Un cráneo fosilizado y mandíbulas hallados en Níger pertenecían a una criatura que tenía una gran cresta ósea sobre la cabeza y vivió hace unos 95 millones de años. Nombrada Spinosaurus mirabilis, es la primera especie de Spinosaurus identificada en más de un siglo.
Los hallazgos, publicados el 19 de febrero en la revista Science, sugieren que la criatura prehistórica es un pariente cercano de Spinosaurus aegyptiacus, un dinosaurio gigante comedor de peces con una vela a lo largo del lomo, descrito por primera vez en 1915 por el paleontólogo alemán Ernst Stromer von Reichenbach.
Este descubrimiento podría responder una pregunta largamente debatida entre los científicos sobre las especies de Spinosaurus: ¿eran depredadores de persecución marina —animales que se zambullían y nadaban tras sus presas— o se parecían más a las garzas, vadeando en la línea de costa y atacando peces de manera estratégica en aguas poco profundas?
Paul Sereno, autor principal del estudio y profesor de biología y anatomía de los organismos en la Universidad de Chicago, dijo que la nueva investigación apunta a que Spinosaurus era lo que él llama una “garza infernal”: un cazador semiaquático de la línea de costa con similitudes físicas con un ave zancuda, pero a una escala aterradora.
Según los fósiles recién identificados, la criatura probablemente tenía un hocico largo y estrecho para atrapar peces, un cuello capaz de impulsar la cabeza hacia abajo en un movimiento de estocada y patas lo suficientemente largas como para cazar en aguas poco profundas.
Cuando los investigadores compararon las proporciones de la cabeza, el cuello y las extremidades posteriores de los huesos fosilizados con las de una garza azul adulta, las similitudes sugirieron que el Spinosaurus estaba adaptado para acechar y atacar a lo largo de costas abiertas y bordes de ríos.
Pero la “prueba irrefutable”, según Sereno, fue que los fósiles se encontraron muy tierra adentro, lo que sugiere que la criatura vivía y cazaba a lo largo de sistemas fluviales y otras vías de agua poco profundas, en lugar del mar. Encontrar un depredador gigante adaptado al medio marino en el centro del continente, dijo, sería tan improbable como “encontrar una ballena azul en Chicago”.
Al igual que Spinosaurus aegyptiacus, Spinosaurus mirabilis tenía una cresta ósea en la cabeza, pero en S. mirabilis la estructura era más pronunciada y dramática en comparación con sus parientes.
Es una “cresta ósea llamativa que sobresale de su cabeza, como el peinado tipo tupé de Elvis”, comentó en un correo electrónico Steve Brusatte, paleontólogo de la Universidad de Edimburgo. No participó en el estudio.
Es “un arma muy mala”, dijo Sereno sobre la cresta de la cabeza de la criatura.
Está ubicada de manera incómoda, es algo frágil y asimétrica; rasgos que apuntan a que no se usaba para el combate y sí para exhibición y señalización, quizá incluso señalización sexual, añadió.
La diferencia en las crestas de la cabeza de los fósiles recién identificados y otros restos de Spinosaurus ayudó a los investigadores a confirmar que se trataba de una especie distinta dentro del género Spinosaurus.
En comparación con Spinosaurus aegyptiacus, Spinosaurus mirabilis también tenía una mandíbula más baja y dientes entrelazados, una configuración que, según Sereno, es muy adecuada para sujetar peces resbaladizos.
El estudio también arroja luz sobre la evolución del Spinosaurus, que pudo haberse desarrollado en tres fases. Durante el Jurásico, surgió su cráneo para atrapar peces; en el Cretácico temprano, el Spinosaurus se convirtió en un depredador dominante alrededor del antiguo mar de Tetis; y justo antes del Cretácico tardío, a medida que se abría el océano Atlántico, el Spinosaurus alcanzó sus mayores tamaños y se convirtió en un especialista en emboscadas en aguas poco profundas en el norte de África y Sudamérica.
“Durante mucho tiempo ha sido un dinosaurio misterioso, pero con cada nuevo hallazgo fósil el verdadero Spinosaurus va tomando forma lentamente”, dijo Brusatte.
Sereno destacó cómo las herramientas modernas aceleraron la investigación. El equipo tomó cientos de fotos y creó modelos 3D de S. mirabilis, lo que permitió a los investigadores manipular digitalmente la cresta y los fragmentos de la mandíbula, y comenzar a reconstruir el cráneo.
El nuevo hallazgo fósil representa un “renacimiento” en la investigación sobre dinosaurios depredadores gigantes, comentó por correo electrónico Matteo Fabbri, profesor adjunto del Centro de Anatomía Funcional y Evolución de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins. Fabbri no participó en la investigación.
Pero también señaló que es difícil establecer una nueva especie a partir de fragmentos fósiles. La naturaleza fragmentaria de los fósiles no ofrece “mucho con qué trabajar, lo que deja muchas dudas sobre la anatomía real del animal”, afirmó.
Una réplica del cráneo de Spinosaurus está en exhibición en el Children’s Museum de Chicago, brindando a los niños la oportunidad de verlo.
Para Sereno, los fósiles no son solo un importante hallazgo científico, sino una invitación para que la próxima generación se involucre con el asombro del descubrimiento.
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