Madre condenada a vida en prisión y novio a muerte por matar a su hijo
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Madre condenada a vida en prisión y novio a muerte por matar a su hijo
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Madre condenada a vida en prisión y novio a muerte por matar a su hijo

El caso de tortura en contra de Gabriel fue calificado por las autoridades como uno de los peores que se ha visto en los últimos 20 años

(NOTICIAS YA).- Una madre hispana ha sido condenada a pasar el resto de su vida en prisión y su novio sentenciado a muerte por el brutal asesinato de su hijo de apenas ocho años, a quien torturaron y abusaron por meses porque pensaban que era homosexual.

Pearl Fernández, de 34 años, e Isauro Aguirre, de 37, fueron sentenciados este jueves por la muerte del pequeño Gabriel Fernández, que se registró en mayo de 2013.

El caso de tortura en contra de Gabriel, en su casa de Los Ángeles, fue calificado por las autoridades como uno de los peores que se ha visto en los últimos 20 años.

Durante meses, la pareja torturó al niño dentro de la casa familiar. Lo encerraban en un armario, lo golpeaban con bates, le disparaban con una pistola de aire comprimido, e incluso lo obligaban a comer sus propias heces.

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Gabriel no aguantó más, su pequeño cuerpo sucumbió y fue hospitalizado el 23 de mayo de 2013, después de que dejó de respirar. Él murió dos días después, tras ocho meses de sufrir los crueles abusos.

Los médicos que lo atendieron quedaron impactados al ver su cuerpo, los terribles hematomas, balines alojados en su pulmón e ingle y una grave fractura en el cráneo.

George Lomelí, el juez del Tribunal Superior de Los Ángeles, describió el caso como uno de los peores que había visto en 20 años.

“En mis casi 20 años en este tribunal, este caso es sin duda el caso más agravado y atroz que este tribunal haya presenciado”, destacó el juez.

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Está más allá de lo animal porque los animales saben cómo cuidar a sus crías”, lamentó Lomelí.

Antes de escuchar su sentencia, Aguirre y Fernández se sentaron en la misma mesa de acusados, pero sin mirarse durante la audiencia.

Los fiscales contaron cómo obligaron a Gabriel a dormir con los ojos vendados en un armario. También lo forzaron a alimentarse con heces, mordían su cuerpo y lo quemaban con cigarrillos.

“Solo puedo desear… que a la mitad de la noche te despiertes y pienses en las heridas que provocaste en este pobre joven, este pobre niño de 7 años, y que te tortura”, sentenció el juez.

Desde que el juicio inició, la fiscalía destacó que el único motivo de Aguirre para torturar al niño es porque pensaba que era gay. Ambos llevaron a cabo el abuso sistemático, pero él fue el que llevó a cabo las vejaciones más violentas.

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En una declaración preparada, la madre del niño le dijo a la corte: “Todos los días me gustaría tomar mejores decisiones. Ojalá pudiera haber salvado a Gabriel”.

Pero durante ocho meses no solo permitió y participó en el abuso, sino que no buscó ayuda médica para Gabriel, contrario a eso pensaba en cómo ocultar el maltrato.

Al tiempo en que lo torturaban, se preocuparon por ocultar las huellas del abuso y lo metían en una tina con hielo pensando en que eso ayudaría a disimular los hematomas.







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