“Me duele” en triqui es más difícil de atender que decirlo en chino

David McNew/Getty Images

Son pocos los intérpretes de lenguas indígenas en hospitales de EE.UU.

(NOTICIAS YA).- Miles de inmigrantes de Oaxaca, México, trabajan y viven en los campos de cultivo de California. Solo hablan triqui o mixteco y cuando se enferman se enfrentan a la barrera del lenguaje para decir lo que sienten y para entender los diagnósticos.

Usan lenguaje de señas o le piden a un niño que les traduzca, cuando los pequeños tampoco dominan ni el inglés ni el español. “Esto lleva a errores y los errores pueden ser trágicos para ambos, paciente y doctor”, declaró Alicia Fernandez, quien ha trabajado como intérprete en un hospital de San Francisco, California.

El personal médico recurre a un servicio de traducción, que puede conseguir relativamente rápido a una persona que hable español, francés o chino, pero cuando se trata de triqui el asunto se complica.

A veces tardan horas en enviar a alguien y resulta que esa persona conoce otra lengua indígena, pero no el triqui.

En 2015, Angelina Diaz-Ramirez, mexicana triqui, tuvo un ataque al corazón y contó a KPBS que al llegar al hospital nunca entendió que la iban a operar y a abrirle todo el pecho.

“Sin la comprensión del idioma no se puede dar el consentimiento básico”, subraya Fernandez.

Médicos y activistas reclaman que si un hospital recibe recursos públicos, estaría obligado a contar con intérpretes para cualquier paciente, como parte de sus derechos humanos.

En el libro “Fruta fresca, cuerpos descompuestos”, el doctor Seth Holmes retrata su experiencia de 10 años atendiendo inmigrantes en el campo y a él le pedían que los acompañara al hospital cuando era necesario.

EL PROBLEMA SE MULTIPLICA CUANDO SON ENFERMEDADES DEGENERATIVAS O GRAVES

Apenas la semana pasada EFE publicó un estudio que revela que la barrera del idioma limita las posibilidades de ser elegible para un trasplante de riñón entre aquellos pacientes que lo necesitan, en especial entre hispanos y asiáticos.

El estudio, publicado en la edición en línea de la revista Clinical Journal of the American Society of Nephrology, encontró que quienes residían en zonas con un mayor porcentaje (más de un 20 por ciento) de hogares en los que no se hablaba inglés, tenían un 29 por ciento menos de posibilidades de ingresar en la lista de espera para un trasplante de riñón en comparación con aquellos hogares en áreas con mayor población angloparlante.

"Notamos que existe una asociación muy fuerte entre el grado de aislamiento lingüístico y el estatus activo (en el registro de trasplantes). Luego de ajustar las características del vecindario en cuanto al aislamiento lingüístico, educación y pobreza, el efecto de ser de origen hispano no era significativo", declaró a Efe Ed Huang, profesor adjunto de nefrología del Programa de Trasplante de Riñón de Cedars-Sinai y autor del estudio.

Para solucionar estos problemas muchas comunidades como Monterey en California han reconocido la presencia de los inmigrantes triquis y enfocan esfuerzos en integrarlos y que aprendan inglés desde que son pequeños.

Tal es el caso de Gonzalo, un niño de cinco años de edad que estudia en la primaria Hall District en el condado de Monterey. Y aunque él nació en Estados Unidos su primer idioma es el mixteco debido a que sus padres lo hablan en casa.

Las autoridades escolares contrataron a una asistente de la maestra que apoya a los niños mixtecos a entender las instrucciones y a aprender.

Así logran incluirse en la sociedad en que viven y por ellos, sus padres también pueden acercarse a la escuela. Se espera que esta generación sea de niños trilingües pues con mucha dedicación van a dominar su natal mixteco, el inglés y el español. Hay programas parecidos para trabajadores del campo.



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