¿Estás enamorado o solo tienes muchas sustancias químicas en tu cerebro?
Foto de Rodrigo Souza en Pexels
¿Estás enamorado o solo tienes muchas sustancias químicas en tu cerebro?
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¿Estás enamorado o solo tienes muchas sustancias químicas en tu cerebro?

Enamorarse es estar “drogado” con el amor, aseguran.

(NOTICIAS YA).-El amor comienza con los químicos que saltan entre las neuronas en tu cerebro, entonces, ¿por qué pensamos que está en nuestros corazones?

Lo llamamos “enamorarse”, como si no tuviéramos control sobre cómo nos derrumbamos en ese estado soñador de felicidad emocional.

Pero esos sentimientos dulcemente cálidos que conectamos con nuestro corazón son en realidad sustancias químicas y hormonas que inundan nuestro cerebro, según la publicación de CNN.

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Entonces, ¿estás enamorado o solo tienes muchas sustancias químicas en tu cerebro? Citando al medio de noticias, esto dice la ciencia:

1. Comienza con un flechazo. Esa primera chispa de atracción enciende una región enterrada en el interior del cerebro llamada área tegmental ventral, o VTA. Al reconocer una posible recompensa en desarrollo, el VTA comienza a producir una sustancia química llamada dopamina, a menudo llamada neurotransmisor “para sentirse bien”.

La dopamina también juega un papel en el movimiento, la motivación, el enfoque mental, la psicosis e incluso la producción de leche materna.

Pero es mejor conocido por su papel protagonista en la adicción y el romance.

Saltando de neurona en neurona, la dopamina recorre una antigua avenida llamada vía mesolímbica, preparando al cerebro para que preste atención y reaccione a las recompensas esperadas de: alimentos, drogas, abrazos, sexo u otras acciones igualmente agradables.

Un salto, un salto y una neurona saltan es el núcleo accumbens, una estructura redonda y plana que funciona como el centro de control de estímulo para el cerebro. Acelera la producción de dopamina, inundando su cerebro con sentimientos mejorados de dicha, euforia y deseo.

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2. ¿A dónde va esto? Niveles crecientes de dopamina = euforia y deseo = mayor atracción por el objeto de tu afecto.

Estás “drogado” con el amor, así como un drogadicto está “drogado” con la cocaína, y vas a querer más y más.

¿Nos atrevemos a decir que eres adicto? Durante esta creciente obsesión, el cerebro envía una señal a su glándula suprarrenal, que fabrica adrenalina y norepinefrina, los químicos que preparan a su cuerpo para “luchar” o decidir “volar”.

Seguro pensaste que era tu amor lo que te hacía temblar, perder el apetito y tener palmas sudorosas, sin mencionar ese golpeteo de tu corazón.

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3. ¿Alguna vez te has preguntado por qué tu nuevo amor no puede hacer nada malo (al menos al principio)? Es por que pierdes tu juicio.

Sí, eso es todo químico también.

Primero, el cerebro sobre el amor desactiva la amígdala, que controla la percepción del miedo, la ira y la tristeza.

No es de extrañar que nos sintamos seguros con nuestro ser querido.

Al mismo tiempo, el cerebro amortigua la capacidad de nuestra corteza media y frontal para usar la lógica, criticar o pensar con claridad. Literalmente suspendemos nuestra capacidad de analizar y juzgar el objeto de nuestro afecto.

“El amor no mira con los ojos, sino con la mente, y por eso Cupido alado está pintado a ciegas”, William Shakespeare en “El sueño de una noche de verano”.

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4. Entonces tu cerebro quiere aparearse. Nuestros cuerpos están evolutivamente conectados para salvar nuestra especie. De modo que, por supuesto, nos quedaremos con alguien el tiempo suficiente para procrear.

Lo que nos lleva al siguiente nivel de tu cerebro sobre el amor: el apego.

Todas estas cosas de las que hemos estado hablando, como la adrenalina y la dopamina, son subidas rápidas, diseñadas para interesarnos.

El cerebro sella el trato liberando oxitocina, a menudo llamada “la hormona del amor”, producida en el hipotálamo y secretado por la glándula pituitaria durante los momentos de intimidad como abrazos, lactancia y orgasmos. 

Así que abrazar, besar y hacer el amor son cosas que puedes seguir haciendo para mantener tu cerebro en el amor.

Los estudios demuestran que la oxitocina fortalece los lazos sociales en los mamíferos, y las actividades íntimas que desencadenan su liberación ayudan a las parejas a crear fuertes lazos, señaló la fuente.

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