Ecuador y EE.UU. profundizan su alianza estratégica contra el narcotráfico. ¿Qué significa para Colombia?

Con un video de medio minuto publicado en la red social X, el Comando Sur de Estados Unidos promocionó el inicio de operaciones conjuntas con fuerzas militares de Ecuador en contra de grupos criminales catalogados como terroristas por el Departamento de Estado y a los que Quito atribuye el aumento de la criminalidad en el país sudamericano. Sin embargo, no está claro si el convenio incluye el despliegue de tropas estadounidenses y equipo bélico, ni qué tipo de resultados se esperan.

Las coordinaciones entre los dos países para lograr incautaciones de droga o golpear a estructuras criminales locales no son nuevas, pero el anuncio de que se reforzarán estas tareas llegó tras la visita el lunes del comandante del Comando Sur de Estados Unidos, Francis Donovan y la declaración del presidente Daniel Noboa el mismo día sobre el inicio de una “nueva fase” contra el narcotráfico y la minería ilegal. Y todo mientras crecen las tensiones entre Ecuador y Colombia.

“Felicitamos a los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas ecuatorianas por su inquebrantable compromiso con esta lucha, mostrando valor y decisión a través de acciones continuas contra los narcoterroristas de su país”, dijo Donovan, quien asumió la jefatura del Comando Sur en febrero 5 pasado.

Si bien el general estadounidense fue cauto en sus declaraciones luego de la reunión, Noboa no tardó en publicar en su cuenta de X que “en el mes de marzo haremos operaciones conjuntas con nuestros aliados de la región, incluidos Estados Unidos. La seguridad de los ecuatorianos es nuestra prioridad y lucharemos por obtener la paz en cada rincón del país”.

Posteriormente el ministro del Interior de Ecuador, John Reimberg, informó que del 15 al 30 de marzo el presidente decretará un toque de queda en cuatro provincias para ejecutar operativos policiales y militares.

Ecuador atraviesa una ola histórica de criminalidad, y el Gobierno de Noboa lo atribuye a que bandas vinculadas a carteles de la droga empezaron a movilizar la mayor parte de la producción de cocaína colombiana y peruana a través de puertos ecuatorianos.

CNN no ha podido verificar si esta es la única razón del aumento de la criminalidad.

Noboa ha recibido en Quito al secretario de Estado, Marco Rubio, y a la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, en busca de acuerdos de cooperación y recursos para frenar la arremetida del crimen organizado.

“Se ve un alineamiento de Ecuador con la política exterior de Estados Unidos”, dijo a CNN el analista en seguridad y director del Observatorio de Crimen Organizado de Ecuador, Renato Rivera. Noboa está invitado a una reunión en Florida el fin de semana entre Trump y otros presidentes de la región alineados con Washington. Y este miércoles expulsó del país inesperadamente al embajador de Cuba y a todos los integrantes de la misión diplomática. La Cancillería no explicó las razones, pero sí retiró a su propio embajador en La Habana.

La publicación del Comando Sur de EE.UU. en X mencionó que ambos países “lanzaron operaciones” contra organizaciones designadas en Ecuador como “terroristas” y señaló que dichas operaciones “son un ejemplo claro del compromiso de sus socios en América Latina y el Caribe para combatir el flagelo del narcoterrorismo”.

El video que acompañaba la publicación mostraba un helicóptero elevándose y otro estacionado en una zona rodeada por árboles, y a continuación un video de seguridad con el membrete de “desclasificado” que muestra un helicóptero sobrevolando una zona aún no identificada y sombras de personas que insinuaban posibles tropas alrededor.

El equipo de seguridad de CNN pudo identificar que al menos dos de los helicópteros que se visualizan en las imágenes son Eurocopter AS332 “Super Pumas” ecuatorianos. El Ministerio de Defensa no confirmó a CNN si en esa misma operación había alguna aeronave estadounidense argumentando temas de seguridad. “Se han dado esfuerzos conjuntos en materia de antinarcóticos. No está claro si hay presencia militar, si participan militares estadounidenses o si es una asesoría”, dijo Rivera, del Observatorio de Crimen Organizado,

Sostuvo además que el anuncio del Comando Sur no es casual, pues desde hace varios meses Donald Trump ha reforzado su mensaje de trabajar con aliados en América Latina para frenar la inmigración irregular y combatir el tráfico de drogas dentro de su política de “expandir y alistar” cuyos detalles se conocieron en diciembre pasado reconsiderando su presencia en el hemisferio.

“Antes de que empiece el conflicto en Medio Oriente Estados Unidos ya había iniciado con nueva fase en su ofensiva contra el terrorismo y el narcoterrorismo en la región. Días más tarde el presidente Noboa hizo un anuncio similar”, indica Rivera en referencia a la operación denominada “Ofensiva Total” que el gobierno ecuatoriano lanzó en enero contra el crimen organizado. A eso se suma —dice el analista— la proximidad de la reunión en Florida de presidentes convocados por Trump para “contrarrestar la influencia de China en América Latina”, un complejo tema que pondrá a prueba los intereses e inclinaciones de gobiernos como el ecuatoriano.

CNN consultó al Comando Sur de Estados Unidos más detalles sobre las operaciones que se planifican en Ecuador y respondió que “en este momento no tiene nada que añadir” sobre el lanzamiento de las nuevas operaciones militares anunciadas. “Una vez que se publique más información, daré a conocer”, agregó su oficina de asuntos públicos. CNN también hizo consultas a la embajada de EE.UU. sobre los alcances de las operaciones en Ecuador y está a espera de una respuesta.

El martes 3 de marzo, autoridades de Ecuador desmantelaron una red de tráfico de drogas que operaba en tres provincias, dos de ellas fronterizas con Perú. La operación contó con el apoyo de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) y la Agencia de la Unión Europea para la Cooperación Policial (Europol).

La policía ecuatoriana decomisó algo más de 222 toneladas en 2025. Pero mientras todo esto ocurre, la ola de criminalidad parece no dar tregua. El año anterior se reportaron 9.216 homicidios, lo que constituye un récord para un país que apenas supera los 18 millones de habitantes. Las ciudades más afectadas se encuentran en la costa del Pacífico, precisamente donde operan los puertos por donde se embarca la cocaína.

Rivera sostiene que la continuidad de operaciones de apoyo militar entre Estados Unidos y Ecuador se da en medio de la tensión comercial entre Ecuador y Colombia ante las demandas ecuatorianas al gobierno colombiano de más control en la frontera y cooperación en la lucha contra el narcotráfico. “Ecuador responde con una ofensiva diplomática de alineamiento con EE.UU. y Colombia está en el medio”, puntualiza.

Tan solo el lunes, el presidente Gustavo Petro, en las antípodas ideológicas de su homólogo ecuatorianos, ordenó la instalación de un radar en la ciudad de Ipiales frontera con Ecuador. “La exportación de cocaína es cada vez más ecuatoriana. He ordenado poner un radar moderno en Ipiales para el rastreo de naves ilegales. Sin embargo, el mayor problema es el paso por las selvas y los ríos. La vigilancia de las armadas de los dos países en el paso de los ríos es fundamental”, escribió Petro.

“Colombia ha sido el socio estratégico de Estados Unidos en la lucha contra las drogas y Ecuador busca ocupar ese espacio. Pero es muy difícil romper relaciones de confianza y diplomáticas de más de 40 años”, afirma Rivera.

El experto cree aún pese a los ataques de Ecuador a Colombia y la escalada arancelaria vigente entre ambas naciones, Colombia sigue siendo un socio fuerte para EE.UU. en la lucha contra el crimen por su capacidad operacional, comercial, y al ser un país más grande es más atractivo.

“Por la historia diplomática que tiene Colombia, es muy difícil que Ecuador ocupe esa alianza y que cambien las relaciones. Ecuador no es un productor de droga del tamaño de Colombia”, precisa. Rivera agrega que a pesar de los ataques la comunicación entre las fuerzas de seguridad colombianas y ecuatorianas “seguramente continua” pues a pesar del discurso público de crisis y tensión entre los países hay información diaria que se debe intercambiar sobre todo en la frontera.

“Se observa una discordancia a nivel político y operacional con relación a defensa entre Ecuador y Colombia. Si bien a nivel político hay una confrontación comercial no necesariamente la orden llega a nivel operacional. Diariamente la comunicación existe por la interdependencia en la frontera”, enfatiza.

El Plan Colombia para luchar contra el narcotráfico y la producción de cocaína fue lanzado en 1999 bajo el auspicio de Washington. Luego de varios miles de millones de dólares invertidos, la siembra de coca pasó de ocupar unas 168.000 hectáreas en el año 2000 a apenas 48.000 en 2013, según el ministerio de Defensa colombiano. El Plan Colombia concluyó en 2015 mientras se acentuaban las conversaciones de paz con los grupos guerrilleros. Según los cálculos del gobierno de Petro en 2024 habían no menos de 260.000 y Estados Unidos decidió retirar en noviembre la certificación como país que lucha contra la droga.

Ecuador no tiene una gran producción de cocaína, sino que es más bien el puerto regional de embarque. La esperanza de Noboa, como buen hombre de negocios, es que Estados Unidos enfoque el problema no desde el lado de la producción de la droga en Colombia o en Perú, sino desde la distribución por los puertos ecuatorianos.

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