Mientras la guerra en Irán entra en su novena semana sin que se vislumbre un final claro, el tráfico marítimo en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz se ha visto completamente transformado, perturbando gravemente los mercados mundiales y las cadenas de suministro de petróleo, gas natural, fertilizantes y otros productos esenciales.
Antes de que Estados Unidos e Israel lanzaran sus ataques contra Irán a finales de febrero, unos 3.000 buques solían transitar mensualmente por el estrecho de Ormuz, según Lloyd’s List Intelligence.
Los petroleros que lo atravesaban transportaban aproximadamente 15 millones de barriles diarios de crudo y otros productos derivados del petróleo, de acuerdo con datos de la firma de análisis Kpler, lo que representa alrededor de una quinta parte del comercio mundial de petróleo.
Kpler recoge que desde que comenzó la guerra, el tráfico se ha reducido drásticamente, registrándose tan solo 154 embarcaciones que cruzaron la vía en todo el mes de marzo.
“La disrupción es rápida y sin precedentes”, afirmó Dimitris Ampatzidis, gerente de riesgos marítimos y cumplimiento normativo en Kpler.
En general, el tráfico a través del estrecho de Ormuz en los últimos dos meses ha sido aproximadamente el 5 % del promedio anterior a la guerra, lo que ha provocado escasez de productos refinados, especialmente en Asia.
A pesar de las graves interrupciones, un pequeño número de barcos sigue entrando y saliendo del golfo Pérsico a través del estrecho.
Sin embargo, los expertos afirman que salen más buques de los que entran, lo que indica que las navieras están mitigando los riesgos evitando por completo la zona y redistribuyendo los flujos.
“Todavía hay más de 800 embarcaciones en el golfo, pero ‘varadas’ no es el término adecuado para todas ellas”, declaró Ampatzidis a CNN en un correo electrónico. “Muchas embarcaciones regionales, en particular las de operadores iraníes y del golfo, siguen operando con normalidad en sus rutas locales”.
El estrecho tiene aproximadamente unos 40 km de ancho en su punto más angosto, lo que crea un punto de estrangulamiento que Irán ha podido explotar al ejercer un mayor control sobre el transporte marítimo mundial y amenazar a los buques sin necesidad de patrullar una gran área.
Tras el alto el fuego acordado el 8 de abril, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, declaró inicialmente que el paso seguro por el estrecho de Ormuz sería posible mediante la coordinación con las autoridades iraníes.
Sin embargo, al día siguiente, la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) afirmó que el tráfico a través del estrecho se había interrumpido de nuevo, tras lo que calificó como una violación del alto el fuego israelí en el Líbano.
La Guardia Revolucionaria publicó un mapa que muestra lo que denominó “rutas alternativas de tránsito” a través del estrecho de Ormuz, que canalizan el tráfico marítimo por aguas territoriales iraníes y más allá de la isla de Larak, lo que permite a la armada y las autoridades portuarias iraníes realizar controles.
La Guardia Revolucionaria también delimitó una supuesta “zona de peligro” en la parte del estrecho que anteriormente constituía el principal corredor marítimo de la Organización Marítima Internacional (OMI).
“La ruta oficial de la OMI ha sido abandonada casi por completo. En su lugar, la mayoría de los buques utilizan ahora una ruta a lo largo de la costa iraní”, declaró Ampatzidis. “Al mismo tiempo, una parte importante del tráfico sigue siendo “oscura”, lo que significa que los buques operan fuera de cualquier corredor verificable”.
Mientras tanto, los medios estatales iraníes han informado sobre los planes del país de seguir cobrando tasas de tránsito a algunos barcos que intentan pasar, lo que hace que sea lucrativo para Irán intentar mantener el control de la vía marítima.
En respuesta a las acciones de Irán, Estados Unidos anunció el 13 de abril un bloqueo a los buques que entran o salen de los puertos y zonas costeras iraníes.
Según el Comando Central de Estados Unidos, desde que comenzó el bloqueo las fuerzas estadounidenses han obligado a al menos 38 embarcaciones a dar la vuelta o regresar a un puerto iraní.
Sin embargo, los últimos datos sobre transporte marítimo muestran que la mayoría de los buques que han transitado por el estrecho de Ormuz en los últimos días han seguido la ruta designada por las autoridades iraníes, y aproximadamente la mitad de ellos cargaron sus mercancías en puertos iraníes desafiando el bloqueo estadounidense.
Los puertos iraníes no suelen ser los más transitados del golfo Pérsico, y los de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos generalmente registran un tráfico mucho mayor. Sin embargo, estos países y otros aliados del golfo se han visto obligados a reducir la producción debido a las interrupciones en el transporte marítimo y las amenazas de Irán.
Los países importadores, sobre todo en Asia, también están sufriendo las consecuencias de la escasez de combustible.
“Japón y Corea del Sur eran grandes importadores de crudo saudí y de Medio Oriente. Y, si observamos el resto de Asia —excluyendo a China—, podemos ver el gran impacto y la pérdida en términos de importaciones”, declaró Ioannis Papadimitriou, analista principal de fletes de la empresa de datos Vortexa.
Papadimitriou señaló que toda la industria naviera está tratando de impulsar las exportaciones desde regiones alternativas para mantener el flujo de petróleo y, lo que es crucial, para conservar los puestos de trabajo.
“Si la situación se prolonga, veremos una pérdida de barriles que no se podrá reponer”, añadió el analista de Vortexa. “Ahí es donde podríamos ver la verdadera pérdida de cargamentos, lo que afectaría gravemente al sector naviero y provocaría una caída de las tarifas de flete”.
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