Nuevo presidente de la Fed, misma realidad: es improbable que recorten pronto las tasas de interés incluso si asume Warsh

Kevin Warsh, el candidato elegido por el presidente Donald Trump para dirigir la Reserva Federal, se encuentra ahora firmemente encaminado a asumir una de las posiciones más poderosas de la economía mundial, y podría impulsar una agenda que se alinee con el deseo de Trump de mantener tasas de interés más bajas.

Aun así, incluso con Warsh al mando, no será fácil lograr una reducción significativa de las tasas de interés, algo que el presidente ha dejado claro que desea, llegando incluso a bromear con que demandaría a Warsh si este no recorta las tasas.

Sin embargo, los funcionarios de la Reserva Federal suelen reducir los costos de endeudamiento únicamente si la inflación se está desacelerando, si el desempleo está aumentando (y corre el riesgo de seguir subiendo) o si se da una combinación de ambos factores, y ninguna de estas situaciones está ocurriendo actualmente. Esto significa que, en este momento, existen cuatro obstáculos que se interponen en el camino hacia un recorte de tasas:

  • Los precios de la energía se mantienen elevados por la guerra de Estados Unidos e Israel con Irán.
  • El gasto de los consumidores ha sido sólido, tal como evidencian los robustos resultados financieros de las empresas estadounidenses durante los primeros tres meses del año.
  • El mercado laboral estadounidense sigue siendo débil, aunque parece haberse estabilizado.
  • El presidente de la Reserva Federal no posee autoridad unilateral sobre las decisiones relativas a las tasas de interés que toma el banco central de Estados Unidos.

Si bien el conflicto con Irán ha impulsado al alza la inflación, la economía estadounidense está demostrando una resiliencia sorprendente. Esto permite a los funcionarios de la Reserva Federal actuar con prudencia, manteniéndose a la expectativa para observar cómo se desarrollan los acontecimientos antes de tomar la decisión de subir o bajar las tasas, tal como han expresado varios de ellos en discursos públicos recientes.

La Comisión Bancaria del Senado, encargada de ratificar a los candidatos propuestos para la Reserva Federal, tiene previsto votar la nominación de Warsh en la mañana del miércoles. De ser confirmado para ocupar la presidencia de la Reserva Federal, Warsh ejercería una influencia inmensa, controlando la agenda de cada una de las reuniones del organismo. No obstante, seguiría siendo tan solo un voto dentro del comité de 12 miembros encargado de fijar las tasas de interés de la Reserva Federal, que toma sus decisiones por consenso.

“Warsh se encuentra en la desafortunada posición —ajena por completo a su voluntad— de ser, probablemente, el presidente de la Reserva Federal con menor influencia en mucho tiempo”, declaró a CNN Christopher Hodge, economista jefe para Estados Unidos en Natixis CIB. “Le resultará sumamente difícil convencer a los demás miembros del [comité de fijación de tasas de la Reserva Federal] de que recorten las tasas con rapidez”.

Las cifras más recientes sobre la inflación y los precios de la energía dificultan que cualquier funcionario de la Reserva Federal justifique una bajada de las tasas de interés antes del otoño boreal.

El Índice de Precios al Consumidor subió en marzo a su ritmo mensual más rápido desde 2022, elevando la tasa anual al 3,3 %, el nivel más alto en más de dos años. Este aumento fue impulsado en gran medida por los precios de la gasolina, que se dispararon un récord del 21,2 % durante el mes. El objetivo general de inflación anual de la Reserva Federal es del 2 %.

Los precios mundiales del petróleo continúan rondando los US$ 100 por barril mientras persiste el enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán. Esto mantiene elevados los precios de la gasolina, que están en un promedio nacional por encima de los US$ 4 por galón.

El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, y varios otros funcionarios del organismo han afirmado que cualquier inflación derivada de la guerra será probablemente temporal y remitirá hacia finales de año. Sin embargo, cuanto más tarde la administración Trump en negociar un acuerdo para poner fin al conflicto en Medio Oriente —que ya dura varias semanas—, más tardará la Reserva Federal en volver a bajar las tasas de interés, incluso si Warsh asumiera el cargo tan pronto como el próximo mes.

“Para este año, no consideramos que el nombramiento de un nuevo presidente vaya a alterar el resultado” de dos recortes de tasas, escribieron economistas de Morgan Stanley en un análisis publicado el lunes. “Los riesgos inflacionarios son los que predominan”.

El presidente de la Reserva Federal de Chicago, Austan Goolsbee, señaló en un discurso a principios de este mes que también existe la posibilidad de que la Reserva Federal no recorte las tasas hasta el año 2027.

Una economía debilitada y en riesgo de deterioro suele ser, en ocasiones, motivo suficiente para que la Reserva Federal baje las tasas de interés. Pero ese no es el caso, al menos por ahora.

Aproximadamente un tercio de las empresas del índice S&P 500 han presentado sus resultados de ganancias correspondientes al primer trimestre, y la gran mayoría (84%) ha superado las expectativas de los analistas, según datos de FactSet. Los resultados de ganancias del segundo trimestre servirán como un indicador más preciso del desempeño de las empresas estadounidenses durante la guerra con Irán. Es posible que esas cifras también resulten positivas, y ello por una razón fundamental: el gasto de los consumidores —columna vertebral de la economía estadounidense— ha mostrado una gran solidez durante esta primavera, según los datos más recientes, a pesar de que los ciudadanos estadounidenses se sienten inusualmente pesimistas respecto a la situación económica. Las ventas minoristas aumentaron en la mayoría de las categorías durante el mes de marzo, según datos del Departamento de Comercio publicados la semana pasada. Excluyendo los repuntes de precios en las gasolineras, las ventas minoristas crecieron un 0,6 % en marzo con respecto al mes anterior, lo que representa un ligero descenso frente al 0,7 % registrado en febrero.

“Las actividades fundamentales de la economía continúan avanzando, incluso en medio de toda la incertidumbre”, afirmó Brian Moynihan, director ejecutivo de Bank of America, durante una conferencia sobre resultados celebrada a principios de este mes.

Durante el último año, el crecimiento del empleo en Estados Unidos ha sido anémico, ya que las empresas postergaron sus planes de contratación, sintiéndose paralizadas por los cambios sísmicos en la política económica, incluidos los nuevos y drásticos aranceles impuestos por Trump a todos los socios comerciales a nivel mundial.

La guerra con Irán se ha convertido en otra fuente más de incertidumbre que ha hecho que las empresas se detengan a reflexionar. Sin embargo, nada de lo ocurrido desde que Trump inició su segundo mandato —incluida la guerra con Irán— ha provocado un repunte en los despidos. Las nuevas solicitudes de beneficios por desempleo aumentaron en 6.000 durante la semana que finalizó el 18 de abril, alcanzando las 214.000, una cifra que se sitúa firmemente dentro de un rango históricamente bajo. La tasa nacional de desempleo ha ascendido gradualmente en los últimos años, pero se mantiene baja: un 4,3 % a fecha de marzo.

Y es posible que los peores días del mercado laboral hayan quedado ya atrás, según un análisis publicado la semana pasada por Oxford Economics.

“El mercado laboral estadounidense ha entrado en un equilibrio único en la era pospandémica”, afirmó Henry Wu, codirector de estrategia de bonos de EE.UU. en Alpine Macro, una empresa de Oxford Economics. “Es posible que el mercado laboral se encuentre en una fase de repunte”, señaló.

Si bien a Warsh podría resultarle difícil justificar más de uno o dos recortes de las tasas de interés este año, es probable que su liderazgo marque el comienzo de una nueva era en la Reserva Federal.

Durante su audiencia de confirmación la semana pasada, el candidato a la Fed abogó por un “cambio de régimen” en el banco central en caso de ser confirmado en el cargo, que incluiría, potencialmente, reducir el número de reuniones de política monetaria anuales e introducir un nuevo “marco” de referencia para la inflación.

Desde la década de 1980, la Fed se ha reunido ocho veces al año para fijar las tasas de interés, aunque la ley solo le exige reunirse trimestralmente. Warsh comentó a los legisladores que cuatro reuniones al año “no son suficientes”, pero no se comprometió a mantener la tradición de celebrar ocho reuniones anuales. No está claro si Warsh necesitaría el respaldo de otros funcionarios de la Fed para llevar a cabo una reducción en el número de reuniones. Warsh también reiteró su crítica de larga data de que los banqueros centrales se comunican con demasiada frecuencia, sugiriendo que podría considerar prescindir de las conferencias de prensa posteriores a las reuniones —que se volvieron habituales tras cada reunión de la Fed desde la presidencia de Ben Bernanke—. No obstante, afirmó que cada vez que se dirija a los periodistas “sería imperativo escuchar lo que los reporteros del momento tuvieran en mente”.

The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.

Lo más visto

El organismo de control interno del Departamento de Justicia investigará el manejo de los archivos de Epstein,
Un escalador dejó morir a su novia en la montaña más alta de Austria. Ahora, surgen otros relatos de "divorcio alpino",
"Te vamos a sacar de aquí". Luego de 13 días atrapado, así fue el rescate de un minero en Sinaloa,
El arresto del esposo de una mujer estadounidense desaparecida en las Bahamas pone su versión bajo escrutinio,
¿Un acuerdo o un espejismo? El cese del fuego de Trump con Irán choca con el caos sobre el terreno,

Síguenos en Instagram