Trump incluso dijo que Rodríguez era una “persona fantástica”.

Ahora, las dos líderes más importantes del presente venezolano, enfrentadas ideológica y políticamente, parecen estar compitiendo por la atención de Trump y por un papel en la transición política en el país.

Estas son las claves de un día clave para el futuro de Venezuela.

Tras finalizar el encuentro con Trump, Machado dijo en un encuentro por separado con legisladores estadounidenses que la reunión con el presidente fue “histórica” y “extraordinaria”.

“Lo que está ocurriendo en este momento es histórico, no solo para el futuro de Venezuela, sino para el futuro de la libertad en el mundo”, afirmó Machado.

La líder opositora dijo que el gobierno de Trump comprende la necesidad de reconstruir las instituciones, proteger los derechos humanos y la libertad de expresión, y avanzar hacia “un nuevo y genuino proceso electoral” que incentive a los venezolanos a regresar a su país.

Agregó que Trump estaba muy preocupado por la “seguridad del pueblo venezolano” y por “los niños que no van a la escuela porque los maestros ganan apenas un dólar al día”, pero no ofreció más detalles sobre las posibles consecuencias de la reunión.

Pero la secretaria de prensa de EE.UU., Karoline Leavitt, aseguró que la postura de la Casa Blanca sobre Machado no ha cambiado.

Consultada sobre las consideraciones de Trump sobre la falta de apoyo de Machado, Leavitt dijo que “fue una evaluación realista basada en lo que el presidente estaba leyendo y escuchando de sus asesores y de su equipo de seguridad nacional, y en este momento, su opinión sobre ese asunto no ha cambiado”.

Trump no ha ocultado nunca su deseo de ganar el Premio Nobel de la Paz. “No se me ocurre nadie en la historia que merezca más el Premio Nobel que yo. Y no quiero presumir, pero nadie más ha puesto fin a guerras”, dijo Trump a comienzos de enero.

Por eso, cuando se anunció el 15 de octubre la entrega del galardón a Machado, el prestigioso premio pareció convertirse en un punto contencioso entre el presidente y la líder opositora.

Machado tomó nota y actuó este jueves con contundencia: llevó su medalla a Washington y se la “presentó” a Trump.

“Le presenté al presidente de los Estados Unidos la medalla, el Premio Nobel de la Paz”, dijo Machado. “El pueblo de Bolívar (Venezuela) le está dando al heredero de Washington (Trump) una medalla, en este caso la medalla del Premio Nobel de la Paz en reconocimiento a su compromiso único con nuestra libertad”, agregó.

Horas después, Trump dijo en la red social Truth Social que había sido un “honor” reunirse con Machado, a quien calificó como una “maravillosa mujer que pasó por mucho”, y agradeció la medalla.

“María me entregó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo. ¡Gracias, María!”, dijo.

Aunque la medalla del Nobel quedó en posesión de Trump, el comité en Noruega que otorga el Premio Nobel de la Paz dejó en claro que el premio no se puede compartir ni transferir. “Una medalla puede cambiar de dueño, pero el título de laureado con el Premio Nobel de la Paz no”, afirmó este jueves en una publicación en X.

“Una vez que se anuncia un Premio Nobel, no puede ser revocado, compartido ni transferido a otras personas. La decisión es definitiva e irrevocable”, señaló.

Del otro lado del Golfo, la presidenta encargada de Venezuela habló casi una hora en Caracas durante su primer discurso del estado de la nación, y cuestionó una y otra vez a Estados Unidos y a su gobierno con referencias directas y alusiones.

Mencionó el “bloqueo económico criminal”, la “guerra económica”, el “bloqueo naval con el que se ha buscado cercar al país como exportador de energía” y la “agresión armada proveniente de una potencia nuclear como nunca había ocurrido en la historia”, y durante una buena porción de la alocución habló de la historia de rivalidad entre Estados Unidos y Venezuela.

Sin embargo, ni una vez mencionó de forma directa al presidente de esa potencia nuclear, Donald Trump. El discurso de Rodríguez parecía tener dos audiencias: la de la Asamblea Nacional y el chavismo en el resto de Venezuela, y la de Washington.

Al chavismo, le habló de la épica bolivariana a lo largo de la historia de Venezuela. A Washington lo cuestionó insistentemente por la operación militar lanzada el 3 de enero, pero se cuidó de criticar al mandatario que ordenó ese día la captura de Nicolás y, a la vez, habilitó su llegada a la presidencia y, tal vez, su permanencia en ese puesto.

Poco antes del discurso de Rodríguez, la Casa Blanca dijo que la presidenta encargada ha cumplido “con todas las exigencias y solicitudes del gobierno de EE.UU. y del presidente”.

Ante un público chavista vigilante, ella profundizó en sus críticas a Washington pero, a la vez, abrió las puertas con sutileza a un viaje a Estados Unidos. “Si algún día me toca ir a Washington, lo haré de pie … nunca reptando ni arrastrándome”, dijo.

La presidenta encargada hizo además una velada defensa también de su relación petrolera con el gobierno del presidente Trump, que dijo que Venezuela enviará entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos. “La agenda energética EE.UU.-Venezuela no es nueva; tiene más de un siglo. Venezuela tiene derecho a relacionarse con todos los países del mundo y con EE.UU. también”, dijo Rodríguez.

En lo que puede ser visto como un intento de cerrar la grieta entre sus dos audiencias, Rodríguez aseguró en su discurso que “se forja una nueva política en Venezuela”, y que las diferencias se iban a resolver diplomáticamente.

“Hay una mancha en nuestras relaciones. Cuando cruzaron una línea roja, atacaron, agredieron, mataron, invadieron y secuestraron al presidente (Nicolás) Maduro y a la primera dama (Cilia Flores). Es una mancha en las relaciones entre EE.UU. y Venezuela. Y esa mancha dijimos que la vamos a resolver diplomáticamente”, dijo.

Rodríguez y Machado han jugado sus cartas y presentado sus casos ante Trump. Quizás veamos pronto cuál de las dos jugará el rol más importante en el futuro de Venezuela.

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