Durante su más reciente congreso celebrado en Canadá, la FIFA aprobó una nueva regla: los futbolistas que se cubran la boca durante un acto de confrontación pueden ser sancionados con tarjeta roja. La normativa fue aprobada por la Junta Internacional de Fútbol, IFAB por sus siglas en inglés.
No es una regla sacada de la galera. Tiene su origen en un episodio que dio la vuelta al mundo esta temporada: el que protagonizó el delantero del Benfica Gianluca Prestianni durante una discusión con Vinícius Jr. durante un partido de la Champions League. El caso todavía resuena.
El brasileño, que había marcado un gol segundos antes y había festejado desmedidamente frente a la afición del equipo portugués, tuvo un entredicho con el argentino antes de que el juego se reanudara. Prestianni le dijo algo tapándose la boca con la camiseta y el del Real Madrid fue corriendo hacia el árbitro al grito de “me dijo mono”, amenazando incluso con irse del campo. Lo que dijo el argentino nunca se pudo comprobar, puesto que los micrófonos del campo de juego no lo captaron y la boca estaba bajo su camiseta.
A Prestianni no se le expulsó en ese momento, pero la acusación sí llevo a que la UEFA abriera una carpeta de investigación, lo suspendiera provisoriamente y, tras escuchar a todas las partes, lo suspendiera por dichos homofóbicos. Pero como el hecho de que tuviera la boca tapada generó un ida y vuelta incansable entre lo que unos y otros dicen que dijo el del Benfica, la nueva regla busca cortar el problema de raíz: nadie se tapa la boca.
Que un futbolista motive a un cambio en las reglas no es algo tan novedoso, y ya ha sucedido en otras oportunidades.
El exfutbolista Jean-Marc Bosman emprendió una pelea legal que derivó en la creación del agente libre en el mercado de fichajes del fútbol. Esto permitió que los jugadores que finalizaban contrato y no querían renovar con su club tuvieran la libertad de negociar con el equipo de su conveniencia.
Además, este precedente eliminó las plazas de jugadores extranjeros para todos los futbolistas europeos, que pasaron a considerarse comunitarios siempre y cuando se cambiaran a un equipo perteneciente a la Unión Europea.
A finales de la década de los ochenta y principios de los noventa, la FIFA se dio cuenta de que los porteros perdían mucho tiempo con el balón en las manos tras recibir pases retrasados de sus compañeros de campo.
Ante estas acciones que le cortaban fluidez al juego, el máximo organismo rector del fútbol mundial prohibió que los porteros pudieran tomar el esférico con las manos luego de recibir un pase retrasado con los pies de sus compañeros. Lo que sí está permitido es que los jugadores de campo den pases retrasados con la cabeza, pecho u hombros para que los porteros puedan tomar la pelota con las manos.
El brasileño Neymar es un genio del fútbol, y dentro de sus muchas habilidades está la recordada maniobra de congelarse un segundo sin llegar a detenerse por completo durante su trayecto para rematar un penal. Todo esto con el fin de generar un movimiento prematuro en el portero que facilite la anotación.
La FIFA prohibió esta técnica por primera vez para la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010. A partir de ese momento, los pateadores de penales pueden hacer fintas para engañar a los porteros durante su trayectoria para tirar la infracción, pero ya no se pueden detener por completo.
Una de las reglas más nuevas. Son muy recordados los movimientos cómicos o provocativos del portero Jerzy Dudek y Emiliano Martínez durante las tandas de penales de la final de la UEFA Champions League 2005 y, más recientemente, la Copa del Mundo de Qatar 2022, con el fin de distraer y sacar de concentración a sus rivales.
El caso del arquero argentino, recordado también por la tanda de penales con Colombia en la Copa América 2021, llevó a que la FIFA prohibiera ese tipo de comportamientos.
Una de las más extrañas. Diego Forlan se quitó la camiseta para celebrar un gol que anotó con el Manchester United en un partido de Premier League en 2002. Hasta allí todo normal. Lo raro fue que el árbitro reanudó el partido y el uruguayo siguió jugando unos segundos sin la camiseta puesta.
A partir de ese momento la FIFA tomó nota y decidió que los árbitros muestren tarjeta amarilla a todos esos futbolistas que se quitan la playera.
The-CNN-Wire
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