Escuelas católicas, otra víctima de la pandemia

Las inscripciones cayeron un 6.4% al inicio del presente año escolar, el descenso más pronunciado en un año

(NOTICIAS YA).- Las escuelas católicas en el país atraviesan por una crisis provocada por la pandemia: algunas familias ya no pueden pagar la colegiatura mientras que la Iglesia carece de fondos adicionales para compensar por la falta de ingresos.

De acuerdo con un reporte del Wall Street Journal, las inscripciones en las escuelas católicas cayeron un 6.4% al inicio del presente año escolar, el descenso más pronunciado en un año desde que la National Catholic Educational Association (NCEA) lleva un registro.

La misma asociación indica que al menos 209 escuelas católicas entre alrededor de 6 mil que hay en el país han cerrado sus puertas en el último año, y se esperan más cierres este verano.

Incluso, destaca WSJ, algunos planteles han recurrido a la plataforma GoFundMe para poder permanecer abiertas.

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Según datos de la NCEA, incluso antes de la pandemia, unas 100 escuelas católicas cerraban cada año. Las inscripciones han ido a la baja por décadas, pero la crisis de salud exacerbó algunos de los problemas que estas instituciones ya enfrentaban.

Por ejemplo, ha habido un descenso en el porcentaje de la población que se identifica como católica, mientras que otros tipos de instituciones y la educación en casa ahora atraen a las familias que en algún momento recurrieron a las escuelas católicas para educar a sus hijos.

La colegiatura en estas instituciones es más económica que la de otras escuelas privadas, pero ha aumentado a unos 4 mil 800 dólares en primaria y hasta 10 mil en preparatoria. Las escuelas católicas atienden principalmente a familias de bajos recursos en áreas urbanas, y los costos simplemente se volvieron imposibles a raíz de la pandemia.

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En Boston, por ejemplo, cerraron 11 escuelas católicas de 111 que hay en la localidad. El superintendente de la Arquidiócesis, Tom Carroll, explicó que cuando las escuelas atravesaban por dificultades, el organismo podía ayudarlas.

Esto, sin embargo, fue imposible durante la pandemia, ya que se cancelaron los servicios presenciales y se desplomaron los donativos. “Debido a que todas las entidades de la Iglesia Católica estaban bajo un estrés extraordinario al mismo tiempo, nadie podía ayudar a nadie”, lamentó.

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Debido a que muchas familias se rehusaron a pagar colegiaturas por clases remotas, algunas escuelas católicas reanudaron las clases presenciales antes que las escuelas públicas. Lo anterior impulsó las inscripciones un 1.6% desde septiembre pasado, aunque no es suficiente para compensar por las bajas registradas desde el inicio del año escolar.

Citando diversas fuentes, el reporte del Wall Street Journal también atribuye el descenso en las inscripciones a un menor involucramiento de la comunidad con la Iglesia Católica y a la oposición de la misma al aborto y al matrimonio igualitario.

Por otra parte, los católicos más devotos estarían educando a sus hijos en casa al supuestamente percibir que algunas escuelas religiosas no se concentran lo suficiente en la fe.

 

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