«Este Mundial no es de México»: los precios de las entradas generan malestar entre los aficionados mexicanos

México hará historia como el primer país en albergar tres Copas del Mundo este verano, pero la euforia por este récord no se refleja en los aficionados mexicanos.

Francisco Javier Ferreira, de 70 años, recuerda las dos Copas del Mundo a las que asistió en su país natal, México 1970 y 1986, pero este año la historia no se repetirá. Asegura que el alto costo de los boletos para los 13 partidos en suelo mexicano, sumado a la dificultad de conseguir una entrada y al reducido número de juegos asignados a México como tercer país anfitrión, ha desinflado su ilusión como espectador.

“No se siente lo mismo que en los dos mundiales anteriores. Este mundial es básicamente de Estados Unidos. No se siente mexicano. Yo lo siento así porque incluso los precios de las entradas están inalcanzables para todos”, lamenta.

De los 104 partidos de esta Copa del Mundo, cuatro se jugarán en Monterrey, cuatro en Guadalajara y cinco en el recién remodelado Estadio Banorte en la Ciudad de México, incluido el partido inaugural entre México y Sudáfrica. Las entradas para el primer juego, el 11 de junio, van de los US$ 3.000 a los US$ 10.000 para quienes tienen acceso a las áreas de hospitalidad, lo que deja fuera a la mayoría de los mexicanos, como Ferreira, quien es jubilado y recibe en promedio un ingreso mensual de US$ 1.000.

“Para el nivel económico que tiene México, van a entrar nada más los que más tienen”, asegura.

El Estadio Banorte, anteriormente conocido como el Azteca, reabrió sus puertas después de 22 meses de remodelación, que incluyeron la instalación de un nuevo campo híbrido, un sistema de pantallas LED, cámaras de videovigilancia, nuevas butacas y una ampliación de la capacidad de 82 mil a 86 mil espectadores. Sin embargo, para muchos, asistir a este estadio durante el Mundial se ha vuelto inasequible.

Alan Rea acudió al partido de reinauguración del Estadio Banorte con su hijo de un año en brazos. Admite que su deseo de llevarlo a un Mundial se esfumó al no poder conseguir boletos. Aun así, se muestra positivo y decidió compartir con él la experiencia de conocer el estadio remodelado durante el partido entre México y Portugal el pasado 28 de marzo.

“Creo que nos tenía que tocar todo el mundial, no solo los 13 juegos en México, pero bueno, vamos a aprovechar todos los partidos que vengan”, dijo tras tomarse una selfie afuera del estadio antes de ingresar.

La reapertura del estadio en la Ciudad de México, uno de los más grandes del mundo, también generó desilusión. Mientras autoridades capitalinas calificaron este “ensayo” como positivo, aficionados señalaron lo contrario. El estadio aún no estaba completamente terminado, no hubo acceso a estacionamiento para el público en general y la entrada de automovilistas se restringió a “invitados especiales”.

Esto obligó a los casi 82.000 espectadores que asistieron ese sábado a caminar aproximadamente dos kilómetros, lo que saturó los accesos incluso para quienes llegaron con una hora de anticipación al juego amistoso, que terminó empatado sin goles, pero no sin incidentes: un aficionado de 26 años murió tras caer desde la zona de palcos en estado de ebriedad.

Aunque las autoridades han reiterado que este será un gran Mundial, la seguridad sigue siendo una de las principales preocupaciones para turistas. México proyectó recientemente imágenes de violencia con narcobloqueos tras la detención del fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación el 22 de febrero en Tapalpa, Jalisco. El lunes se vivieron momentos de tensión, con quemas de autos en Nayarit tras la captura del presunto sucesor de El Mencho, alias “El Jardinero”.

La mandataria aseguró que sí las hay. Una postura que fue reforzada por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, durante su visita a Palacio Nacional el 30 de marzo, tras reunirse con Sheinbaum, a quien le obsequió las tarjetas oficiales, roja y amarilla, que usarán los árbitros en el primer Mundial organizado por tres países: México, Canadá y Estados Unidos.

“¿Hay condiciones de seguridad para los millones de visitantes internacionales que planean venir a México para la Copa del Mundo?”, se le cuestionó a la presidenta Claudia Sheinbaum en su conferencia matutina tras estos hechos.

México enfrenta retos mayores, y la realidad contrasta con la imagen que las autoridades buscan proyectar de este Mundial como una fiesta. Prueba de ello son las manifestaciones que tuvieron lugar a las afueras del estadio durante su reapertura.

Por un lado, madres buscadoras denunciaron la crisis de desapariciones en el país y la impunidad en la mayoría de los casos. Por otro, jóvenes organizaron una “reta” sobre una de las principales avenidas de acceso, bloqueando la circulación de vehículos que intentaban llegar al estadio.

Su reclamo: la falta de agua y de vivienda asequible en la capital mexicana. Y es que la justa mundialista ha encarecido las rentas en la Ciudad de México, con muchos departamentos convertidos en alojamientos temporales. Los jóvenes señalaron que este Mundial “se ha vuelto elitista”.

Con problemáticas mucho más apremiantes que la organización de un Mundial, los ánimos de festejo parecen haberse desinflado.

The-CNN-Wire
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