Fluctuación épica: cómo las palabras de Trump sobre Irán han oscilado a lo largo de tres semanas de guerra

En el transcurso de casi un mes desde los primeros ataques de EE.UU. contra Irán, el presidente Donald Trump ha oscilado entre exigir una “rendición incondicional” y coquetear con una posible distensión.

La confusión se ha convertido en una característica distintiva de esta guerra.

Trump afirmó, de forma dudosa, que Irán representaba una amenaza “inminente” para Estados Unidos, meses después de declarar que había “aniquilado” las capacidades nucleares del país persa.

El presidente ha dado multitud de razones para justificar el inicio de la guerra. Y ha proclamado la victoria en numerosas ocasiones, para luego matizar esas afirmaciones.

Trump ha exigido la rendición incondicional de Irán y ha insinuado que ya ganó la guerra. Luego, durante el fin de semana, anunció que mantuvo conversaciones “productivas” con Irán.

Si bien el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán negó inicialmente la afirmación de Trump, los iraníes reconocieron posteriormente que Estados Unidos inició los contactos.

Mientras, 1.000 soldados estadounidenses de la 82.ª División Aerotransportada se preparan para desplegarse en Medio Oriente después de que Trump se negara repetidamente a aclarar si serían necesarias tropas terrestres.

Hemos analizado exhaustivamente lo que Trump ha dicho públicamente durante las últimas tres semanas sobre la “Operación Furia Épica”, ya que parece estar tratando de justificar ante los estadounidenses, a posteriori, una guerra en expansión.

La Casa Blanca no respondió a la solicitud de comentarios en la que se pedía aclaración sobre las posturas de Trump.

“¡No necesitamos gente que se una a la guerra después de que ya hayamos ganado!”, declaró Trump en Truth Social el 7 de marzo, aproximadamente una semana después del inicio de las hostilidades, expresando una actitud de gracias-pero-no-gracias ante la noticia de que el Reino Unido podría enviar portaaviones a la región.

Dos días después, afirmó que aún quedaba mucho por hacer.

“Estamos logrando grandes avances hacia el cumplimiento de nuestro objetivo militar. Y algunos podrían decir que prácticamente lo hemos logrado”, comentó en una conferencia de prensa el 9 de marzo.

Dos días después, volvió a declararse vencedor.

“Y hemos ganado. Déjenme decirles, hemos ganado. Saben, uno nunca quiere decir que ha ganado demasiado pronto. Ganamos. Ganamos… en la primera hora, todo terminó. Ganamos”, manifestó en un mitin en Hebron, Kentucky, el 11 de marzo.

Eso es solo una muestra de las evaluaciones contradictorias de Trump sobre si la guerra se ha “ganado” o no.

En el transcurso de tres semanas, el presidente ha afirmado de diversas maneras que Estados Unidos ha logrado la victoria, que ha “ganado militarmente”, que ha ganado “básicamente” o que ha ganado “de muchas maneras”.

Pero también ha dicho que la guerra continúa, que “no hemos ganado lo suficiente” y que Estados Unidos aún tendrá que “terminar el trabajo”.

El martes, Trump volvió a afirmar que la guerra ya estaba ganada.

“Saben, no me gusta decir esto, pero hemos ganado, porque esta guerra ya está ganada; los únicos que quieren que continúe son las noticias falsas”, se quejó Trump en la Oficina Oval.

El 6 de marzo, Trump exigió la “rendición incondicional” de Irán en una publicación en redes sociales.

La exigencia se produjo en un momento en que no estaba claro si el régimen iraní sobreviviría al ataque inicial, y Trump hablaba de un acuerdo teórico con futuros líderes iraníes en cuya selección Estados Unidos tendría voz y voto.

En una entrevista con CBS News al día siguiente, Trump declaró que la rendición ya se había producido.

“Ya se ha rendido ante todos los países de Medio Oriente porque intentaba apoderarse de todo Medio Oriente”, señaló Trump sobre el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian.

Pezeshkian se había disculpado con los países vecinos por atacar dentro de sus fronteras. Trump interpretó esa disculpa como una rendición, según explicó a los periodistas a bordo del Air Force One.

“Eso es una rendición. Lo he calificado de rendición esta noche… es una rendición ante esos estados y ante nosotros”, insistió.

Sin embargo, desde entonces la guerra se ha intensificado. El régimen no se derrumbó. Y en lugar de aceptar la rendición, Trump ahora habla de llegar a un acuerdo en las conversaciones con Irán.

“Ellos tienen muchas ganas de llegar a un acuerdo. Nosotros también quisiéramos llegar a un acuerdo”, indicó Trump a los periodistas el lunes.

“Vamos a tener un período de cinco días. Veremos cómo va, y si todo sale bien, terminaremos resolviendo esto. De lo contrario, seguiremos bombardeándonos sin parar”, prometió.

Trump y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, suelen decir que Estados Unidos e Israel van adelantados en la guerra. Sin embargo, utilizan un lenguaje muy diferente para describir cuánto tiempo durará.

En los primeros días de la guerra, Trump predijo que la operación duraría aproximadamente un mes.

“No quiero que se prolongue demasiado. Siempre pensé que serían cuatro semanas. Y vamos un poco adelantados”, comentó Trump a Jake Tapper de CNN el 2 de marzo.

Ese mismo día, en la Casa Blanca, reiteró un cronograma similar.

“Habíamos previsto entre cuatro y cinco semanas, pero tenemos capacidad para extenderlo mucho más. Lo haremos. Lo que alguien haya dicho hoy —’Oh, bueno, el presidente quiere hacerlo muy rápido. Después de eso, se aburrirá’—, yo no me aburro. Esto no tiene nada de aburrido”, afirmó.

Según ese calendario, las operaciones militares estadounidenses deberían terminar alrededor de la primera semana de abril. Pero Trump se ha vuelto menos específico sobre el cronograma a medida que la guerra se ha extendido en Medio Oriente.

Por ejemplo, el 16 de marzo, cuando PBS News le preguntó cuándo terminaría la guerra, Trump respondió: “No creo que tarde mucho”, y se negó a dar un plazo. “No quiero decirlo. Nunca quiero decir eso porque si me retraso dos días, me criticarán”, afirmó.

Lo que se ha mantenido constante desde el principio ha sido su insistencia en que la operación está avanzando “antes de lo previsto”, una afirmación que Trump ha hecho al menos una docena de veces desde que comenzaron los ataques el 28 de febrero.

Inicialmente, Hegseth declaró que la guerra podría durar entre tres y ocho semanas, pero más recientemente ha afirmado que Trump determinará el “estado final”.

“Nuestra voluntad es inquebrantable”, aseguró a los periodistas en el Pentágono el 10 de marzo.

“Quiero que el pueblo estadounidense entienda que esto no es interminable. No es algo que se prolongue indefinidamente. No vamos a permitir que la misión se descontrole”, prometió Hegseth.

Si bien Israel lleva semanas eliminando a líderes iraníes, empezando por el ayatola Alí Jamenei en las primeras horas de la guerra, Trump esperaba desde el principio colaborar con el régimen iraní.

“Lo que hicimos en Venezuela, creo, es el escenario perfecto”, declaró a The New York Times el 1 de marzo. Allí, Trump capturó al líder del país, lo trasladó a Estados Unidos para ser procesado y, desde entonces, ha colaborado con su régimen, que se mantiene prácticamente intacto, para ejercer control sobre el petróleo del país.

“Nos va muy bien en Venezuela con el petróleo y con la relación entre a la presidenta electa y nosotros. Y tal vez encontremos a alguien así en Irán”, indicó por separado.

Trump parecía referirse a la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, aunque técnicamente no es presidenta electa, ya que no ha ganado las elecciones.

Pronto quedó claro que eso no funcionaría en Irán, en parte, como señaló Trump, porque Israel seguía eliminando a posibles líderes. Y eso condujo a lo que el propio Trump describió cuando le preguntaron cuál sería el peor escenario posible.

“Supongo que el peor escenario sería que hiciéramos esto y luego alguien tomara el relevo, alguien tan malo como la persona anterior”, respondió el 3 de marzo, pocos días después del inicio de la guerra.

Sin embargo, en esa misma comparecencia, afirmó que Estados Unidos evitaría un fiasco al estilo de Iraq al intentar reemplazar a todo el Gobierno, y que preferiría confiar en la estructura de poder existente, algo que sigue esperando.

Trump también ha dicho anteriormente que quiere tener voz y voto en quién liderará Irán.

“Queremos elegir un presidente que no vaya a llevar a su país a la guerra”, apuntó el 7 de marzo, un día antes de que el Gobierno iraní designara al hijo del anterior líder supremo.

Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido Jamenei, ha sido elegido por los altos clérigos iraníes como el próximo líder del país.

Algunos analistas sugieren que podría ser más intransigente que su padre, aunque el joven Jamenei no ha aparecido en público desde el inicio de la guerra. Trump lo ha declarado inaceptable.

El 11 de marzo le preguntaron a Trump si podría declarar la victoria si Jamenei fuera el líder de Irán.

“No quiero hacer comentarios al respecto”, contestó Trump.

En declaraciones a la prensa el lunes, Trump trasladó que ni siquiera está seguro de si Mojtaba Jamenei está vivo y no quiso revelar con quién está hablando Estados Unidos en ese país.

“Porque no quiero que lo maten, ¿de acuerdo? No quiero que lo maten”, agregó.

Trump y sus principales asesores han prometido reiteradamente que el conflicto con Irán no será una “guerra eterna”, una crítica que a menudo han aplicado a las intervenciones estadounidenses en Iraq y Afganistán.

En cambio, han mantenido una ambigüedad estratégica sobre si se requerirán tropas terrestres.

CNN informó el martes que 1.000 soldados estadounidenses de la 82.ª División Aerotransportada se están preparando para desplegarse en Medio Oriente y estar disponibles para operaciones en Irán.

Cuando se le interroga sobre la posibilidad de desplegar tropas terrestres, Trump suele insultar a quien le pregunta, como cuando un presentador de Fox News le hizo una pregunta comprensiva sobre si Estados Unidos podría apoderarse de la isla de Kharg, donde se encuentran las instalaciones de explotación petrolera iraníes.

“¿Quién haría una pregunta así? ¿Y qué tonto la respondería?”, le contestó a Brian Kilmeade. “Es una pregunta un tanto tonta. Un poco sorprendente para ti, porque eres un hombre inteligente”, le soltó Trump al presentador de Fox News.

El 23 de marzo, un periodista hizo referencia a informes que indicaban que infantes de marina de California se dirigían a Medio Oriente y preguntó si se podrían utilizar tropas para patrullar el estrecho de Ormuz.

“Si estuvieras en mi lugar y te hiciera esa pregunta, ¿crees de verdad que te daría una respuesta? Es una pregunta descabellada”, señaló.

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