En la madrugada del 3 de enero, tras la incursión de tropas estadounidenses en Caracas, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, fue de los primeros en reportar la situación que estaba ocurriendo en el vecino país. “En este momento bombardean Caracas. Alerta a todo el mundo han atacado a Venezuela Bombardean con misiles. Debe reunirse la OEA y la ONU de inmediato”, dijo el mandatario colombiano a las 2 y 5 de la madrugada, hora local, en su cuenta oficial en la red social X.
Y desde entonces comenzó el cruce de mensajes entre Petro y el presidente Donald Trump, quien en la conferencia de prensa en donde anunció la captura de Nicolás Maduro hizo referencia al presidente de Colombia. “Me apego a mi primera declaración: está produciendo cocaína y la está mandando a Estados Unidos. Entonces será mejor que se cuide el trasero”, manifestó Trump ante los periodistas el 3 de enero.
El cruce de fuertes señalamientos, que iniciaron hace un año, ha ido en una espiral de crecimiento que empieza a preocupar a muchos en Colombia. “Para protegr los intereses de Colombia debe primar la prudencia y la diplomacia”, dijo este lunes a medios locales de comunicación Sergio Fajardo, el candidato presidencial por el partido Compromiso Ciudadano.
“Quién gobierna en Colombia lo decidimos los colombianos. El presidente Gustavo Petro ganó unas elecciones libres y tiene un mandato constitucional. Este año decidiremos en las urnas qué rumbo y a cargo de qué liderazgo avanza Colombia. Sostener dictablandas y atacar democracias es una acción política absurda e inaceptable de Estados Unidos para Colombia, Venezuela y Latinoamérica”, manifestó en su cuenta en X la ex alcaldesa de Bogotá y precandidata presidencial por el partido Alianza Verde, Claudia López.
En las últimas horas ha escalado aún más la confrontación entre Petro y Trump. El lunes por la noche el presidente de los Estados Unidos se refirió nuevamente a su homólogo colombiano a bordo de Air Force One. Dijo que “le suena bien” una operación militar en Colombia. “Colombia está gobernada por un hombre enfermo, que le gusta hacer cocaína y venderla a Estados Unidos, pero no va a seguir por mucho más tiempo, déjenme decirles”, manifestó Trump a los periodistas que le preguntaron sobre Petro.
El mandatario colombiano no tardó en responder a este pronunciamiento en su cuenta en X, en donde habitualmente fija sus posturas.
“Si ustedes bombardean uno solo de estos grupos sin inteligencia suficiente, matarán muchos niños. Si bombardean campesinos se volverán miles de guerrilleros en las montañas. Y si detienen al presidente que buena parte de mi pueblo quiere y respeta, desataran al jaguar popular”, manifestó Petro.
Jaime Arango, analista político y ex asesor de seguridad nacional durante el gobierno de Iván Duque, le dijo a CNN que la situación se plantea como extremadamente grave. “Petro no puede seguir provocando a Estados Unidos. Pero lo hace buscando réditos políticos con miras a buscar apoyo popular atizando un falso nacionalismo de cara a las elecciones presidenciales de este año. Con el antecedente de la acción militar de Trump en Venezuela sabemos que no está jugando. Y, de darse alguna intervención en Colombia las consecuencias son impredecibles y muy graves”, dijo Arango.
Varios sectores políticos de izquierda han pedido prudencia y mesura en este enfrentamiento. Voceros de la oposición afirman que el mandatario colombiano está jugando con candela. “EE.UU. no bombardeó una capital suramericana; bombardeó las bases militares y los activos estratégicos que un tirano usaba para tener a Venezuela secuestrada. Y así abrió una oportunidad para una Venezuela libre. Es tal vez esta misma lógica perversa de Gustavo Petro la que le impide hacer uso eficaz de la fuerza del estado para liberar a las poblaciones colombianas atacadas y bombardeadas por los grupos armados con los que solo negocia”, dijo en su cuenta en X Paloma Valencia, candidata presidencial por el partido de oposición Centro Democrático.
Mafe Carrascal, congresista por el partido de gobierno Pacto Histórico sostiene que esta esta es una prueba de fuego para toda la clase política en Colombia, en un año en que se elige a los nuevos integrantes del Congreso de la República y al reemplazo de Gustavo Petro, que deberá entregar el poder el 7 de agosto.
“No es la primera vez que Trump amenaza con agredir militarmente nuestro país. Esta nueva agresión no ocurre en el vacío: la oposición viajó a Estados Unidos para difamar al presidente y a la democracia colombiana, en un patético intento de compensar su falta de proyecto, de astucia política y de respaldo popular. Ahora Trump ratifica esas amenazas, pero después de bombardear a un país hermano, y de declarar su intención de administrarlo y de apropiarse colonialmente de sus recursos naturales”, argumentó Carrascal en redes sociales.
Petro, quien fue parte de la desmovilizada guerrilla del M-19, ha subido el tono de las declaraciones y ha dicho que estaría incluso dispuesto a volver a las armas en caso de una agresión de los Estados Unidos. “Aunque no he sido militar sé de la guerra y la clandestinidad. Juré no tocar una arma más desde el Pacto de paz de 1989, pero por la Patria tomaré de nuevo las armas que no quiero”, dijo el mandatario en un mensaje en su cuenta oficial en X este lunes.
En el último año las relaciones entre Colombia y Estados Unidos, tradicionalmente consideradas como una de las alianzas más sólidas de América Latina, pasaron por una de sus peores crisis en más de 200 años. Lo que comenzó como un roce político sobre deportaciones y políticas migratorias escaló hasta intercambios públicos de acusaciones de narcotráfico, sanciones personales, ruptura de canales diplomáticos y amenazas de intervención militar.
La primera tensión ocurrió poco después del inicio del segundo mandato de Donald Trump en enero de 2025. El presidente Petro se negó a permitir el aterrizaje de dos aviones militares estadounidenses que transportaban deportados colombianos, argumentando que los connacionales deberían ser tratados con dignidad y no como criminales.
Trump respondió con amenazas de aranceles de hasta 50 % a las exportaciones colombianas y sanciones a funcionarios del gobierno colombiano. Aunque los vuelos finalmente se coordinaron y la crisis se enfrió temporalmente, la confianza mutua quedó fracturada. A todo esto, siguió la descertificación condicionada a Colombia por los resultados en la lucha contra las drogas y la inclusión del presidente Petro, miembros de su familia y de su gabinete en la lista de sancionados de la OFAC.
Ahora la captura de Maduro ha exacerbado los ánimos entre Bogotá y Washington por las posturas de Petro contra una intervención militar en Venezuela y las recriminaciones de Trump por lo que considera escasos resultados del país en la lucha contra las drogas.
La disputa está llegando a un punto especialmente peligroso y varios sectores políticos, académicos y de opinión piden que prime la diplomacia frente a las declaraciones acaloradas de lado y lado.
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