Hace tan solo unos años, habría sido un callejón sin salida el anuncio este martes de que un guante presuntamente relacionado con la desaparición de Nancy Guthrie en Tucson, Arizona, no arrojó coincidencias en una base de datos de ADN. Ahora, para los investigadores, es solo el principio.
“Los investigadores están actualmente buscando opciones adicionales de genealogía genética investigativa para obtener evidencia de ADN para verificar coincidencias”, declaró el martes el Departamento del Sheriff del Condado de Pima.
Eso aporta una dimensión completamente nueva al develar el secreto de los guantes encontrados a tres km de la casa de Guthrie, que según los investigadores son similares a los que usaba un sospechoso en un video perturbador captado por una cámara en la puerta principal de la mujer desaparecida.
El ADN separado encontrado en la propiedad de Guthrie que no coincide con ella ni con nadie “en contacto cercano con ella” tampoco ha producido una coincidencia en la base de datos de ADN de las fuerzas del orden nacional conocida como CODIS, indicó el sheriff del condado de Pima, Chris Nanos, a Fox News el martes.
La comparación del ADN recogido en investigaciones criminales con bases de datos de acceso público de millones de personas que han contribuido con perfiles genéticos (y de ese modo encontrar parientes a menudo lejanos para reconstruir un árbol genealógico que pueda señalar a un sospechoso) ha sido un componente de varios casos recientes, incluida la condena de Bryan Kohberger, quien finalmente confesó haber asesinado a cuatro estudiantes universitarios en Idaho y fue condenado a cadena perpetua.
“A partir de ahí, obtenemos una lista de personas que comparten ADN con esa persona desconocida. Puede ser tan solo el 1 %, o incluso menos”, explicó la experta en genealogía genética CeCe Moore a Kaitlan Collins de CNN.
Si bien ha habido resultados aparentemente milagrosos al examinar millones de registros de ADN basándose en una sola muestra, el proceso todavía es impreciso y es posible que no brinde a la familia Guthrie las respuestas que busca de inmediato.
“Puede tardar hasta 20 minutos… y tengo algunos casos en los que he estado trabajando durante siete años y medio”, explicó Moore.
El uso exitoso del ADN de familiares lejanos para perfilar y reducir el número de sospechosos tuvo un debut extraordinariamente destacado en 2018, cuando se utilizó para resolver el caso sin resolver del Asesino de Golden State.
Después de que las autoridades pasaron cinco décadas buscando infructuosamente a un sospechoso de docenas de asesinatos y violaciones en California, un investigador decidió colocar el ADN de la escena del crimen (que se cree que es del perpetrador) en GEDmatch, una base de datos pública donde las personas cargan voluntariamente sus datos de ADN para la investigación genealógica.
Solo se necesitaron cuatro meses para identificar a posibles familiares y reducir la búsqueda de posibles sospechosos a solo tres personas. Uno de ellos, el expolicía Joseph DeAngelo, había formado parte de un grupo de trabajo que investigaba al Asesino de Golden State.
“Recogimos su basura y encontramos un trozo de tejido que analizamos en busca de ADN que coincidía con el homicida de todos estos otros lugares”, comentó el fiscal principal Thien Ho a CNN el año pasado.
Tenía 72 años cuando fue capturado y nunca antes había sido sospechoso.
DeAngelo, que ahora tiene 80 años, fue condenado en 2020 y está cumpliendo una condena de cadena perpetua sin libertad condicional.
Desde entonces, la tecnología se ha utilizado para identificar más que solo sospechosos en casos penales en curso.
Por ejemplo, la identidad de una víctima de la Masacre Racial de Tulsa de 1921 se descubrió mediante genealogía de ADN, lo que determinó que era un veterano de la Primera Guerra Mundial.
En el caso de Kohberger, los investigadores reconocieron que el FBI utilizó el ADN de la funda de un cuchillo hallada en la escena del crimen en una investigación genética.
La genealogía genética “señaló a las fuerzas del orden” a Kohberger como sospechoso, según la fiscalía, aunque los investigadores finalmente no utilizaron esa evidencia para obtener la orden de arresto, alegando que contaban con suficientes pruebas adicionales, como videos de vigilancia y datos de teléfonos celulares, para vincularlo con los asesinatos.
Incluso en los casos de mayor éxito en genealogía genética, la búsqueda exhaustiva de registros de ADN redujo la lista de sospechosos, pero no resolvió el crimen directamente.
En el caso del Asesino de Golden State, una vez que la policía tuvo a DeAngelo en la mira, el vínculo definitivo se estableció solo al seguir al sospechoso hasta una tienda Hobby Lobby, donde tomaron una muestra de la manija de la puerta de su auto cuando no miraba.
Más tarde, al rebuscar en su basura, un solo trozo de tejido demostró que el ADN de DeAngelo y el del asesino largamente buscado eran el mismo.
El método de utilizar registros de ADN que fueron destinados principalmente a la investigación familiar y la curiosidad genética como parte de una investigación criminal tiene apenas una década de antigüedad.
Las preocupaciones sobre la privacidad acerca de cómo se puede utilizar esa información increíblemente personal son los mayores obstáculos para su uso.
La inquietud por la privacidad en torno al uso de enormes bases de datos de ADN en las investigaciones policiales persiste, especialmente en el caso de servicios que existen principalmente para satisfacer la curiosidad personal de las personas sobre su herencia.
Los tres mayores proveedores comerciales de productos de ADN —23andMe, AncestryDNA y MyHeritage— generalmente prohíben a las fuerzas del orden el acceso a sus datos genéticos y solo los divulgarían si así lo exigiera una orden judicial.
23andMe agrega que solo ha recibido 11 solicitudes de las autoridades policiales durante un período de una década y hasta ahora nunca ha entregado los datos de ADN de una persona a los investigadores sin el consentimiento del involucrado.
“A veces podemos tener suerte y encontrar un pariente más cercano, pero como estamos limitados a las dos bases de datos de genealogía genética más pequeñas, solo podemos comparar con menos de 2 millones de perfiles”, señaló Moore.
Esas bases de datos (GEDmatch y FamilyTreeDNA) son servicios de código abierto donde se informa a las personas que los datos podrían ser utilizada por las fuerzas del orden.
Moore es la directora ejecutiva de una tercera base de datos, DNA Justice, cuyo objetivo es poner la información de ADN a disposición de las investigaciones policiales. Cuenta con menos de 7.000 registros de ADN.
Además de la reticencia de muchas personas a compartir su propio perfil de ADN para las investigaciones, la tasa de éxito también depende de la disposición de las personas a que se catalogue su ADN.
Según Moore, estos registros existen con mayor frecuencia para los estadounidenses con ascendencia europea occidental que para los de otros orígenes.
“Lo que vemos son sobre todo personas blancas con profundas raíces en Estados Unidos”, indicó.
Con las muchas complicaciones involucradas en la recolección de evidencia de ADN -y el tiempo aparentemente siendo un gran enemigo para encontrar a Guthrie sana y salva- Moore comentó que la familia Guthrie podría pedir más acceso a los registros de los principales sitios web de genealogía que se han mostrado muy reacios a participar.
“No creo que lo permitan a menos que les notifiquen una orden judicial, y entonces pienso que habrá una pelea feroz y prolongada”, vaticinó.
Josh Campbell, Faith Karimi, Chelsea Bailey, Nicole Chavez, Eric Levenson y Sarah Dewberry de CNN contribuyeron a este informe.
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