Cuando las fuerzas estadounidenses atacaron la capital de Venezuela y derrocaron al presidente Nicolás Maduro el sábado, una de las amenazas retóricas del presidente Donald Trump se hizo realidad.
En los días posteriores, sus frecuentes reflexiones sobre otros puntos de su lista de deseos en materia de política exterior han cobrado nueva fuerza, especialmente su reiterado deseo de que Estados Unidos se haga con el control de Groenlandia, el vasto territorio autónomo del Ártico gobernado por Dinamarca.
A raíz de una demostración tan ostentosa del poder militar de Estados Unidos en Venezuela, esta retórica ha adquirido un carácter diferente y ha tensado la relación de Washington con su aliado en la OTAN.
La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, reiteró el lunes que ya había “dejado muy clara la postura del Reino de Dinamarca, y que Groenlandia ha dicho en repetidas ocasiones que no quiere formar parte de Estados Unidos”.
Incluso advirtió que podría provocar la desaparición de la alianza de la OTAN.
Entonces, ¿por qué Trump sigue prestando atención a esta isla remota y escasamente poblada, y por qué está causando tensiones con Europa?
Esto es lo que hay que saber.
Groenlandia, una isla rica en recursos con una superficie de 2,16 millones de kilómetros cuadrados, es una antigua colonia danesa y ahora un territorio autónomo de Dinamarca, situado en el Ártico.
Es el país menos densamente poblado del mundo y es tan remoto que sus cerca de 56.000 habitantes se desplazan entre ciudades en barco, helicóptero y avión. La mayoría de los asentamientos se concentran a lo largo de la costa occidental de la isla. Nuuk, la capital del territorio, es emblemática de esas ciudades, con casas de colores vivos apiñadas entre una costa irregular y montañas interiores.
Fuera de las ciudades, Groenlandia es principalmente un territorio salvaje con el 81 % de su superficie cubierta por hielo. Casi el 90 % de su población es de origen inuit y la economía del territorio ha girado durante mucho tiempo en torno a la pesca.
Groenlandia ocupa una posición geopolítica estratégica, situada entre Estados Unidos y Europa y sobre la llamada brecha GIUK, un paso marítimo entre Groenlandia, Islandia y el Reino Unido que conecta el Ártico con el océano Atlántico.
Sus ricos yacimientos de recursos naturales, entre los que se encuentran petróleo, gas y minerales de tierras raras, lo hacen aún más importante desde el punto de vista estratégico, especialmente ahora que China ha aprovechado su dominio de la industria de las tierras raras para ejercer presión sobre Estados Unidos. Estos minerales son cada vez más cruciales para la economía mundial, ya que son necesarios para fabricar todo tipo de productos, desde autos eléctricos y turbinas eólicas hasta equipo militar.
El tesoro mineral de Groenlandia podría ser más accesible a medida que la crisis climática derrita el hielo del Ártico, un fenómeno que también hace que las rutas marítimas del norte sean navegables durante más tiempo al año, lo que podría reconfigurar el comercio y hacer que la región sea aún más importante, a pesar de que Trump ha calificado la crisis climática como “la mayor estafa”.
Trump ha restado importancia al valor de los recursos naturales de Groenlandia y el mes pasado declaró a los periodistas: “Necesitamos Groenlandia por seguridad nacional, no por los minerales”.
Sin embargo, su antiguo asesor de seguridad nacional, Mike Waltz, sugirió en enero de 2024 que el foco de Trump estaba precisamente en los recursos naturales y declaró a Fox News que el interés de la Administración por Groenlandia se debía a los “minerales críticos” y “recursos naturales”.
El día después de que las fuerzas estadounidenses capturaran a Maduro en su casa, Trump repitió que Estados Unidos necesita Groenlandia “desde el punto de vista de la seguridad nacional”, antes de que el subjefe de gabinete de la Casa Blanca para políticas, Stephen Miller, reiterara esas afirmaciones el lunes, lo que acentuó aún más la atención sobre el territorio ártico.
“Necesitamos Groenlandia… es muy estratégica en este momento. Groenlandia está cubierta de barcos rusos y chinos por todas partes”, dijo Trump a los periodistas a bordo del Air Force One el domingo, a pesar de que al principio dijo que no quería hablar del tema. “Necesitamos Groenlandia desde el punto de vista de la seguridad nacional, y Dinamarca no va a poder hacerlo”.
Trump exploró la posibilidad de comprar Groenlandia durante su primer mandato y, a pesar de que la isla le respondió que “Groenlandia no está en venta”, volvió a plantear la cuestión en diciembre de 2024, afirmando en una publicación en las redes sociales: “Por motivos de seguridad nacional y libertad en todo el mundo, Estados Unidos de América considera que la propiedad y el control de Groenlandia son una necesidad absoluta”.
Afirmó que Estados Unidos necesita Groenlandia para su “seguridad económica”, antes de que el vicepresidente J. D. Vance viajara a la isla en marzo de 2025, donde dijo que era “política de Estados Unidos” ver cambios en el liderazgo danés de la isla, pero reconoció que los groenlandeses debían decidir su futuro.
Encuestas en Groenlandia muestran una clara oposición a formar parte de Estados Unidos, con un 85 % de los groenlandeses en contra del dominio estadounidense, según informó Reuters.
Si Estados Unidos recurre a la acción militar para apoderarse de Groenlandia, algo que Trump se ha negado rotundamente a descartar, podría fracturar la alianza de la OTAN.
Frederiksen afirmó el lunes que “si Estados Unidos decide atacar militarmente a otro país de la OTAN, todo se detendrá, incluida la OTAN y, por lo tanto, la seguridad que se ha proporcionado desde el final de la Segunda Guerra Mundial”.
Este martes, los líderes de las principales potencias europeas expresaron su apoyo a Dinamarca y Groenlandia, y añadieron que la seguridad del Ártico debe mantenerse colectivamente con los aliados de la OTAN, incluido Estados Unidos.
“Groenlandia pertenece a su pueblo. Corresponde a Dinamarca y Groenlandia, y solo a ellas, decidir sobre los asuntos que les conciernen”, afirmaron los líderes de Francia, Alemania, Italia, Polonia, España, Gran Bretaña y Dinamarca en una declaración conjunta.
“La OTAN ha dejado claro que la región ártica es una prioridad y los aliados europeos están intensificando sus esfuerzos”.
Las frecuentes declaraciones de Trump sobre Groenlandia afectan directamente al núcleo de la política del territorio, que durante mucho tiempo ha estado marcada por el legado colonial de Dinamarca y el impulso hacia la independencia.
Groenlandia se incorporó a Dinamarca en 1953, cuando una ola de descolonización se extendió por todo el mundo tras la Segunda Guerra Mundial. En 1979 se le concedió la autonomía; en 2009 logró el autogobierno, pero su política exterior, de seguridad, de defensa y monetaria sigue estando controlada por Dinamarca.
“Cuando el presidente de Estados Unidos habla de ‘necesitar Groenlandia’ y nos vincula con Venezuela y la intervención militar, no solo es incorrecto, sino también irrespetuoso”, afirmó en un comunicado.
“No más fantasías de anexión”, añadió Nielsen. “Estamos abiertos al diálogo. Estamos abiertos a las discusiones. Pero deben tener lugar a través de los canales adecuados y respetando el derecho internacional… Groenlandia es nuestro hogar y nuestro territorio. Y así seguirá siendo”.
De acuerdo con Kuno Fencker, diputado del partido Naleraq, más cercano a Estados Unidos, algunos de los comentarios de Trump han sido “recibidos bastante bien”.
“Si dice que Groenlandia tiene derecho a la autodeterminación o que podría unirse a Estados Unidos, es una gran oferta por parte del presidente de EE.UU.”, declaró Fencker a CNN.
“Pero si los periodistas le atribuyen declaraciones sobre la anexión o la ocupación militar de Groenlandia, eso no ha sido bien recibido”, añadió.
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