Un gigantesco Lenin de 5 metros se erige en el corazón de Estados Unidos

Seattle, 10 mar (EFEUSA).- En Seattle, en el noroeste de Estados Unidos, se alza desde hace años y en plena calle una de las estatuas más controvertidas del país: una gigantesca figura de bronce de 5 metros que representa al líder revolucionario comunista Vladímir Ilich Lenin en el corazón del mundo capitalista. Se trata de […]

Seattle, 10 mar (EFEUSA).- En Seattle, en el noroeste de Estados Unidos, se alza desde hace años y en plena calle una de las estatuas más controvertidas del país: una gigantesca figura de bronce de 5 metros que representa al líder revolucionario comunista Vladímir Ilich Lenin en el corazón del mundo capitalista.

Se trata de una estatua original, creada por un artista búlgaro, que presidía las calles de Poprad, en Eslovaquia, hasta el colapso del régimen comunista, y que fue trasladada a Seattle por un profesor de inglés estadounidense, contó a Efe la historiadora y articulista local Kirby Lindsay.

"Aunque la estatua ha estado en la calle del barrio de Fremont desde 1995, todavía genera controversia y hay mucha gente que la odia. Personalmente, a mí tampoco me gusta mucho, y me alegra saber que algún día la quitarán", indicó Lindsay.

La historiadora tiene el convencimiento de que tarde o temprano la estatua abandonará su emplazamiento actual porque el gigantesco Lenin está en venta.

Lewis Carpenter, el estadounidense que encontró la figura de bronce en una chatarrería tras la Revolución de Terciopelo de 1989 en Checoslovaquia, consideró que el Lenin caído era una obra de arte demasiado valiosa como para ser desechada, así que decidió llevárselo consigo a EE.UU.

El coste de adquisición de la estatua y, sobre todo, el transporte a EE.UU. (para el cual Lenin tuvo que ser cortado en tres piezas) ascendió a más de 50.000 dólares, por lo que Carpenter se vio forzado a hipotecar su casa.

Sin embargo, apenas un año después de aterrizar en Seattle con la gigantesca figura, Carpenter falleció en un accidente de coche, y la estatua pasó a ser propiedad de su familia, que la puso a la venta.

"La madre del fallecido le propuso a un artista local fundir el bronce y usarlo para sus obras. Sin embargo, éste consideró que se trataba de una pieza de arte increíble y quiso mantenerla y ayudar a la familia a buscarle un comprador", apuntó Lindsay.

Esto sucedió en 1995, y desde entonces el gigantesco Lenin del barrio de Fremont ha estado expuesto al público en plena calle y a la venta.

"Hace unos años, la familia pedía 300.000 dólares por la estatua. Si alguien desea comprarla, deberá hacer una oferta a través de la Cámara de Comercio de Fremont", explicó a Efe la historiadora local.

Desde su instalación hace veinte años, la gigantesca figura de Lenin ha despertado sentimientos encontrados entre vecinos, comerciantes y visitantes.

"Al poco de ser instalada, alguien le lanzó varios huevos al pecho y, pese al paso del tiempo, por las características del bronce y la falta de recursos para llevar a cabo una limpieza profunda en su momento, la marca de los huevos todavía es ligeramente visible", indicó Lindsay.

Más recientemente, durante el último año alguien sin identificar le ha pintado hasta doce veces las manos y el cuello de rojo para simular sangre, a lo que otros vecinos han respondido cubriendo el rojo con pintura negra cada vez que esto ocurre.

"La estatua atrae turistas y visitantes al barrio. Mucha gente viene expresamente porque no se creen que haya una estatua de Lenin en el corazón de EE.UU. y hay vecinos contentos con ella porque la consideran la prueba de la derrota de la URSS y el fin de la Guerra Fría", explicó Lindsay.

Sin embargo, la historiadora también contó el caso de un hombre quien le aseguró, enojado, que jamás pisaría un lugar en el que se alzase "una estatua de un horrible asesino y dictador comunista".

Desde hace unos años, el Lenin de cinco metros se ha convertido en el árbol de Navidad oficial de Fremont, y los vecinos se reúnen bajo la estatua a principios de diciembre para decorarla con luces y complementos como bufandas rojas y sombreros de Papá Noel, un acto que da el pistoletazo de salida a la temporada de compras navideñas.

"Hay quien ve en este acto la victoria definitiva del capitalismo sobre el comunismo", apuntó Lindsay.

Pero no es Navidad el único momento del año en el que los vecinos de Seattle disfrazan al líder de la revolución de Octubre. Ya es habitual que Lenin aparezca vestido de "drag queen" el Día del Orgullo Gay, ataviado para la ocasión en San Valentín o incluso con un aspecto terrorífico en Halloween.



Un gigantesco Lenin de 5 metros se erige en el corazón de Estados Unidos