Cómo los disturbios de 2020 proyectaron una larga sombra sobre Minneapolis en su conflicto con ICE

La demanda federal presentada por el estado de Minnesota contra funcionarios del Gobierno de Trump se centra principalmente en cómo el despliegue masivo de agentes federales de inmigración en Minneapolis y el tiroteo mortal de Renee Good han sembrado el temor entre los residentes locales.

Entre los afectados se encuentran miembros del Departamento de Policía de Minneapolis, que aún arrastran las secuelas del verano de 2020.

“Para los agentes que estuvieron presentes durante los disturbios de 2020, este incidente ha activado recuerdos traumáticos mientras retoman sus labores operativas en medio de preocupaciones por una posible inestabilidad”, señala la demanda. “Los agentes que se incorporaron al departamento después de 2020 reportan impactos emocionales similares, tras haber vivido episodios de agitación como miembros de la comunidad”.

Una fuente policial describió la situación actual como “un desastre”.

“Todos nos alistamos para trabajar en la policía y hacer cumplir la ley, para salir a la calle y ayudar a las víctimas y meter a los malos entre rejas”, declaró la fuente a CNN. “Pero convertirnos en mediadores entre el Gobierno federal y los activistas no es para lo que nos alistamos”.

Estos comentarios reflejan uno de los aspectos de cómo la muerte de George Floyd a manos de la policía de Minneapolis, ocurrida hace más de cinco años, sigue proyectando una larga sombra sobre el área metropolitana de Minneapolis-St. Paul y ha influido en la respuesta al asesinato de Good la semana pasada por parte de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).

La muerte de Floyd en mayo de 2020 desencadenó protestas y disturbios en Minneapolis, quebró la confianza pública en las fuerzas del orden y provocó una salida masiva de policías, así como un fuerte aumento de la delincuencia.

En los últimos años, el número de agentes en la policía de Minneapolis se ha recuperado parcialmente y los delitos violentos han disminuido desde su punto máximo en 2021 y 2022. Sin embargo, las tácticas agresivas de ICE bajo el Gobierno de Trump, incluido el tiroteo mortal de Good la semana pasada, amenazan con revertir ese avance y reabrir una herida especialmente sensible en la ciudad.

“Esta no es cualquier ciudad; es Minneapolis”, dijo Chuck Wexler, director ejecutivo del Police Executive Research Forum, una organización nacional de investigación y políticas policiales. “Minneapolis, desde 2020, se convirtió en el epicentro del debate sobre la actuación policial”.

CNN habló con residentes de Minneapolis, expertos en seguridad pública y funcionarios locales, y revisó la demanda del estado para entender mejor cómo los acontecimientos de 2020 han moldeado la respuesta de la ciudad.

En particular, la agitación de hace casi seis años ha tenido varios impactos claros. Primero, la policía sigue estando gravemente subdotada de personal y teme desviar recursos limitados hacia asuntos relacionados con ICE. Segundo, el enfoque policial se ha desplazado hacia tácticas de desescalamiento, en marcado contraste con ICE. Y tercero, los activistas y el público están mejor informados y organizados que en otras ciudades.

En conjunto, estos factores indican que los agentes federales de inmigración probablemente enfrenten una resistencia más significativa y sostenida en Minneapolis que en otros lugares.

“La ciudad recibió una lección sobre lo bueno, lo malo y lo peor de la labor policial, y se convirtió en una especie de laboratorio para observar qué está pasando y cómo se pueden hacer reformas”, dijo Thaddeus Johnson, exfuncionario de las fuerzas del orden en Tennessee y miembro senior del Council on Criminal Justice, un centro de pensamiento no partidista. “Los propios residentes probablemente estén más preparados que en otras ciudades para este tipo de situaciones”.

El Gobierno federal lanzó el mes pasado la llamada “Operación Metro Surge”, con alrededor de 2.000 agentes federales, en el área metropolitana de Minneapolis-St. Paul, con el objetivo de actuar contra inmigrantes somalíes tras acusaciones de fraude planteadas por miembros de la comunidad.

Según la demanda del estado, presentada el lunes, las acciones federales han obligado a una fuerza policial ya limitada a recurrir a costosas horas extra, han desviado recursos y han generado estrés mental entre los agentes.

Durante una audiencia sobre la demanda celebrada el miércoles, un juez decidió no conceder una orden de restricción temporal, como había solicitado Minnesota. Un abogado del Departamento de Justicia no rebatió explícitamente las acusaciones y recibió plazo hasta el lunes para responder.

Aunque la policía local no aplica la ley migratoria, con frecuencia ha sido llamada a intervenir ante situaciones derivadas de la presencia y actuación de agentes federales.

Atender todas esas llamadas supone un reto para un departamento con falta de personal. En el pasado, la policía de Minneapolis contaba con más de 900 agentes juramentados, pero tras la muerte de George Floyd la cifra cayó hasta un mínimo de 550.

Con una agresiva estrategia de reclutamiento, la fuerza policial creció hasta alcanzar los 600 agentes el año pasado, lo que sigue siendo una cifra reducida en comparación con la población de la ciudad, que ronda los 400.000 habitantes. El jefe de policía de Minneapolis, Brian O’Hara, declaró a la CNN el año pasado que el departamento de policía dependía de una cantidad “exorbitante” de horas extras para cubrir todos sus turnos.

Responder a incidentes relacionados con inmigración ha requerido miles de horas extra y millones de dólares en costos adicionales, señala la demanda. Días de descanso programados fueron cancelados y los agentes trabajaron turnos más largos para cubrir la escasez.

“Estos cambios han afectado la vida personal de los agentes y los han dejado exhaustos”, indica el documento.

La demanda añade que el despliegue federal y el tiroteo de Good han “pasado factura a la salud mental” de los policías, y existe una “preocupación legítima de que el impacto psicológico acumulado” provoque más bajas de personal.

Los agentes se sienten agotados y creen que la intervención federal ha tenido un impacto negativo en sus esfuerzos por recuperar la confianza del público, según la fuente policial. La fuente dijo que conoce a varios colegas que se están jubilando anticipadamente.

Desde la muerte de Floyd, O’Hara y el alcalde demócrata Jacob Frey han intentado centrar la formación policial en tácticas de desescalamiento y en la transparencia, en claro contraste con el uso de máscaras y acciones agresivas por parte de agentes federales.

“Llevamos cinco años formando a nuestros agentes de forma muy, muy intensa en técnicas de desescalada”, declaró O’Hara el mes pasado, según Associated Press. “Pero, por desgracia, eso no es lo que vemos en otras agencias de la ciudad”.

Estas críticas subrayan las diferencias entre la forma en que se entrena a la policía de Minneapolis y a ICE, según expertos en seguridad pública.

“La expectativa en Minneapolis es muy distinta a la de casi cualquier otra ciudad, y por eso el jefe de policía es tan sensible a las tácticas, a cómo se identifican los agentes y a todos esos temas”, explicó Wexler.

Funcionarios federales han defendido las acciones de los agentes como apropiadas.

“ICE y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza están entrenados para usar la mínima fuerza necesaria para resolver situaciones peligrosas y priorizar la seguridad del público y la propia”, dijo a CNN Tricia McLaughlin, subsecretaria de Seguridad Nacional. “Nuestros agentes están altamente capacitados en tácticas de desescalamiento y reciben entrenamiento continuo sobre el uso de la fuerza”.

El martes, agentes federales en las calles de Minneapolis cubrieron sus rostros y realizaron controles de tráfico en medio de multitudes de manifestantes, según presenció el corresponsal de CNN Ryan Young.

Las personas confrontaron a los agentes y corearon: “¡ICE fuera ahora! ¡ICE fuera ahora!”. Los agentes dispararon proyectiles de pimienta, granadas aturdidoras y gas lacrimógeno para intentar dispersar a la multitud.

“Esta multitud está extremadamente enojada y se siente como si todo esto estuviera sobre un barril de pólvora en este momento”, explicó Young.

De manera similar, O’Hara dijo estar preocupado por que las tensiones escalen a un nivel peligroso, como en 2020, cuando la ciudad fue sacudida por disturbios, saqueos e incendios provocados.

“Me preocupa que la retórica siga escalando, que las tensiones sigan aumentando y que nos dirijamos hacia otra tragedia y un posible detonante de lo que ocurrió aquí nuevamente en 2020”, dijo a CNN el martes.

La noche del miércoles, fuerzas del orden y manifestantes se enfrentaron cerca del lugar donde un agente federal disparó e hirió a un hombre que presuntamente había agredido al agente. O’Hara declaró la situación como una “asamblea ilegal” y ordenó a las personas regresar a sus casas.

Según la demanda de Minnesota, las acciones agresivas de los agentes federales han dañado la confianza del público en todas las fuerzas del orden, ya que las personas “confunden” a los agentes de ICE con la policía local.

“La gente solo ve la placa”, dijo Johnson, señalando que muchos no distinguen entre la policía local y ICE.

Los residentes de Minneapolis, sin embargo, han recibido desde 2020 una intensa lección sobre conducta policial adecuada, relaciones entre autoridades federales y locales, decretos de consentimiento, el debate sobre “desfinanciar a la policía” y otros temas relacionados con la seguridad pública.

“La gente de Minneapolis ya tiene esa educación”, dijo Johnson. “Saben identificar las señales de uso excesivo de la fuerza. Saben reconocer cuándo algo no está del todo bien”.

Sam Clingan, padre de dos niños pequeños, dijo a CNN durante un homenaje a Good en Minneapolis que él y sus hijos han hablado sobre estos temas.

“Lamentablemente, esto no es algo nuevo para nosotros: tener conversaciones difíciles sobre cosas que han ocurrido en nuestra ciudad”, afirmó.

“Tenemos una gran comunidad aquí en Minneapolis y en las Ciudades Gemelas en general. Muchas personas están muy conectadas con la justicia social y se aseguran de llevar esa perspectiva a su vida diaria, a la forma en que organizan a su comunidad y salen en defensa de sus vecinos”, agregó.

Michelle Gross, presidenta del grupo activista Communities United Against Police Brutality, dijo la semana pasada que la comunidad ha dado un paso al frente para proteger a sus vecinos.

“Todos los días, residentes comunes de Minneapolis dedican horas a documentar la conducta de ICE, alertar a nuestros vecinos, llevar comida y otros suministros a quienes permanecen resguardados en sus casas y brindar otro tipo de apoyo”, dijo, según la afiliada de CNN KARE.

“Incluso después de esta violencia horrenda por parte de ICE, la comunidad sigue saliendo a hacer lo que necesitamos para mantener a nuestros vecinos a salvo. Literalmente hay cientos de personas en las calles en este momento, recorriendo la ciudad y vigilando a ICE y su actuación”.

En una entrevista con Jake Tapper de CNN el domingo, el alcalde buscó contrastar el caos generado por los agentes de ICE con el trabajo de la policía de Minneapolis.

“La policía local ha mantenido a la gente a salvo. Ha hecho lo correcto. Ha respetado la Constitución, lo cual contrasta de manera contundente con lo que hemos visto de algunos de estos agentes de ICE”, dijo Frey. “Tienen mi respaldo”.

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