Los incendios en Los Angeles trastornaron la vida de muchos residentes. Un año después, la comunidad sigue en pie

El suelo reseco crujía bajo las botas de Jessica Rogers mientras cruzaba el terreno vacío con vista al Stadium By the Sea de Palisades. Apuntó la manguera hacia un grupo de arbustos frondosos que crecía al pie de un árbol ennegrecido.

La casa que antes se alzaba en ese terreno fue consumida por el calor mortal del Incendio de Palisades, dejando solo metal retorcido y vidrios rotos. Pero meses de riego diario han ayudado a Rogers a bajarse de una montaña rusa emocional recurrente y pisar tierra firme, a medida que las raíces ocultas bajo el suelo devastado por el fuego han brotado y dado nueva vida.

Hace un año, el incendio de Palisades y el incendio de Eaton arrasaron vecindarios enteros de Los Ángeles, cambiando para siempre la vida de los angelinos dentro y fuera de las zonas de fuego. Los incendios se sitúan como dos de los tres más destructivos en la historia de California, matando al menos a 31 personas, arrasando más de 16.000 estructuras y dejando a miles de residentes buscando entre las ruinas.

Muchos residentes de las zonas afectadas hablan de la ira, frustración y agotamiento constantes mientras luchan para sobrellevar el modo en que los incendios han trastornado sus vidas. Pero también han demostrado una resiliencia increíble que brilla más que su dolor y la fe de que sus esfuerzos de reconstrucción pueden ayudar a restaurar las comunidades que aman.

“Me cuesta no estar allí”, dijo Rogers. “Voy todos los días, pase lo que pase, porque es importante estar ahí. Es importante traer vida a la comunidad”.

Al otro lado del condado, en Altadena, Brandon Jay emprendió su propio esfuerzo para restaurar la vida, fundando una organización que ayuda a las familias afectadas por el fuego a reemplazar los instrumentos musicales que perdieron en la destrucción.

“La magnitud de esto es simplemente una locura”, dijo Jay, quien perdió la mayoría de los instrumentos de su familia cuando se quemó su casa e Altadena. “No creo que la gente comprenda del todo si no está aquí”.

Tan desorientadora y difícil como ha sido su experiencia, su vínculo con la comunidad ha sido un salvavidas. “Todos compartimos esta experiencia traumática, así que hay un poco de conexión ahí”, dijo.

El último año ha puesto a prueba la resiliencia de dos comunidades en Los Ángeles, que a pesar de las dificultades continúan mostrando su apoyo hacia sus vecinos. Pero las cicatrices permanecen.

Kim Ferrier se apresuró a escapar con su familia mientras el incendio de Palisades se acercaba cada vez más a su hogar. Las calles parecían “una ciudad fantasma”.

“Nos quedamos hasta las seis, y no había nadie luchando. Era tan desesperante”, dijo la residente de 25 años. La soledad del momento la ha marcado: “Es la falta de respuesta, quedar abandonados, estar indefensos, que cada quien se valga por sí mismo en los Estados Unidos de América”.

El sentimiento de aislamiento que Ferrier experimentó ha perdurado para muchos residentes durante el último año mientras lidian con las dificultades cotidianas de regresar a casa.

Rogers, quien se desempeña como directora ejecutiva del Grupo de Recuperación a Largo Plazo de Palisades, señala una serie de obstáculos que ha visto que los residentes, especialmente muchos de los que no son adinerados, deben afrontar: problemas de seguros, costosos requisitos de permisos, abrumadoras deudas con tarjetas de crédito.

Muchas personas han quedado “arruinadas, desplazadas y sin forma de reconstruir”, dijo.

Rogers también ha recibido una lección intensiva sobre los problemas que aparecen tras un desastre. Poco después de que el fuego destruyera su casa y la propiedad de alquiler que administraba, descubrió que su seguro había cancelado la póliza contra incendios sin informarle.

Su identidad fue robada varios meses después, lo que la llevó a un proceso de seis meses para recuperarla, lo que también ha complicado su solicitud de un préstamo de la Administración de Pequeños Negocios. Esto la ha dejado sin una manera real de reconstruir su hogar.

Jay enfrenta problemas similares con la reconstrucción de la propiedad de su familia en Altadena. El último año ha estado lleno de formularios interminables que llenar, no solo para él, sino también para vecinos ancianos que no tienen a nadie más que los ayude.

“Hay tanto papeleo, tantos obstáculos que superar que no anticipé, y algunos son tan difíciles e innecesarios”, dijo Jay.

Aquellos que manejan daños por humo o casas parcialmente quemadas también enfrentan decisiones desgarradoras. La casa de Lauren Marks, ubicada junto al Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, sobrevivió al incendio pero quedó con considerables daños por humo.

La reparación requirió desechar objetos preciados como adornos navideños pasados de generación en generación y los juguetes favoritos de sus dos hijos porque temía que estuvieran “impregnados de plomo y arsénico”.

“Mi madre, que sí perdió su casa, me ha visto tomar decisiones y me dice: ‘No creo que yo hubiera podido tomar esa decisión. Me alegro de que ya no esté (la casa), así no tuve que hacer esto uno por uno’”, contó.

Algunas personas han decidido que la agitación y las dificultades económicas son demasiado difíciles de manejar a largo plazo, optando por irse por completo.

Judy Matthews, residente de Altadena desde la década de 1970 y presidenta de la Cámara de Comercio y Asociación Cívica de Altadena, ha visto a amigos de toda la vida tener que tomar esa decisión.

“No estoy perdiendo a mis amigos, pero estoy perdiendo la visibilidad de que estén en la comunidad”, dijo, describiendo los innumerables terrenos vacíos como “desgarradores”.

Marni Ivener Galef, cuya casa en Palisades sufrió daños por humo, ha ayudado a sus padres con la misma decisión después de que la casa que habitaron 45 años en Palisades se incendiara.

En lugar de reconstruir, sus padres se mudan a un condominio en otra parte de Los Ángeles. Aunque Ivener Galef dice que está agradecida de poder ayudar a minimizar el estrés de sus padres, aún desearía que fuera su casa y no la de ellos la que se hubiera quemado.

“Ellos guardaban todos los tesoros y todos los recuerdos de, ya sabes, décadas y décadas”, dijo.

Mientras miran hacia el futuro, muchos residentes dicen que encontrar justicia para quienes sufrieron los incendios de Palisades y Eaton es una tarea difícil y multifacética; una que debe estar fundamentada en las necesidades de la comunidad, enfocándose en quienes están luchando más.

Maryam Zar, fundadora y presidenta de la Coalición de Recuperación de Palisades, dijo que un plan de acción concreto es fundamental, incluyendo conversaciones regulares entre el Gobierno y los líderes comunitarios para construir confianza y que la gente pueda ver claramente el progreso realizado.

Rogers dijo que quiere ver al Gobierno local corregir injusticias, pero agregó que el camino a seguir se construirá trabajando juntos en vez de enfocarse en la ira y la frustración.

Aunque nadie sabe cómo será el próximo año, los residentes dicen que seguirán estando presentes unos para otros, cultivando la chispa especial de sus comunidades a partir de las personas dedicadas a mantenerlas vivas.

Esto fue evidente la noche del 6 de diciembre, cuando familias y espectadores vieron cómo se iluminaba Christmas Tree Lane de Altadena por el 105º año. Es un pequeño milagro que los cedros deodara de 135 años que bordean Santa Rosa Avenue todavía estén en pie, mientras los lotes vacíos rodean la calle.

Aunque no hay Christmas Tree Lane en Pacific Palisades, Ferrier trabajó para crear su propia versión. Compró decenas de árboles de Navidad plásticos en miniatura y comenzó a entregarlos a cualquiera que conociera para iluminar las calles que se han oscurecido con la partida de tantos residentes.

Actos pequeños similares durante el último año también han traído momentos de conexión comunitaria.

Kayla Roper, psicóloga escolar, vio tres casas en Altadena dentro de su familia dañadas o destruidas por el fuego. Incluso cuando tuvo que mudarse con familiares, dijo que los vecinos se han hecho presentes de maneras sorprendentes.

Antes de los incendios, la casa de Roper estaba decorada con recuerdos de sus viajes: pequeños barcos en una botella, arte local de lugares internacionales y una colección de cartas de seres queridos a lo largo de los años. Todo quedó destruido.

“Una de las cosas más tristes de perder mi casa fue perder todas las cartas y todos los recuerdos de viaje que había recogido”, dijo. Pero en un momento que realmente la conmovió, una maestra contactó a un grupo benéfico y consiguió que le enviaran una colección de 20 cartas, ayudándola a sentir que incluso las pasiones más pequeñas podían reconstruirse.

Una de las primeras de las 1.200 familias que recibió ayuda de la organización de Jay obtuvo un cuenco tibetano y algunos discos después de perder varios instrumentos musicales. La madre le dijo a Jay que, una vez que llegaron los objetos, la familia se dio cuenta de cuánto extrañaban tener música en su vida, contó él.

Estos momentos de compasión no mitigaron el dolor de la devastación del año pasado, pero ayudaron a que fuera más fácil seguir adelante.

Tras un año de pérdidas inimaginables, ¿a quién acudir en busca de respuestas?

La respuesta abrumadora de muchos de los residentes afectados por el incendio de Eaton parece ser rotundamente “Southern California Edison”, empresa acusada tanto por el condado de Los Ángeles como por el Gobierno federal de haber provocado el incendio de Eaton con su equipamiento en las montañas de San Gabriel.

Según la información actual, “es probable que el equipo de SCE pueda haber estado asociado con el inicio del incendio, y la inducción de la línea inactiva sigue siendo una explicación viable”, dijo la empresa en un informe de fin de año, agregando que “no tiene conocimiento de evidencia que apunte a otra fuente plausible de ignición”. La causa aún está bajo investigación y SCE dice que está “enfocándose en la compensación y la recuperación”.

Muchos residentes expresaron enojo hacia la empresa. “Ellos comenzaron el incendio. Deberían ser responsables por ello”, dijo Jay.

Cuando se le preguntó sobre estos sentimientos, el portavoz de SCE, Scott Johnson, dijo: “Es importante recordar que todo lo que se está haciendo es un esfuerzo para recuperarse de una tragedia. Reconocemos que cada persona que presenta una reclamación o acepta una oferta lo hace porque perdió algo o a alguien”.

Muchos residentes de Altadena están buscando compensación de SCE, ya sea demandando a la empresa o a través de un programa que ofrece a residentes calificados montos determinados por la empresa a cambio de renunciar a futuras reclamaciones legales relacionadas con el incendio de Eaton. Al 5 de enero, se han presentado más de 1.800 reclamaciones, con 82 ofertas por un total de más de US$ 34.4 millones entregadas a residentes desde que comenzó el programa a fines de octubre, según informó la empresa a CNN.

Pero muchos dicen que lo que la empresa ofrece no es suficiente para reconstruir o cubrir los daños a sus propiedades y otros costos de recuperación.

La empresa “está totalmente comprometida a ayudar a la comunidad de Altadena a recuperarse”, dijo Johnson en respuesta a esas quejas. Señaló que el programa de compensación ofrece una amplia variedad de beneficios, incluyendo tres años y medio de financiamiento para vivienda temporal para quienes perdieron una casa unifamiliar, y anima a “la gente a solicitar para recibir una oferta integral y ver todos los beneficios del programa”.

En el caso del incendio de Palisades, una persona a la que muchos residentes no dirigen su frustración es Jonathan Rinderknecht, quien se ha declarado inocente de los cargos de haber iniciado un incendio en la víspera de Año Nuevo que finalmente se reavivó y provocó el incendio de Palisades.

En lugar de estar enojados con él, los residentes del área dijeron que están decepcionados con la ciudad por no asegurarse de que el incendio inicial estuviera completamente extinguido y por no estar preparados para los incendios a pesar de las advertencias de alto riesgo en ese momento.

“La gente ha llegado a sus propias conclusiones de que hubo una falla épica en nuestro sistema”, dijo Rogers mientras reflexionaba sobre sus conversaciones con miembros de la comunidad.

En un comunicado con motivo del primer aniversario que fue compartida en respuesta a las preguntas de CNN, la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, reconoció el dolor que aún sienten muchos de los afectados por el incendio de Palisades y dijo que sigue comprometida con restaurar la comunidad y lograr que las familias regresen a sus hogares lo antes posible.

“La recuperación total es un esfuerzo a largo plazo, de varios años, que debe aprovechar soluciones innovadoras para proteger a la comunidad en el futuro frente a amenazas climáticas más frecuentes y severas”, dijo, enfatizando la necesidad de que el Gobierno, las organizaciones filantrópicas, la industria de seguros y las empresas trabajen juntas en esas soluciones.

Algunos sobrevivientes del Incendio de Eaton también critican al Condado de Los Ángeles por la respuesta, incluyendo avisos de evacuación tardíos y la falta de recursos en el periodo posterior.

El Departamento de Bomberos del Condado de Los Ángeles, que estuvo a cargo de la respuesta al Incendio de Eaton, hizo “todo lo posible” para movilizar rápidamente recursos contra incendios de todo el estado “para responder a los tres incendios forestales que luchábamos simultáneamente esa noche”, dijo en un comunicado a CNN.

Aun así, el departamento se vio “abrumbado y superado por la velocidad e imprevisibilidad del incendio”, señaló el comunicado, calificándolo como un “evento catastrófico”. La agencia añadió que está “comprometida en continuar aprendiendo y mejorando”, y está trabajando para “mejorar los procesos e incorporar las recomendaciones de la revisión posoperativa”.

“Se han logrado avances, pero no siempre se ha avanzado lo suficientemente rápido para las personas que lo perdieron todo”, dijo la Supervisora del Condado de Los Ángeles Kathryn Barger, quien representa a los residentes afectados por el Incendio de Eaton.

Desde los incendios, Barger ha trabajado para abordar las demoras burocráticas, eliminar tarifas de reconstrucción e inspección y coautorizar un plan para brindar alivio financiero a los afectados por los incendios, entre otros programas, según dijo su portavoz Helen E. Chavez Garcia.

“Debemos asegurarnos de que los residentes puedan acceder a los recursos a los que tienen derecho, conseguir vivienda estable y regresar a su comunidad para que puedan reconstruir sus vidas sin quedar sepultados en la burocracia,” dijo Barger en un comunicado.

Marks, como muchos otros residentes, dijo que se debería hacer más para prepararse para los desastres.

“A nivel social, es una mancha en nuestra conciencia… no importa si es peligroso, no importa si es riesgoso, solo después de que es desastroso hacen algo al respecto”, dijo, mientras discutía la viabilidad de medidas preventivas como poner cables de servicios subterráneos. SCE dijo que están trabajando en invertir en su infraestructura y planean poner unos 153 millas de circuitos de distribución bajo tierra en Altadena y Malibú, con 40 millas instaladas en 2025.

A pesar de las críticas, también reconoció las complejidades de una región tan propensa a incendios como Los Ángeles. “Siento que fue un incendio bíblico”, dijo Marks sobre el Incendio de Eaton. “Solo puedes prepararte hasta cierto punto”.

Aun cuando los residentes buscan alivio de los gobiernos y las empresas, se han mantenido unidos para actuar colectivamente, diciendo que ésta es la manera de avanzar.

La semana después de Acción de Gracias, una reunión del concejo municipal de Los Ángeles se llenó de residentes de Pacific Palisades que presionaron para que se eliminaran las tarifas de permisos y facilitar así la reconstrucción. Cada vez que se ponía en discusión, todos los residentes se levantaban al unísono.

La votación se retrasó, pero Rogers dijo que la imagen de todos de pie juntos fue “realmente poderosa,” solo un ejemplo de cómo se han unido tras el desastre. “Fue realmente notable tener gente que no son familiares, unirse pero tratarse unos a otros como la familia que somos”.

Estas personas son las que hacen que Rogers regrese al Palisades todos los días.

“Mis raíces están ahí, mi energía todavía está ahí”, dijo. “Siento ese amor, y es como, oh, todo va a estar bien”.

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