China no quiere ponerse al nivel de EE.UU. en tecnología. Quiere superarlo

En una era marcada por las acciones militares de Estados Unidos en el extranjero y las turbulencias comerciales, el líder chino Xi Jinping apuesta por un plan para proteger a su país de la tormenta: impulsar la innovación para transformar a China en la principal superpotencia tecnológica del mundo.

Durante los próximos cinco años, China busca modernizar su ya poderoso sector industrial, reforzar la “autosuficiencia” tecnológica e impulsar sectores que aceleren su supremacía tecnológica, desde la inteligencia artificial y la robótica hasta la industria aeroespacial y la computación cuántica.

“Por primera vez, China quiere ser líder en varias tecnologías. Antes, el enfoque siempre era igualar a Occidente”, dijo Dan Wang, director para China de la consultora de riesgo político Eurasia Group.

Los detalles de la apuesta de Xi por el futuro fueron aprobados este jueves por el parlamento de China en Beijing, cuando la asamblea anual de una semana llegó a su fin. El documento de política, conocido como el Plan Quinquenal de China, ha sido elaborado durante meses a puerta cerrada por el círculo cercano de Xi y sirve como una guía para el desarrollo del país durante el próximo lustro.

“(Nos) esforzaremos por lograr nuevos avances en el impulso de la innovación original, abordar tecnologías clave y ocupar posiciones estratégicas en ciencia y tecnología”, dijo Xi a funcionarios locales en una reunión para discutir el nuevo plan la semana pasada.

Mientras la economía china enfrenta desafíos estructurales profundos, incluida una persistente crisis inmobiliaria y una baja confianza del consumidor, Xi está concentrando sus esfuerzos en fortalecer el sector tecnológico, apostando de forma proactiva por tecnologías emergentes para impulsar el crecimiento del país en las próximas décadas. La semana pasada, China estableció su objetivo de crecimiento económico más bajo desde que comenzó a adoptar este tipo de metas.

“Ante una dinámica internacional turbulenta y una serie de riesgos y desafíos”, señala el documento, “debemos concentrarnos en hacer bien nuestro propio trabajo… consolidar y ampliar nuestras fortalezas, eliminar cuellos de botella y limitaciones, y reforzar nuestras debilidades”.

Aunque se espera que Xi reciba al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Beijing más adelante este mes para discutir la extensión de una tregua comercial y reducir sus diferencias, los expertos dicen que las relaciones entre las dos mayores economías del mundo seguirán centradas en la competencia durante los próximos cinco años.

“La colaboración disminuirá en todos los ámbitos, desde el mundo académico hasta las industrias. Ambos lados quieren reducir su dependencia del otro, por lo que el desacoplamiento es mutuo”, dijo Wang, de Eurasia Group, quien advirtió que las tensiones bilaterales podrían volver a intensificarse tras un período de calma provocado por la tregua comercial.

En un mundo incierto, China se está posicionando como un “ancla estabilizadora para la economía global”, dijo Henry Huiyao Wang, presidente del grupo de investigación Center for China and Globalization, con sede en Beijing.

“La China con la que Estados Unidos trata hoy es un país altamente organizado, que sigue impulsado por una fuerte vitalidad y un impulso de crecimiento, y que avanza con una clara determinación estratégica a través de sucesivos planes quinquenales”, dijo el analista, quien anteriormente fue asesor del gabinete chino, el Consejo de Estado de China.

El modelo liderado por el Estado en China está ayudando al país a reducir rápidamente la brecha con Estados Unidos en gasto en investigación y desarrollo.

Beijing se ha comprometido a aumentar en 10 % el presupuesto anual para ciencia y tecnología, en línea con el ritmo de crecimiento de los últimos dos años. El plan también establece el objetivo de ampliar la inversión anual en investigación y desarrollo al menos 7 %.

“China ahora lidera el mundo en investigación, desarrollo y aplicación en campos como la inteligencia artificial, la biomedicina, la robótica y la tecnología cuántica, y se lograron nuevos avances en la investigación y el desarrollo independiente de chips”, señala otro informe gubernamental publicado la semana pasada.

El término “inteligencia artificial” aparece más de 50 veces en el plan, un campo en el que China ya ha demostrado ser un actor clave, dominando los modelos de lenguaje de código abierto y recaudando enormes sumas en su debut en los mercados.

Más allá de los chatbots, las ambiciones de Beijing se extienden desde robots impulsados por inteligencia artificial hasta la llamada “IA agéntica”, sistemas capaces de realizar tareas más allá de una conversación. El plan también promete construir centros de computación a gran escala para abordar la escasez de capacidad informática avanzada para inteligencia artificial.

En conjunto, estas iniciativas buscan expandir la industria relacionada con la inteligencia artificial en China a más de 10 billones de yuanes (unos US$ 1,45 billones) para finales de 2030, dijeron funcionarios la semana pasada.

La decisión de Beijing de redoblar la apuesta por la autosuficiencia subraya la urgencia de reducir su dependencia de la tecnología occidental. Aunque el plan destaca avances en tecnologías desarrolladas en el país, también pide “medidas extraordinarias” para lograr “avances decisivos” en sectores clave, especialmente en chips avanzados.

Los controles de exportación que Trump impuso durante su primer mandato, y que la administración de Joe Biden endureció posteriormente, han presionado al sector de semiconductores de China y a las industrias que dependen de él, incluido el desarrollo de modelos avanzados de inteligencia artificial.

Kendra Schaefer, socia enfocada en política tecnológica de la consultora con sede en Beijing Trivium China, dijo que Beijing considera que “salir de lo que percibe como el dominio estadounidense es una necesidad estratégica inmediata” en los chips de inteligencia artificial, aunque no parece tener “ilusiones” de que el país pueda producir un chip comparable con los de la empresa estadounidense Nvidia en los próximos cinco años.

En cambio, Beijing ha puesto su mirada en “partes de la cadena de suministro de semiconductores o en futuras tecnologías de semiconductores que aún no han madurado completamente”, con el objetivo de obtener ventaja en esas áreas, dijo Schaefer.

Un comentario de la agencia estatal Xinhua explicó la ambición de Beijing. “La búsqueda de soberanía tecnológica de China va más allá del actual bloqueo, ya que no es simplemente un intento de ponerse al día”, escribió.

Pero el enfoque hacia el interior también refleja la realidad económica de China. Durante décadas, el país ha dependido de su papel como la “fábrica del mundo” y de sus exportaciones para impulsar el crecimiento, aunque sus crecientes superávits comerciales han generado cada vez más críticas entre sus socios comerciales. Al mismo tiempo, la economía china ha enfrentado en los últimos años una prolongada crisis inmobiliaria, una débil demanda interna y un exceso de capacidad industrial que ha provocado presiones deflacionarias.

Lynn Song, economista jefe para Gran China del banco neerlandés ING, dijo que el fuerte enfoque interno del plan refleja tanto el aumento de las críticas a los desequilibrios comerciales de China como el reconocimiento de Beijing de mayores riesgos externos.

“Puede verse como una forma de que China garantice que las bases de su crecimiento puedan controlarse internamente, en lugar de depender de que se mantenga un entorno externo favorable”, dijo.

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